La Procuraduría General de la Nación activó un seguimiento preventivo frente a la contingencia ambiental registrada en el relleno sanitario Magic Garden, en San Andrés, donde persiste un proceso de combustión interna iniciado el 3 de septiembre. Aunque la presencia visible de humo ha disminuido, las autoridades ambientales han advertido que el fuego continúa dentro de la masa de residuos, por lo que permanece el riesgo de reactivación. La situación mantiene especial atención sobre la población cercana al sitio.
La contingencia se presenta en un relleno sanitario ubicado en el sector de Schooner Bight, un área que ya había sido objeto de seguimiento institucional por las condiciones relacionadas con la disposición final de residuos. Coralina informó que los vuelos de medición de temperatura continúan evidenciando actividad térmica interna, pese a la reducción del humo observable desde el exterior. El monitoreo busca establecer la evolución del fenómeno y determinar las condiciones necesarias para controlar completamente la emergencia.
La situación adquiere relevancia por los posibles efectos ambientales y sanitarios asociados con una combustión dentro de un sitio de disposición final. Entre los factores que requieren vigilancia se encuentran las emisiones generadas por el proceso, la calidad del aire y los riesgos para las comunidades ubicadas en el área de influencia. Coralina mantiene el monitoreo del comportamiento del evento y ha señalado que una disminución temporal del humo no significa que la emergencia haya concluido.
Las mediciones recientes de calidad del aire también hacen parte del seguimiento. El 9 de septiembre, la estación de monitoreo de la isla registró concentraciones de dióxido de azufre inferiores al nivel establecido para una declaratoria de conformidad según la Resolución 2254 de 2017. Sin embargo, las autoridades explicaron que los valores presentaron diferencias importantes entre la noche y el día, debido a las condiciones de dispersión atmosférica. Por ello, el comportamiento de los contaminantes continúa bajo observación.
Ante este escenario, la vigilancia preventiva de la Procuraduría busca acompañar las actuaciones de las entidades responsables y verificar que las medidas adoptadas respondan a los riesgos identificados. El seguimiento institucional cobra especial importancia en un territorio insular con alta sensibilidad ambiental y donde la disposición final de residuos representa un desafío permanente. El Magic Garden ya había sido incluido en procesos anteriores de vigilancia por las condiciones de operación y los posibles impactos sobre las comunidades y ecosistemas.
La problemática no es nueva. La Procuraduría ha documentado actuaciones relacionadas con Magic Garden desde años anteriores y, en 2021, un incidente de desacato promovido por el organismo permitió el inicio de la operación de la planta de Residuos Sólidos Urbanos, con el propósito de mejorar el manejo técnico y superar su utilización como botadero a cielo abierto. Además, decisiones judiciales han reconocido riesgos relacionados con la disposición de residuos y la protección de derechos colectivos en el entorno del relleno.
El seguimiento actual ocurre mientras las autoridades ambientales mantienen recomendaciones dirigidas a la población cercana. Entre ellas se encuentra mantener puertas y ventanas cerradas, evitar actividades físicas al aire libre durante las primeras horas del día y buscar atención médica ante dificultades respiratorias, tos o malestar persistente. Los mayores de 60 años, niños, mujeres embarazadas y personas con asma deben extremar precauciones mientras continúe la contingencia y se mantiene la actividad térmica dentro del relleno sanitario.
La actuación preventiva de la Procuraduría pone nuevamente en el centro la necesidad de garantizar una respuesta coordinada frente a la contingencia de Magic Garden, tanto para controlar el evento actual como para atender los desafíos estructurales de la disposición de residuos en San Andrés. El seguimiento deberá considerar la evolución de la combustión, las condiciones ambientales y la protección de las comunidades cercanas. Mientras tanto, Coralina mantiene la vigilancia técnica y las autoridades deberán continuar articulando medidas para evitar que la situación se agrave.
