Nuevo jardín transforma el entorno del Colegio Nuevo Chile en Bosa

 

En solo diez días, un tramo de concreto frente al Colegio Nuevo Chile, en Bosa, se transformó en un jardín con 300 plantas polinizadoras. La intervención hizo parte de la Zona Urbana por un Mejor Aire, ZUMA Bosa-Apogeo, y recuperó 42 m² de espacio público, de los cuales 40 fueron reverdecidos. La actuación fue realizada con participación de estudiantes y vecinos, quienes acompañaron la preparación del terreno, la instalación del sustrato y la siembra realizada durante septiembre.

La nueva zona verde busca mejorar las condiciones ambientales del entorno cotidiano de aproximadamente 4.800 personas: cerca de 3.200 estudiantes del Colegio Nuevo Chile y 1.600 vecinos. El espacio incorpora asclepias, lantanas, lirios amarillos, rayitos, salvias y suculentas, especies seleccionadas para conformar un jardín que aporte vegetación y atraiga polinizadores. La transformación también incorpora una superficie capaz de absorber parte del agua cuando regresen las lluvias y reducir el escurrimiento hacia el alcantarillado en este sector.

La obra se desarrolló entre el 14 y el 24 de septiembre, periodo durante el cual se preparó el terreno, se instaló el sustrato, se realizaron las siembras y se instalaron elementos de señalización. La Alcaldía Local de Bosa destinó $5.762.480 mediante el proyecto Bosa comprometida con la acción climática. La intervención se convirtió así en una actuación puntual dentro de una estrategia territorial que busca incorporar naturaleza en espacios cotidianos y mejorar las condiciones ambientales de sectores urbanos.

La transformación frente al colegio también amplía el alcance de las intervenciones desarrolladas en la ZUMA Bosa-Apogeo. Con el nuevo jardín, las actuaciones realizadas en el Jardín Infantil Olarte, la paralela de la avenida Villavicencio y el Colegio Nuevo Chile suman 11.593 m² de espacio público intervenido. Algunas obras ya están terminadas y otras continúan en ejecución, dentro de una estrategia que combina reverdecimiento, mejoramiento del espacio público y acciones orientadas a enfrentar problemas asociados con la calidad del aire.

La ZUMA concentra parte de sus acciones en Bosa, una localidad identificada dentro de Bogotá entre las zonas con mayores afectaciones por contaminación del aire. El modelo contempla intervenciones en vías sin pavimentar para reducir el polvo levantado por los vehículos, además de la siembra de árboles y jardines para capturar material particulado, otros contaminantes y ayudar a mitigar el calor. También incluye control de emisiones provenientes de vehículos de carga e industrias y seguimiento permanente de la calidad del aire.

La actuación frente al Colegio Nuevo Chile incorpora además una dimensión relacionada con el manejo del agua. El sustrato utilizado en el jardín podrá absorber parte de las precipitaciones cuando se presenten lluvias, reduciendo el volumen que escurre directamente hacia el sistema de alcantarillado. El efecto se suma al aporte de la vegetación sobre el entorno inmediato, especialmente en un periodo caracterizado por condiciones secas. La intervención busca que un espacio anteriormente cubierto por concreto cumpla nuevas funciones ambientales y urbanas.

La primera ZUMA de Bogotá se extiende actualmente por cinco barrios de Bosa-Apogeo, donde viven cerca de 35.000 personas. El modelo recibió el Earthshot Prize 2025 en la categoría Clean Our Air y posteriormente fue ampliado a una zona de Ciudad Bolívar, donde se registran las mayores concentraciones de material particulado fino PM2,5 de la capital. La experiencia plantea intervenciones localizadas que combinan infraestructura urbana, vegetación, control de emisiones y seguimiento ambiental en sectores con necesidades específicas.

Con la intervención del Colegio Nuevo Chile, la estrategia suma un nuevo espacio renaturalizado en uno de los recorridos cotidianos de estudiantes y habitantes de Bosa. La apuesta combina pequeñas transformaciones físicas con objetivos ambientales de mayor alcance, como mejorar el entorno, incorporar vegetación, atraer polinizadores, mitigar el calor y favorecer la gestión del agua. Para la administración distrital, el propósito es que respirar mejor, encontrar sombra y tener naturaleza cerca de hogares y colegios forme parte de las condiciones habituales del territorio.

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