El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, cuestionó las cifras divulgadas sobre la mortalidad de bovinos y las pérdidas económicas atribuidas al Fenómeno de El Niño en la región Caribe. Según el Ministerio, una revisión técnica realizada con el ICA, la UPRA y el IDEAM no encontró sustento técnico ni estadístico para afirmar que se hayan registrado más de 4.000 muertes de bovinos o pérdidas superiores a $47.000 millones. La cartera pidió a los gremios manejar la información con rigor y responsabilidad.
Dangond sostuvo que el fenómeno climático apenas comienza y advirtió sobre la necesidad de diferenciar entre las afectaciones verificadas y las estimaciones difundidas públicamente. El Ministerio indicó que el análisis técnico contrastó el comportamiento de las lluvias y las temperaturas frente al año anterior. Con base en esa revisión, la cartera agropecuaria señaló que las cifras mencionadas por algunos dirigentes gremiales no estarían respaldadas por la información técnica disponible en las entidades estatales encargadas del seguimiento climático y productivo.
La posición del Ministerio contrasta con reportes recientes de Fedegán. Según información publicada este 24 de septiembre, el gremio ganadero reportó 19.030 animales muertos entre el 1 de junio y el 21 de septiembre, con pérdidas estimadas en $95.065 millones al sumar diferentes componentes. Esta diferencia evidencia que existen metodologías y cortes de información distintos para medir las afectaciones. Por ello, las cifras deben presentarse identificando claramente su fuente, periodo de medición y metodología utilizada.
Frente a las condiciones climáticas, Dangond señaló que el Gobierno Nacional ha adoptado medidas de mitigación de manera anticipada y articulada con los ministerios de Ambiente, Minas y Energía, Vivienda y Agricultura. Entre las acciones mencionadas se encuentra el programa “Forraje Milagro”, dirigido a pequeños ganaderos con menos de 50 animales. La estrategia busca fortalecer la disponibilidad de alimento para el ganado durante la temporada seca y reducir los riesgos que las condiciones climáticas pueden generar sobre la producción y las familias rurales.
El Ministerio también destacó medidas relacionadas con la disponibilidad de agua y la producción de alimento en las fincas. Entre ellas aparecen incentivos para la construcción de pozos profundos, instalación de paneles solares y sistemas de riego focalizado. Estas acciones buscan mejorar la capacidad de los productores para enfrentar periodos de menor disponibilidad hídrica y sostener la alimentación de los animales. La estrategia se plantea como parte de las medidas de prevención y respuesta frente a las condiciones climáticas que afectan distintas zonas productivas del país.
La controversia se concentra, por tanto, en la medición de los efectos del fenómeno climático y en la interpretación de los datos disponibles. Mientras el Ministerio sostiene que algunas cifras divulgadas no cuentan con respaldo técnico suficiente, Fedegán presenta un balance propio con una cifra mayor de animales muertos y pérdidas económicas. El contraste entre ambos reportes hace necesario identificar las fuentes y los periodos considerados antes de establecer conclusiones sobre la dimensión nacional o regional de las afectaciones ganaderas.
Dangond pidió a los voceros de los gremios agropecuarios, especialmente a los representantes del sector ganadero del Caribe, manejar estos asuntos con rigor frente a los medios de comunicación y la opinión pública. El ministro sostuvo que las cifras oficiales son administradas por las entidades estatales y cuestionó el uso de datos que, desde la perspectiva del Ministerio, podrían generar alertas sin suficiente respaldo. La cartera reiteró que continuará haciendo seguimiento a las condiciones climáticas y productivas para ajustar las medidas de atención.
El debate sobre las afectaciones ganaderas continuará mientras avance la temporada seca y las autoridades y organizaciones del sector actualicen sus respectivos registros. El Ministerio mantiene su posición de que las cifras deben sustentarse técnicamente, mientras los gremios han presentado balances propios sobre mortalidad, desplazamiento de animales y pérdidas económicas. En ese escenario, las medidas de alimentación, agua y apoyo productivo adquieren relevancia para los pequeños ganaderos, mientras las entidades competentes continúan verificando el comportamiento del clima y sus efectos.
