El Ministerio de Defensa Nacional mantiene desplegadas capacidades humanas, terrestres y aéreas para apoyar la atención de los incendios forestales que afectan diferentes municipios del Tolima. Las operaciones involucran a las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y la Defensa Civil Colombiana, en coordinación con la Gobernación, cuerpos de bomberos, autoridades ambientales y organismos de gestión del riesgo. El despliegue busca atender los focos de mayor complejidad y respaldar a las comunidades afectadas por la emergencia.
Según el consolidado departamental, durante la emergencia se han registrado hasta 37 incendios forestales activos de manera simultánea y 17 municipios han alcanzado niveles críticos de afectación. El balance supera las 60.000 hectáreas afectadas. Ante esta situación, mediante el Decreto 0553 del 13 de agosto de 2026, fue declarada la calamidad pública departamental, previo concepto favorable del Consejo Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres. La emergencia ha requerido una respuesta interinstitucional sostenida en territorio.
La Fuerza Aeroespacial Colombiana supera las 403 horas de vuelo en misiones de extinción de incendios, transporte de personal, traslado de ayuda humanitaria y reconocimiento mediante aeronaves no tripuladas. Con el sistema Bambi Bucket, sus tripulaciones han desarrollado 1.929 operaciones aéreas y descargado más de 736.000 galones de agua y 584 galones de líquido retardante sobre los focos de mayor complejidad. Las operaciones han permitido concentrar recursos aéreos en zonas donde las condiciones dificultan las labores terrestres.
Durante más de 40 días de operación continua, la Fuerza Aérea Colombiana ha empleado helicópteros UH-60 y Bell 206, además de otras capacidades de transporte. En los últimos días, el esfuerzo aéreo se ha concentrado especialmente en Cunday, donde el terreno montañoso y los fuertes vientos aumentan la complejidad de las maniobras. También se han atendido afectaciones en Chaparral, Ortega y Carmen de Apicalá. Cada misión requiere preparación especializada, mantenimiento, revisión de aeronaves y entrenamiento permanente de las tripulaciones.
El Ejército Nacional mantiene más de 250 soldados de la Sexta Brigada desplegados en diferentes sectores del departamento, con apoyo de tres pelotones de la Brigada de Ingenieros de Atención y Prevención de Desastres. Más de 150 integrantes de los Ingenieros Militares han aportado conocimientos y capacidades para controlar incendios, reducir riesgos y prevenir nuevas afectaciones. Las tropas también apoyan la seguridad de equipos especializados, organismos de socorro y comunidades ubicadas en las áreas donde se desarrollan las intervenciones.
La Aviación del Ejército Nacional complementa las operaciones terrestres mediante aeronaves y el sistema Bambi Bucket. Sus tripulaciones superan las 100 horas de vuelo en jornadas diurnas y nocturnas, estas últimas consideradas determinantes para controlar focos de gran magnitud y evitar su propagación durante la noche. A este dispositivo se suma la Policía Nacional, que emplea helicópteros UH-60 Black Hawk con Bambi Bucket y aviones AT-802 para realizar descargas de agua en zonas prioritarias del departamento.
En tierra, la Policía Nacional despliega unidades de Carabineros y Protección Ambiental, junto con grupos especializados para la atención de emergencias, mientras la Defensa Civil Colombiana mantiene más de 165 voluntarios en las zonas afectadas. Sus brigadas forestales utilizan herramientas manuales, equipos de protección, sopladores, motobombas y sistemas de mangueras para aproximarse a los focos, controlar las llamas y apoyar la liquidación. El trabajo se articula con bomberos, autoridades territoriales y organismos de gestión del riesgo.
El consolidado departamental señala que más del 90 % de los incendios registrados tendría origen antrópico, principalmente por quemas de biomasa para adecuar terrenos agrícolas, quema de residuos a cielo abierto, preparación de suelos y renovación de pastos para ganadería extensiva. El Ministerio de Defensa llamó a acatar las restricciones, abstenerse de realizar quemas, evitar elementos que concentren calor y reportar columnas de humo, incendios o comportamientos sospechosos. La respuesta institucional continuará coordinada para proteger comunidades y ecosistemas.
