Cada 29 de septiembre, el Día Mundial del Corazón busca llamar la atención sobre la prevención de las enfermedades cardiovasculares y los factores que pueden influir en su aparición. En Colombia, la hipertensión arterial representa uno de los principales desafíos para la salud cardiovascular. Según la Cuenta de Alto Costo, durante 2025 se registraron más de 6,7 millones de personas con esta condición, una cifra que refuerza la necesidad de fortalecer prácticas preventivas.
La fecha también plantea una reflexión sobre la manera en que las personas incorporan el cuidado cardiovascular a su vida cotidiana. Los especialistas destacan la importancia de adoptar prácticas que puedan mantenerse de forma sostenible, en lugar de concentrar la prevención únicamente en cambios drásticos. Desde esta perspectiva, la alimentación, la actividad física, el descanso adecuado y los controles médicos periódicos forman parte de una estrategia integral que puede contribuir a construir hábitos más equilibrados y compatibles con las rutinas habituales.
Erika Rius, nutrióloga y Healthcare Marketing Manager de Splenda® LATAM, sostiene que la prevención cardiovascular requiere constancia y ajustes progresivos. “La prevención cardiovascular se construye todos los días”, señala. Su planteamiento parte de que cuidar la salud no significa transformar la vida de manera repentina ni eliminar todos los alimentos o productos que hacen parte de los momentos cotidianos, sino buscar alternativas que permitan mantener hábitos equilibrados sin renunciar por completo al disfrute diario.
En materia de alimentación, una de las recomendaciones señaladas es moderar el consumo de azúcares libres y añadidos. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los azúcares libres representen menos del 10 % de la ingesta energética diaria y plantea que reducirlos por debajo del 5 % puede aportar beneficios adicionales para la salud. Por su parte, la American Heart Association recomienda limitar los azúcares añadidos como parte de una alimentación equilibrada y orientada al cuidado cardiovascular.
Para muchas personas, una taza de café, una bebida refrescante o una receta preparada en casa forma parte de espacios cotidianos de bienestar. Por ello, disminuir el consumo de azúcar no necesariamente implica eliminar el sabor dulce de las preparaciones habituales. El documento plantea que existen alternativas para quienes buscan hacer estos ajustes sin modificar por completo sus preferencias alimentarias, de manera que puedan mantener determinados momentos de disfrute mientras avanzan hacia objetivos relacionados con una alimentación más equilibrada.
Dentro de esas alternativas se encuentran productos como Splenda®, que, de acuerdo con la información suministrada por la marca, pueden utilizarse para endulzar preparaciones habituales como café, té, licuados y recetas caseras. La propuesta está dirigida a quienes buscan reducir el uso de azúcar y conservar el sabor dulce en diferentes momentos del día. Se trata de una opción presentada dentro de un enfoque más amplio de ajustes cotidianos y no como sustituto de los demás componentes del cuidado cardiovascular.
El cuidado del corazón, sin embargo, no depende exclusivamente de la alimentación. La información entregada para esta fecha destaca también la importancia de realizar actividad física, procurar un descanso adecuado y mantener controles médicos periódicos. Integrar estos aspectos de manera constante permite abordar la salud cardiovascular desde una perspectiva integral. La clave, según el documento, está en encontrar un punto de equilibrio entre bienestar y disfrute, entendiendo que los hábitos más duraderos son aquellos que pueden adaptarse a la vida real.
Splenda® informó que su portafolio incluye Splenda® Original, presentada con menos calorías que el azúcar; Splenda® Stevia, elaborada con Stevia de alta pureza; y las versiones líquidas Splenda® Original y Splenda® Stevia, descritas con cero azúcares y cero calorías. La información fue suministrada con motivo del Día Mundial del Corazón y forma parte de una invitación a considerar pequeños ajustes dentro de una rutina integral de prevención, alimentación equilibrada, actividad física, descanso y seguimiento médico.
