Los ríos de Colombia registran caudales más altos, según estudio


Colombia registra una mayor frecuencia de tendencias crecientes en sus caudales fluviales, especialmente en los valores máximos, según una investigación de la Universidad del Rosario y la Universidad Federal de Minas Gerais, UFMG, de Brasil. El estudio reconstruyó y analizó el comportamiento de los ríos colombianos durante 4 décadas, con información correspondiente al periodo 1981-2022. En total fueron examinadas 192 cuencas hidrográficas de las regiones Amazonía, Orinoquía, Pacífico, Caribe y Magdalena-Cauca.

Los resultados muestran que el 47 % de las estaciones analizadas presentó incrementos significativos en sus caudales máximos, mientras que el 15 % registró disminuciones. En los caudales medios, el 44,3 % de las estaciones presentó tendencias crecientes y el 13,9 % mostró reducciones. Para los caudales mínimos, el 37 % registró incrementos y el 14,8 % disminuciones. El comportamiento evidencia que los cambios más marcados se concentran en los extremos hidrológicos, particularmente en los picos de agua.

La investigación advierte que los resultados no significan que todos los ríos colombianos estén aumentando sus caudales de la misma manera. Las tendencias varían según la región y las características particulares de cada cuenca. Por ello, los investigadores plantean la importancia de comprender qué factores están relacionados con estas transformaciones. El comportamiento observado puede tener implicaciones para la seguridad hídrica, energética, alimentaria y ambiental, especialmente en un país con una alta diversidad de condiciones hidrológicas y climáticas.

Una de las dificultades para estudiar el comportamiento histórico de los ríos colombianos está relacionada con la disponibilidad de información. La red de estaciones hidroclimáticas del IDEAM no se encuentra distribuida uniformemente en todo el territorio y existen zonas, especialmente en la Amazonía y la Orinoquía, donde las condiciones de acceso dificultan el monitoreo. Además, algunas series históricas presentan vacíos. Para superar esta limitación, los investigadores recurrieron a información climática satelital y modelos de aprendizaje automático.

El estudio utilizó productos como CHIRPSv2 y MSWX para obtener información espacial sobre variables climáticas y entrenó 2 modelos de inteligencia artificial: Random Forest y redes neuronales Multilayer Perceptron, MLP. Estas herramientas permitieron reconstruir series mensuales de caudales máximos, medios y mínimos y completar registros faltantes. Con ello fue posible analizar tendencias de largo plazo en regiones donde la información disponible es limitada, aunque los investigadores también establecieron restricciones relacionadas con la precisión de los modelos.

El desempeño de las herramientas de inteligencia artificial depende, entre otros factores, de las características geográficas y del tamaño de las cuencas. Los mejores resultados se obtuvieron en cuencas superiores a 3.000 km², mientras que las zonas montañosas de los Andes y el Pacífico representan mayores desafíos por sus fuertes pendientes y la rapidez con que los ríos responden ante lluvias intensas. El investigador David Jiménez señaló que no existe un modelo único para representar los procesos hidrológicos de todo el país.

Otro hallazgo corresponde a la relación entre precipitación y caudal. Las tendencias de ambas variables no siempre coincidieron, con diferencias particularmente evidentes en las regiones Magdalena-Cauca y Amazonía. Esto indica que el comportamiento de los ríos no depende exclusivamente de la cantidad de lluvia registrada en una cuenca. Entre los factores que pueden influir aparecen los cambios en la precipitación, la permanencia de periodos húmedos o secos, las modificaciones en el uso y cobertura del suelo, la dinámica de las aguas subterráneas y la regulación mediante embalses.

El estudio no atribuye los cambios observados a una única causa, sino que establece una línea de base para identificar dónde están ocurriendo las principales transformaciones y orientar nuevas investigaciones. Los científicos plantean interrogantes sobre la variabilidad climática, el calentamiento global y los cambios en el uso y ocupación del suelo. La investigación abre así una agenda para profundizar en las causas y consecuencias de las tendencias crecientes de los caudales y su relación con la gestión del agua en Colombia.

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