La inteligencia artificial ya está transformando el ejercicio del Derecho y plantea nuevas exigencias para quienes se forman como abogados. Ese fue uno de los principales temas del conversatorio “¿Hacia dónde va el Derecho? Una conversación sobre cómo está cambiando la profesión jurídica”, realizado el 23 de septiembre en la Universidad del Rosario. El encuentro reunió a magistrados, jueces, firmas de abogados, directores jurídicos, empleadores, profesores, egresados y estudiantes para analizar cómo la tecnología está modificando las competencias requeridas en el mercado laboral.
El debate adquirió una dimensión concreta a partir de un caso ocurrido en enero de 2026. La Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia sancionó con una multa de 15 salarios mínimos legales mensuales vigentes a un abogado que sustentó un recurso con diez sentencias inexistentes generadas mediante inteligencia artificial y presentadas sin verificación. La Corte Constitucional ya había advertido en 2024 sobre los riesgos de las llamadas “alucinaciones” de estos sistemas dentro de la actividad judicial.
Para la Universidad del Rosario, el desafío no consiste solamente en enseñar a utilizar herramientas de inteligencia artificial, sino en desarrollar criterio para determinar cuándo confiar en ellas, cómo verificar sus resultados y cómo responder por las decisiones tomadas con su apoyo. Erick Rincón Cárdenas, decano de la Facultad de Jurisprudencia, señaló que la sanción de la Corte no correspondió al uso de la tecnología, sino a la ausencia de verificación, una diferencia que considera decisiva para la formación de los futuros profesionales.
El mercado jurídico también refleja esta transformación. Según un informe de Thomson Reuters citado durante el encuentro, el 26 % de los abogados ya utiliza herramientas de inteligencia artificial para revisión documental, investigación jurídica o elaboración de resúmenes. Bloomberg Law reportó, por su parte, que el 76 % de los abogados espera que los nuevos profesionales sepan verificar material generado por IA, mientras el 63 % considera necesario que tengan conocimientos básicos sobre sus implicaciones éticas. Estas cifras muestran nuevas demandas profesionales.
Esta transformación está detrás de JU04, la nueva estructura curricular del programa de Derecho de la Universidad del Rosario. El modelo reduce la carrera a 9 semestres e incorpora de manera obligatoria formación en tecnología, verificación de fuentes y ética en el uso de inteligencia artificial. También fortalece competencias de pensamiento crítico, comunicación, resolución de conflictos e investigación jurídica. El objetivo planteado por la institución es formar profesionales capaces de enfrentar problemas complejos y asumir responsabilidad por sus decisiones.
La propuesta académica parte de una premisa: la inteligencia artificial puede redactar, resumir y sistematizar información, pero no puede asumir responsabilidad por las decisiones. El nuevo currículo busca que los estudiantes comprendan que los problemas jurídicos reales combinan diferentes áreas y exigen analizar contextos sociales, económicos y éticos. Durante el encuentro también se destacó la necesidad de conocer los límites de estas herramientas, proteger información sometida a reserva y documentar adecuadamente su utilización ante jueces y clientes.
El sector empresarial también aportó su perspectiva durante la conversación. Carlos Eduardo Fernández Olaya, egresado de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario y director legal para Colombia y Costa Rica de Rappi, señaló que los abogados deben familiarizarse con la inteligencia artificial para comprender sus posibilidades y límites. El encuentro incluyó además la participación de estudiantes, entre ellos Ana Sofía Patiño Chaustre, quien resaltó que la tecnología puede apoyar el trabajo jurídico, pero no sustituir cualidades como la empatía, el humanismo y la ética.
La discusión dejó planteado que la incorporación de inteligencia artificial al Derecho no elimina la responsabilidad profesional, sino que modifica las capacidades que deberán desarrollar los abogados. Verificar fuentes, evaluar resultados, proteger información, comprender los límites tecnológicos y tomar decisiones con criterio aparecen como competencias centrales para la profesión. Con JU04, la Universidad del Rosario busca responder a ese escenario desde la formación académica, mientras el sector jurídico enfrenta un proceso de adaptación que ya ocurre en despachos, empresas y tribunales.
