La electrofisiología comienza a ocupar un lugar de primera línea en el tratamiento de determinadas arritmias cardíacas, especialmente la fibrilación auricular, una de las alteraciones del ritmo más frecuentes entre los adultos mayores. El cambio supone una evolución frente al enfoque tradicional, basado inicialmente en medicamentos antiarrítmicos. Especialistas del Instituto Méderi del Corazón explican que las nuevas directrices médicas están dando mayor protagonismo a procedimientos intervencionistas mínimamente invasivos, con el propósito de actuar de manera temprana y evitar que la enfermedad produzca cambios estructurales permanentes en el corazón.
La cardióloga y electrofisióloga Lena del Pilar Castro señala que este avance está relacionado con la posibilidad de intervenir directamente sobre las zonas que originan la arritmia. El procedimiento se realiza mediante cateterismo y evita una cirugía abierta, mientras que el director del Instituto Méderi del Corazón, Paul Gamboa, destaca que las nuevas directrices internacionales ya contemplan el manejo intervencionista como una terapia de primera línea en determinados pacientes. Esta perspectiva modifica el papel que tradicionalmente tenían los medicamentos dentro de la ruta de atención.
La oportunidad para intervenir también resulta determinante. Según Castro, una actuación temprana puede aumentar las posibilidades de éxito y permitir eliminar la arritmia antes de que genere daños estructurales irreversibles. La fibrilación auricular puede provocar modificaciones progresivas en el tejido cardíaco cuando permanece durante largos periodos sin tratamiento adecuado. Por eso, la valoración médica busca establecer qué pacientes pueden beneficiarse de una intervención temprana y cuáles requieren otras alternativas terapéuticas, de acuerdo con la evolución de la enfermedad y las condiciones particulares de cada caso.
El procedimiento utiliza un catéter que ingresa por una punción en la vena femoral, ubicada en la ingle, y es guiado hasta el corazón. A través de tecnología tridimensional, el especialista identifica las venas pulmonares situadas en la aurícula izquierda para intervenir sobre las zonas relacionadas con los impulsos eléctricos anormales. De acuerdo con el material médico, se trata de una técnica mínimamente invasiva que evita una cirugía abierta y permite realizar el procedimiento con una tasa de efectividad considerada alta por los especialistas.
En la intervención descrita por Méderi se utiliza energía de radiofrecuencia, basada en calor, para generar pequeñas lesiones alrededor de las venas pulmonares y bloquear los impulsos eléctricos anormales que desencadenan la fibrilación auricular. Aunque esta enfermedad aparece con mayor frecuencia en adultos mayores, también puede presentarse en personas jóvenes, incluso menores de 20 años. La tecnología permite localizar las áreas que deben ser tratadas y actuar directamente sobre ellas, con el objetivo de detener la arritmia y recuperar un ritmo cardíaco normal cuando sea posible.
No obstante, la intervención tiene límites y no está indicada para todos los pacientes. En personas con fibrilación auricular de larga evolución, el tejido cardíaco puede haber sufrido modificaciones que dificulten recuperar el ritmo sinusal. Cuando la arritmia lleva varios años y no ha recibido una intervención temprana, médico y paciente pueden descartar este procedimiento. La decisión depende de la valoración clínica y de las características particulares de cada caso, por lo que el diagnóstico oportuno adquiere especial importancia dentro del manejo integral de estas alteraciones.
La electrofisiología también permite atender otros trastornos del ritmo cardíaco, entre ellos la taquicardia ventricular y la bradicardia. De acuerdo con la especialista, mediante estas tecnologías también pueden implantarse dispositivos destinados a resolver determinadas alteraciones o mejorar condiciones relacionadas con la falla cardíaca. El tratamiento puede contribuir además a prevenir complicaciones asociadas con cicatrices producidas por un infarto. El propósito, según Castro, no se limita a controlar una alteración eléctrica, sino también a prevenir consecuencias y contribuir a conservar la calidad de vida.
El desarrollo de la electrofisiología refleja así una transformación en la manera de abordar las arritmias cardíacas. La incorporación de procedimientos mínimamente invasivos como alternativa temprana amplía las posibilidades terapéuticas para pacientes seleccionados y reduce la dependencia exclusiva de tratamientos farmacológicos. Sin embargo, la indicación continúa dependiendo de una valoración especializada, especialmente cuando la fibrilación auricular presenta una evolución prolongada. Para los expertos de Méderi, actuar oportunamente puede marcar una diferencia en el control de la enfermedad y en la prevención de daños posteriores.
