El Gobierno Nacional realizó una visita ministerial a la Orinoquía para conocer las necesidades de los sectores productivos y presentar una hoja de ruta orientada a fortalecer el desarrollo agroindustrial de la región. La jornada tuvo como escenarios la Hacienda San José, en Vichada, y La Fazenda, en Puerto Gaitán, Meta. El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond Baquero, encabezó la actividad junto con delegados de Presidencia, Planeación Nacional y los ministerios de Transporte y Ambiente.
Durante el encuentro, representantes de las cadenas productivas de arroz, balanceados, cacao, café, caña de azúcar y etanol, caucho, ganadería, maderables, mangostino y rambután, marañón, palma, porcicultura, soya y maíz expusieron sus principales necesidades. El Gobierno planteó una estrategia basada en la articulación entre las diferentes entidades nacionales y los productores. El propósito es avanzar hacia un desarrollo ordenado de la Altillanura y superar condiciones que, según el Ministerio de Agricultura, han estado relacionadas con el abandono estatal de la región.
Uno de los anuncios centrales fue la presentación de un marco jurídico especial para la Altillanura, cuya radicación está prevista para finales de septiembre. La propuesta contempla un Código Único Agrario y una reforma a la restitución de tierras, medidas con las que el Gobierno busca brindar mayor certidumbre jurídica a los productores. La iniciativa hace parte de una estrategia para ordenar la arquitectura agraria y establecer condiciones que permitan avanzar en proyectos productivos de largo plazo dentro de esta zona estratégica para el desarrollo agroindustrial colombiano.
El crédito agropecuario también estará entre las prioridades de la nueva hoja de ruta. El Gobierno anunció una transformación del Sistema Nacional de Crédito Agropecuario para superar los esquemas de financiamiento de corto plazo y establecer líneas de hasta 15 años, acompañadas de periodos de gracia. La medida pretende adecuar las condiciones de financiación a los ciclos productivos de la región y facilitar inversiones que requieren horizontes más amplios. Con ello, se busca fortalecer la capacidad de los productores para desarrollar proyectos agroindustriales sostenibles.
Otro de los anuncios corresponde al programa de riego denominado “Combo Milagro”, diseñado para subsidiar sistemas que incorporen pozos profundos y paneles solares. El acceso a este mecanismo estará condicionado al uso de semillas certificadas y a procesos de mecanización. La propuesta busca ampliar las capacidades de producción y enfrentar las necesidades de infraestructura hídrica de la Altillanura. El programa se integra a una visión que pretende combinar productividad, tecnología y mejores condiciones para que las actividades agropecuarias puedan desarrollarse con mayor estabilidad.
La dimensión ambiental también fue incorporada dentro de la estrategia presentada durante la visita. El Ministerio de Ambiente y la científica Brigitte Baptiste ratificaron que el desarrollo de la región deberá orientarse bajo los criterios de Agua, Biodiversidad y Comunidades, identificados como ABC. El enfoque contempla una perspectiva de desarrollo sin deforestación y busca armonizar las actividades productivas con la protección de los ecosistemas. La propuesta plantea que el crecimiento agroindustrial de la Orinoquía debe avanzar acompañado de criterios ambientales y sociales.
El Gobierno también anunció auditorías administrativas a los fondos parafiscales, con el objetivo de revisar su funcionamiento y asegurar que los recursos tengan un impacto directo sobre las bases productivas. La medida hace parte del propósito de fortalecer la eficiencia institucional y garantizar que los instrumentos destinados al sector agropecuario respondan a las necesidades de quienes desarrollan las diferentes actividades productivas. La revisión se suma a los anuncios relacionados con seguridad jurídica, crédito, riego y articulación institucional para la transformación de la Altillanura.
La jornada concluyó con el compromiso del Gobierno Nacional de impulsar una intervención transversal en la Orinoquía y reconocer su importancia para la seguridad alimentaria y el desarrollo agroindustrial de Colombia. La hoja de ruta presentada plantea avanzar desde las dificultades actuales hacia soluciones estructurales relacionadas con empleo, equidad y oportunidades. Con la participación de diferentes ministerios y sectores productivos, la administración nacional busca consolidar una estrategia de largo plazo para la región, combinando producción agropecuaria, seguridad jurídica, financiación, infraestructura y protección ambiental.
