Empresas buscan convertir residuos en materia prima y acelerar la economía circular

 

Cada envase, empaque o material que llega al consumidor representa una decisión que trasciende el momento de la compra. Plástico, papel, cartón, vidrio y metal pueden convertirse en materia prima para nuevos procesos productivos o terminar aumentando la presión sobre los rellenos sanitarios. En Colombia, esta discusión adquiere relevancia para las empresas obligadas por la regulación de responsabilidad extendida del productor, que deben avanzar hacia esquemas de recuperación, aprovechamiento y reincorporación de materiales dentro de una economía circular.

Punto Azul plantea que el cumplimiento de los planes de gestión ambiental debe entenderse como una oportunidad empresarial y no únicamente como una exigencia legal. La organización, que agrupa al 98% de la industria farmacéutica colombiana y reúne 28 sectores productivos representados en más de 500 empresas, acompaña la implementación de estrategias posconsumo. Su director ejecutivo, Jorge Enrique Trujillo, sostiene que gestionar adecuadamente los materiales permite reducir residuos, fortalecer cadenas de reciclaje y generar valor ambiental y económico.

El marco regulatorio tiene como referencia la Resolución 1407 de 2018 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, junto con sus modificaciones mediante las resoluciones 1342 de 2020 y 803 de 2024. Estas disposiciones establecen obligaciones relacionadas con la gestión de envases y empaques, mientras el desarrollo de los planes busca que los materiales recuperados puedan regresar al ciclo productivo. Para las compañías obligadas, conocer sus responsabilidades y metas constituye el primer paso para evitar incumplimientos y mejorar su desempeño ambiental.

La gestión comienza con una revisión interna de los productos que cada compañía coloca en el mercado y de las cantidades correspondientes. A partir de esa información deben determinarse las metas aplicables y establecer mecanismos de trazabilidad que permitan demostrar procesos de recolección, aprovechamiento o reincorporación de materia prima reciclada. Punto Azul recomienda contar con información confiable y acompañamiento técnico especializado, especialmente porque el cumplimiento requiere coordinación entre diferentes áreas y no puede reducirse a un ejercicio aislado de reporte.

La transformación de residuos en recursos puede generar efectos sobre toda la cadena de aprovechamiento. Cuando materiales como plástico, papel, cartón, vidrio y metal regresan a procesos productivos, disminuye la necesidad de utilizar materias primas vírgenes y se reduce la cantidad de residuos enviada a disposición final. Al mismo tiempo, estos esquemas pueden fortalecer organizaciones de recicladores y gestores, impulsar innovación y generar oportunidades económicas asociadas con una gestión más eficiente de los materiales recuperables.

Para Punto Azul, la economía circular también representa un factor de competitividad. Las expectativas de consumidores, inversionistas y mercados incorporan cada vez más criterios ambientales, por lo que las empresas enfrentan el desafío de demostrar resultados y no solamente compromisos. En ese escenario, la trazabilidad permite verificar el recorrido de los materiales y respaldar las decisiones corporativas. La sostenibilidad pasa así de ser un atributo reputacional a convertirse en una herramienta para gestionar recursos, riesgos y oportunidades de negocio.

El cierre del ciclo también involucra al consumidor y a la separación en la fuente. Envases y empaques limpios y secos de plástico, cartón, papel, vidrio y metal deben separarse de residuos orgánicos, especiales, peligrosos o contaminados y entregarse en los canales correspondientes. Según la orientación presentada por Punto Azul, las bolsas blancas permiten identificar estos materiales para su aprovechamiento por recicladores o recolectores de oficio, quienes cumplen un papel esencial para que los residuos puedan regresar al ciclo productivo.

Colombia ha avanzado en la implementación de la responsabilidad extendida del productor, pero persisten desafíos relacionados con cobertura territorial, infraestructura de reciclaje, ecodiseño y mayor incorporación de material reciclado. Para Trujillo, el siguiente paso consiste en consolidar una colaboración efectiva entre empresas, sector público y cadena de aprovechamiento. Bajo esa perspectiva, cumplir la regulación puede convertirse en una estrategia para fortalecer competitividad, confianza y sostenibilidad, mientras las compañías contribuyen a disminuir la presión sobre los rellenos sanitarios y acelerar la economía circular.

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