De niño soñó con ser soldado y hoy prepara a quienes salvan vidas

 

A los nueve años, Jarol Enrique Mena Vanegas comenzó a imaginar su futuro mientras observaba a los militares recorrer las calles de Turbo, Antioquia. Le atraían su porte, la disciplina y la manera de relacionarse con la comunidad. Aquellas imágenes quedaron en su memoria y, con el paso de los años, terminaron convirtiéndose en una aspiración profesional. Antes de vestir el uniforme, el joven ya había encontrado en la vida militar un camino ligado al servicio y la vocación.

Jarol creció junto a siete hermanos y perdió a su padre cuando tenía cuatro años. Su abuela, Ceferina Mena Córdoba, asumió entonces un papel importante en su crianza, mientras su familia acompañaba su crecimiento. Desde temprano también desarrolló interés por ayudar a otras personas y llegó a contemplar la posibilidad de estudiar enfermería. Esa inquietud terminaría encontrando un espacio dentro de su formación militar, donde comenzó a combinar su vocación de servicio con conocimientos relacionados con la atención de emergencias.

En 2015, después de graduarse como bachiller de la Institución Educativa Sagrado Corazón de Jesús, de Turbo, se presentó en la Brigada N.° 17, en Carepa, Antioquia, para prestar el servicio militar. Aquella experiencia le permitió conocer directamente la vida castrense y confirmar que quería convertirla en su profesión. De los 142 jóvenes de su colegio que se presentaron, fue el único que decidió continuar en el Ejército Nacional. La decisión generó preocupación familiar, pero recibió el respaldo de su madre, Saida Vanegas Polo.

“Si ese es su sueño, hágale, yo lo apoyo”, le dijo su madre. La frase quedó como uno de los recuerdos más significativos de su trayectoria y acompañó una decisión que posteriormente definiría su carrera. Jarol ingresó a la Escuela de Soldados Profesionales para realizar el Curso de Soldado Profesional N.° 64, en un periodo marcado por la pandemia de COVID-19 y las medidas de bioseguridad. En ese proceso comenzó a encontrar la manera de unir sus dos intereses: la formación militar y el cuidado de las personas.

Durante su preparación recibió capacitación en Primeros Auxilios, Medicina Táctica, Atención de Hemorragias y Procedimientos de Emergencia. También se formó como Socorrista de Combate, conocimientos que le permitieron aprender a valorar las condiciones de un herido, establecer prioridades y proporcionar una primera respuesta mientras avanzan los procedimientos necesarios para su atención y evacuación. La formación no solo incorporó conocimientos técnicos, sino que también exigió desarrollar capacidad para mantener la calma y tomar decisiones oportunas ante situaciones que pueden cambiar en segundos.

Al finalizar su preparación como soldado profesional, esas capacidades contribuyeron a que el Ejército Nacional le brindara la oportunidad de permanecer en la Escuela de Soldados Profesionales y apoyar la instrucción de otros alumnos. Allí comenzó una nueva etapa, vinculada con la enseñanza de Sanidad en Campaña. En las bahías lleva los procedimientos a situaciones prácticas, buscando que los estudiantes comprendan cómo actuar ante una emergencia y puedan responder de manera segura cuando deban asistir a un compañero durante diferentes circunstancias propias de la formación militar.

Su experiencia como alumno también se convirtió en una herramienta para enseñar. Haber atravesado las mismas dificultades que enfrentan quienes comienzan su preparación le permite comprender sus inquietudes y acompañarlos durante el aprendizaje. A esa faceta profesional se suma su hija, Joselyn Mena Robledo, quien representa uno de los principales motores de su vida y una razón para continuar trazándose nuevas metas. Para Jarol, avanzar en su carrera también significa construir un futuro para ella y demostrarle que la disciplina y la constancia pueden abrir oportunidades.

El camino iniciado en Turbo continúa con nuevos objetivos. Entre sus proyectos está estudiar Medicina en la Universidad Militar Nueva Granada, con el propósito de ampliar conocimientos en un campo que desde niño estuvo relacionado con su deseo de ayudar. Mientras tanto, permanece en la Escuela donde se formó, ahora desde el lugar de instructor. Allí transmite a las nuevas generaciones lo aprendido como soldado y socorrista de combate. A los estudiantes suele repetirles una frase que resume su propia historia: “Querer es poder”.

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