Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha que busca llamar la atención sobre las enfermedades cardiovasculares, responsables de más muertes que cualquier otra causa a nivel global. Para 2026, la Federación Mundial del Corazón mantiene el llamado “No pierdas ni un latido”, con énfasis en reconocer señales y síntomas que pueden pasar inadvertidos. La prevención cobra especial relevancia en Colombia, donde las enfermedades isquémicas del corazón continúan representando una preocupación prioritaria de salud pública.
Las cifras muestran la dimensión del desafío. Según la Organización Mundial de la Salud, 19,8 millones de personas murieron por enfermedades cardiovasculares en 2022, equivalentes aproximadamente al 32 % de todas las muertes registradas en el mundo. Cerca del 85 % de esos fallecimientos estuvieron relacionados con infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. En Colombia, las enfermedades isquémicas del corazón representaron el 17 % de las defunciones ocurridas durante 2024, mientras las enfermedades cerebrovasculares alcanzaron el 6,2 %.
Uno de los principales riesgos está relacionado con el carácter silencioso de algunas enfermedades cardiovasculares. La hipertensión arterial, por ejemplo, puede permanecer durante años sin generar síntomas evidentes, mientras incrementa progresivamente la posibilidad de desarrollar complicaciones. También aparecen entre los factores de riesgo el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, la alimentación poco saludable, la inactividad física, el consumo nocivo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad. Por ello, los controles periódicos adquieren importancia dentro de la prevención cardiovascular.
La Dra. Etna Liliana Valenzuela, Gerente Médico de Adium, advierte que una persona puede convivir durante años con factores de riesgo sin sentirse enferma. En ese contexto, conocer los propios indicadores de salud, controlar periódicamente la presión arterial y revisar los niveles de colesterol y glucosa cuando corresponda forman parte de las medidas preventivas. La especialista también resalta la importancia de identificar oportunamente síntomas que no sean habituales y buscar atención médica cuando aparezcan señales que puedan indicar una emergencia cardiovascular.
El dolor o molestia en el pecho constituye una de las señales que requiere atención, especialmente cuando aparece de manera súbita o está acompañado de dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, mareo o debilidad. También puede presentarse dolor que se extienda hacia el brazo, hombro, espalda, cuello o mandíbula. En estos casos, la aparición repentina de síntomas debe tomarse con seriedad. La recomendación planteada por la especialista es no esperar a que desaparezcan por sí solos ni recurrir a la automedicación.
Los accidentes cerebrovasculares también presentan señales de alarma que requieren una respuesta inmediata. Entre ellas se encuentran alteraciones repentinas del habla o dificultades para comprender, pérdida súbita de fuerza o sensibilidad en la cara o una extremidad, problemas inesperados de visión, alteraciones del equilibrio y dolor de cabeza intenso y súbito. Frente a síntomas cardiovasculares o neurológicos de aparición repentina, la atención oportuna resulta determinante. La indicación es buscar inmediatamente asistencia médica y evitar esperar una evolución espontánea.
La prevención cardiovascular también depende de decisiones cotidianas. El material recomienda conocer y controlar la presión arterial, revisar colesterol y glucosa de acuerdo con la edad, los antecedentes y las recomendaciones profesionales, realizar actividad física regularmente y mantener una alimentación equilibrada. También plantea reducir el consumo de sal, grasas saturadas y productos ultraprocesados, no fumar, evitar la exposición al humo del tabaco y mantener un peso saludable. Cuando existe una enfermedad diagnosticada, cumplir los tratamientos formulados también resulta fundamental.
En el Día Mundial del Corazón, el llamado es a no esperar una emergencia para prestar atención a la salud cardiovascular. Reconocer factores de riesgo, mantener controles, identificar señales de alarma y actuar oportunamente puede contribuir a prevenir o retrasar una proporción importante de estas enfermedades. El mensaje adquiere especial relevancia en Colombia, donde las enfermedades isquémicas del corazón fueron la principal causa de muerte en 2024. La información y la atención temprana aparecen así como herramientas esenciales para reducir su impacto.
