Cusezar acelera su apuesta por viviendas sostenibles en Bogotá

 

El sector constructor de Bogotá atraviesa una etapa en la que la sostenibilidad empieza a medirse como parte del desempeño técnico de los proyectos. En ese contexto, Cusezar reporta 3.781 unidades de vivienda con certificación final EDGE, 1.992 con certificación preliminar y 4.138 en proceso de auditoría. La compañía proyecta superar las 12.900 unidades certificadas bajo este estándar para 2027, mientras el mercado incorpora nuevas exigencias ambientales, eficiencia de recursos y criterios de competitividad urbana.

El escenario está acompañado por el Informe de Sostenibilidad del Sector Constructor 2026 de Camacol Bogotá y Cundinamarca y por el Decreto Distrital 676 de 2025. Este último estableció incentivos para proyectos de vivienda formal que incorporen medidas de ecourbanismo y construcción sostenible. Para las empresas constructoras, este contexto convierte la gestión ambiental en un componente que debe incorporarse desde el diseño y la planeación, y no solamente como una característica adicional de comunicación o reputación corporativa.

Las cifras de Cusezar muestran una estrategia que avanza por diferentes etapas de certificación. Las 3.781 viviendas con certificación final se suman a las 1.992 que cuentan con certificación preliminar y a las 4.138 unidades actualmente sometidas a auditoría. En total, son 9.911 unidades vinculadas a la hoja de ruta de certificación EDGE. La meta de superar 12.900 unidades certificadas en 2027 plantea el siguiente desafío: convertir procesos preliminares y auditorías en resultados definitivos verificables.

El estándar EDGE establece como referencia eficiencias mínimas proyectadas de 20% en energía, 20% en agua y 20% en energía incorporada en materiales frente a una línea base local o edificio de referencia. En el proyecto Tuset, que cuenta con certificación preliminar, Cusezar reporta eficiencias proyectadas de 27% en energía, 37% en agua y 47% en energía incorporada en materiales. Estas mediciones permiten llevar la sostenibilidad del discurso general a indicadores comparables para orientar decisiones de diseño y construcción.

La compañía también reporta avances en la reducción de emisiones asociadas a sus procesos constructivos. A partir de una alianza con Holcim y del uso de cementos ECOPlanet y concretos ECOPact, Cusezar señala que ha evitado la emisión de más de 2.500 toneladas de CO₂. Según sus estimaciones, esta reducción equivale aproximadamente a las emisiones generadas por un vehículo de combustión al recorrer más de 8,4 millones de kilómetros en Colombia. La empresa prevé reducir otras 5.300 toneladas en próximos años.

El manejo eficiente del agua constituye otro frente de la estrategia. Cusezar implementa sistemas de sedimentación y recirculación en sus plantas de concreto, con una proyección de ahorro superior a 4.200 metros cúbicos de agua. A esta medida se suman acciones dirigidas a incorporar materiales con menor huella ambiental y optimizar procesos para disminuir desperdicios. La compañía plantea que estas prácticas permiten mejorar el desempeño de las obras mientras reducen el consumo de recursos durante su ejecución.

La apuesta también ha recibido reconocimiento sectorial. Cusezar fue ratificada por IFC y Camacol como EDGE Champion, distinción dirigida a empresas que lideran procesos de transformación sostenible en la construcción. Proyectos como Plan Parcial La Marlene, View 63 y Tuset hacen parte de esta estrategia, que busca incorporar criterios ambientales desde etapas tempranas. Para Roger Romero, gerente de Control de Proyectos de Cusezar, medir los resultados permite priorizar inversiones y demostrar que la eficiencia ambiental puede generar valor económico y urbano.

Con la regulación distrital, los estándares de certificación y la creciente medición de impactos sectoriales, la sostenibilidad gana espacio como criterio para definir cómo se diseñan y construyen las viviendas en Bogotá. La hoja de ruta de Cusezar apunta a ampliar el número de unidades sometidas a procesos verificables y avanzar hacia su meta de 12.900 certificaciones EDGE para 2027. El reto será mantener la trazabilidad de los resultados y convertir la eficiencia ambiental en parte permanente del desarrollo urbano.

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