La Fundación Nacional Batuta celebró sus 35 años como uno de los procesos culturales con mayor alcance territorial del país, durante un concierto conmemorativo que reunió música, formación y memoria. En la apertura del encuentro, la ministra de Cultura, Paola Holguín, destacó la trayectoria de una organización que nació en 1991 y que, desde entonces, ha acompañado a más de un millón de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, especialmente en contextos de vulnerabilidad, mediante una propuesta que combina formación artística, atención psicosocial y presencia comunitaria.
El origen de Batuta se remonta a 1991, cuando 350 niños y jóvenes se reunieron en la Plaza de Bolívar de Bogotá, inspirados en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Para el Ministerio de Cultura, aquella imagen adquirió un significado que trascendió la coyuntura: en medio de un periodo marcado por la violencia, la música ofreció una forma diferente de encuentro. Con el paso de los años, esa iniciativa se transformó en una red de centros musicales, escuelas, coros, orquestas, maestros y comunidades.
La ministra resaltó que la experiencia de Batuta se sostiene sobre tres componentes: excelencia en la formación musical, atención psicosocial y vocación territorial. Actualmente, la Fundación atiende a más de 26.000 personas cada año mediante programas que abarcan distintas etapas de la vida, desde la gestación hasta la adultez. Su infraestructura incluye 69 Centros Musicales, 83 establecimientos educativos y 3 Centros Compensar. El modelo busca que aprender música también signifique desarrollar capacidades para escuchar, trabajar en equipo, reconocer al otro y construir relaciones basadas en el respeto y la confianza.
El aniversario también sirvió para presentar la visión estratégica que orientará al Ministerio de Cultura. Paola Holguín señaló que la práctica artística debe entenderse como una herramienta articuladora de la economía, la identidad, las oportunidades y el progreso social. En ese marco, la cartera concentrará esfuerzos en salvaguardar el patrimonio y la memoria, dignificar a artistas, artesanos y creadores, formar nuevas audiencias, llevar el talento colombiano al mundo y fortalecer las industrias culturales y creativas, cinco líneas que buscan ampliar el impacto de la cultura.
La historia de Batuta está marcada además por el trabajo conjunto entre instituciones y comunidades. El Ministerio destacó el respaldo recibido durante 35 años de entidades públicas, empresas privadas, organismos multilaterales y de cooperación internacional, instituciones educativas y fundaciones. También reconoció a quienes han dirigido la Fundación, entre ellos Arlene Dahl, Manuel Cubides, María Errázuriz Cox, Norma Poveda, Juan Antonio Cuéllar, María Claudia Parias, Lucía González y Beatriz Mejía, cuyos periodos de liderazgo contribuyeron a consolidar un proyecto que mantiene presencia en diferentes territorios colombianos.
El impacto de la Fundación también puede observarse en las experiencias individuales de sus participantes. Durante su intervención, la ministra destacó que una orquesta enseña que nadie construye solo y que las diferencias pueden convertirse en armonía cuando existe un propósito común. Esa perspectiva resume parte del alcance social de Batuta: los procesos musicales no se limitan al aprendizaje de instrumentos, sino que promueven confianza, disciplina, escucha y cooperación. Para miles de participantes, estos espacios representan oportunidades para desarrollar talento y proyectar nuevas posibilidades de futuro.
La celebración reunió a músicos de Colombia y España en un escenario dedicado a reconocer la trayectoria de Batuta y su capacidad para conectar generaciones. La participación de la Orquesta Sinfónica y el Coro de Radio Televisión Española permitió ampliar ese diálogo internacional, mientras los intérpretes colombianos aportaron expresiones vinculadas con la diversidad musical del país. Para la ministra, este encuentro simbolizó una oportunidad para recordar los orígenes del programa y proyectar una cultura capaz de acompañar procesos de transformación social mediante el arte y la participación colectiva.
Al cumplirse 35 años, Batuta aparece como una experiencia que combina formación artística, acompañamiento psicosocial, presencia territorial y cooperación. La ministra Paola Holguín planteó que los niños y jóvenes son los verdaderos protagonistas de esta historia, al encontrar en la cultura razones para creer en sí mismos, en su país y en un futuro diferente. El aniversario también abre una nueva etapa para la Fundación, que mantiene el desafío de ampliar oportunidades y utilizar la música como instrumento de encuentro, formación y construcción de tejido social en Colombia.

