El Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá celebró 15 años de trayectoria con un concierto conmemorativo realizado en el Seminario Mayor de Bogotá, institución que también conmemora 8 décadas de historia. El encuentro reunió música, memoria y tradición en un escenario considerado parte fundamental del patrimonio espiritual y educativo del país. La jornada contó con la presencia de Aglaé Caraballo Mercado, viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural, en representación del Ministerio de las Culturas.
La celebración puso en diálogo las trayectorias del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá y del Seminario Mayor de Bogotá, dos espacios vinculados con la preservación de tradiciones y expresiones culturales. Durante la ceremonia, la viceministra destacó la importancia de mantener estos escenarios de encuentro en un momento especialmente complejo para Colombia. La música sacra fue presentada como una expresión capaz de conectar comunidades, sensibilidades y tradiciones provenientes de diferentes contextos culturales.
Aglaé Caraballo Mercado resaltó que los 15 años del festival representan una trayectoria dedicada a tender puentes entre culturas mediante la música, mientras los 80 años del Seminario Mayor reflejan la permanencia de una institución ligada a la memoria espiritual, educativa y cultural colombiana. Durante su intervención, la funcionaria señaló que la música sacra puede convertirse en un espacio de esperanza y concordia, especialmente en circunstancias difíciles para la sociedad. La concordia constituye precisamente el eje central escogido por el festival para su edición 2026.
El concierto conmemorativo fue organizado por la Arquidiócesis de Bogotá y la Corporación Cultural Intercolombia, y tuvo como escenario el Seminario Mayor de Bogotá, considerado el más antiguo de América. La programación contó con la participación especial del Ensamble Barroco de Bogotá, bajo la dirección del músico francés Julien Faure. La presentación permitió reunir a intérpretes, instituciones culturales y representantes del sector público alrededor de una expresión artística caracterizada por su dimensión espiritual y por su capacidad para establecer diálogos entre diferentes tradiciones.
La celebración funciona además como antesala de la decimoquinta edición del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá, programada entre el 4 de septiembre y el 4 de octubre de 2026. Bajo el lema “La música nos une”, el encuentro desarrollará una programación dedicada a repertorios de carácter sacro y universal. Durante un mes, distintos escenarios de Bogotá recibirán propuestas musicales que buscan acercar al público a tradiciones provenientes de diferentes culturas, épocas y territorios.
El festival se ha consolidado como uno de los espacios culturales de Bogotá dedicados al encuentro alrededor de la música sacra. Su trayectoria de 15 años ha permitido construir una programación que conecta expresiones musicales de distintas procedencias y promueve el reconocimiento de tradiciones que forman parte del patrimonio cultural de diversas comunidades. Esta perspectiva también amplía la conversación sobre el papel de la música en la construcción de memoria, identidad y vínculos sociales dentro de una ciudad caracterizada por su diversidad cultural.
Para el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, la participación en esta conmemoración reafirma el interés institucional por acompañar expresiones artísticas que contribuyen a fortalecer la memoria y la cohesión social. La presencia de la viceministra en el concierto también puso de relieve la importancia de preservar espacios culturales y educativos con una trayectoria significativa. En ese sentido, el festival y el Seminario Mayor representan escenarios donde las tradiciones pueden dialogar con el presente y mantenerse vigentes ante nuevas generaciones.
Con 15 años de historia, el Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá inicia una nueva edición con la intención de mantener la música como punto de encuentro entre culturas, tradiciones y públicos. La programación de 2026 llevará esa apuesta a diferentes escenarios de la ciudad bajo la idea de que la música puede acercar sensibilidades y generar espacios de reflexión. La celebración compartida con el Seminario Mayor marca así un aniversario que conecta memoria, patrimonio y creación artística con una mirada hacia el futuro.
