Presidente De la Espriella presenta nuevo balance del terremoto en el occidente colombiano y anuncia medidas en el Valle del Cauca


El presidente Abelardo de la Espriella lideró este lunes 10 de agosto desde el Puesto de Mando Unificado en Cali la primera actualización oficial del balance de daños en la capital vallecaucana, acompañado del alcalde Alejandro Eder y la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro. Las cifras entregadas por el propio presidente son contundentes: aproximadamente 5.000 viviendas averiadas y colapsadas, 35 fallecidos, alrededor de 700 heridos, 3 hospitales colapsados, 18 hospitales con afectación, 39 centros educativos afectados y el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón con operación restringida. El dato que más preocupa al gobierno y a las autoridades locales es el de las 188 personas desaparecidas, que se convirtió en el foco principal de la acción del Estado en las próximas horas.

Para atender esa búsqueda, el gobierno nacional respondió de manera inmediata a las solicitudes del alcalde Eder y la gobernadora Toro. Cali cuenta ya con 228 rescatistas desplegados en los puntos de mayor urgencia, acompañados de caninos especializados en búsqueda de personas bajo escombros. También llegaron a la ciudad 105 ingenieros militares para apoyar las evaluaciones estructurales y las operaciones de rescate en los 40 edificios colapsados totalmente que el alcalde Eder confirmó en la rueda de prensa. De las 188 personas reportadas como desaparecidas, 37 ya fueron rescatadas con vida, una cifra que las autoridades presentan como un dato de esperanza en medio de la tragedia.

El alcalde Eder fue directo sobre la situación de orden público que complica las operaciones de rescate. Desde el primer momento en que se presentó la tragedia se registraron saqueos y problemas de orden público en distintos puntos de la ciudad, lo que llevó al mandatario a decretar la militarización de Cali y el toque de queda desde las 8:00 p.m. Para la madrugada del martes estarán desplegados en la ciudad más de 1.000 hombres de la fuerza pública protegiendo y resguardando los sectores más vulnerables. Los primeros 600 soldados ya comenzaron su despliegue en las horas de la tarde, y entre 400 y 500 refuerzos adicionales llegarán antes del amanecer del martes.

El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, estuvo presente en el PMU y junto al presidente presentó el plan de choque para las familias que perdieron sus hogares. La primera medida es la entrega de subsidios para que los damnificados puedan mudarse a un lugar seguro mientras se adelantan las labores de recuperación de las viviendas afectadas. El plan también contempla el suministro urgente de agua, plantas eléctricas y carpas para las familias que en las próximas horas enfrentarán la noche sin techo. El presidente destacó el comportamiento del sector privado, cuyos empresarios respondieron con celeridad aportando recursos y logística para complementar la respuesta del Estado.

La gobernadora Dilian Francisca Toro amplió el panorama más allá de Cali, advirtiendo que todos los municipios del departamento resultaron afectados, con mayor intensidad en el norte y el centro del Valle. El Cairo, municipio cercano a San José del Palmar, fue uno de los más devastados, con el 80% de su infraestructura completamente destruida. El Águila sufrió el colapso total de su hospital. En Argelia ocurrió lo mismo con el hospital municipal. El Hospital Universitario del Valle, en Cali, colapsó en un ala, particularmente la del servicio de pediatría, aunque todos los pacientes que estaban bajo los escombros lograron ser evacuados con vida gracias al trabajo incansable de los bomberos, quienes pasaron casi todo el día en esa operación.

Entre los fallecidos confirmados en el Valle del Cauca hay 4 niñas y 2 menores más que se encontraban en un colegio cuando una pared se derrumbó sobre ellos. Esa cifra de niños entre las víctimas mortales es uno de los datos más dolorosos del balance que presentó la gobernadora Toro, y refleja la crueldad de un sismo que golpeó a las 7:34 de la mañana, cuando muchos estudiantes ya estaban en sus aulas. Toro también reportó que en Buenaventura hay 20 puntos de derrumbes en la carretera de acceso, que están siendo evacuados con la meta de terminar el trabajo durante la noche, y que un edificio colapsó en el puerto, con afectaciones en todas las comunas del municipio.

Para Buenaventura, que quedó prácticamente aislada por los derrumbes en la vía, la gobernadora anunció que este martes partirán 7 vuelos especiales con apoyo de empresarios del Valle del Cauca, cargados con medicamentos, carpas e insumos de primera necesidad. La vía aérea se convierte así en el principal corredor de acceso a un municipio cuya conexión terrestre quedó cortada en múltiples puntos por los deslizamientos que el terremoto provocó en las montañas que separan el puerto del interior del departamento. Toro agradeció de manera expresa al gobierno nacional por la respuesta inmediata: “Dale las gracias al gobierno nacional porque por primera vez nos tienen a apoyar inmediatamente y de verdad que estamos muy agradecidos”, afirmó la gobernadora, cuyas palabras tuvieron un peso político particular en una jornada en que la confianza en las instituciones es tan importante como los rescatistas y las carpas.

El presidente De la Espriella cerró la rueda de prensa con un mensaje que resumió el espíritu con el que el gobierno nacional quiere encarar la tragedia vallecaucana. “Las víctimas no van a estar solas, les vamos a tender la mano y vamos a hacer lo que sea necesario para que haya un paliativo para todos ustedes en medio de esta tragedia”, afirmó el mandatario. Su presencia en el PMU de Cali, después de haber estado en Quibdó durante la mañana, confirma el ritmo que el nuevo gobierno impuso desde el primer minuto de la emergencia: recorrer las zonas afectadas sin parar, verificar en terreno y tomar decisiones in situ con los mandatarios locales.

El alcalde Eder cerró su intervención con un llamado a la unidad que sintetizó el tono de la jornada. “Caleños, de esta vamos a salir juntos, vamos a estar unidos. Los caleños y Cali somos todos, no lo olvidemos. Todos unidos por Cali, todos unidos por las víctimas, todas nuestras oraciones por Cali”, afirmó el mandatario. Eder también reconoció el papel de la Policía, la Defensa Civil y los bomberos, quienes trabajaron sin descanso desde la madrugada para evacuar el Hospital Universitario del Valle y atender los puntos de mayor urgencia en una ciudad que ese lunes amaneció sin saber que viviría uno de los días más difíciles de su historia reciente.

Cali cierra este 10 de agosto con una noche de toque de queda, más de 1.000 soldados en las calles, 228 rescatistas buscando a más de 150 personas que aún permanecen desaparecidas bajo los escombros de 40 edificios colapsados, y un gobierno que llegó el mismo día de la tragedia con el presidente a la cabeza. El Valle del Cauca, que apenas 3 días antes fue sede de la posesión presidencial más inédita de la historia colombiana, enfrenta ahora sus horas más oscuras con la misma ciudad, los mismos líderes y la esperanza de que la unidad que se celebró el 7 de agosto sea la misma que los saque adelante en los días que vienen.

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