La Presidencia de la República informó este miércoles que el presidente Abelardo De La Espriella entregó formalmente el Libro Blanco, también llamado Libro de la Verdad, a la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de la República. El documento, de 135 páginas, recoge los hallazgos del proceso de empalme adelantado por el nuevo Gobierno tras la posesión presidencial del pasado 7 de agosto de este año 2026.
Según el comunicado oficial, el Libro reúne información recopilada por el Gobierno Nacional sobre posibles irregularidades en el manejo de recursos públicos, la contratación estatal y la situación administrativa y financiera de distintas entidades y programas del Estado colombiano, organizada en cinco capítulos completos que van desde la metodología del empalme hasta los principios que regirán la nueva administración de aquí en adelante, según explicó la propia Presidencia de la República esta semana en Bogotá.
La Presidencia fue enfática en aclarar los límites de esta entrega: no sustituye las investigaciones de las autoridades competentes ni anticipa sus resultados de ninguna manera posible. Su propósito, según el texto oficial, es poner los hechos documentados en manos de la justicia y de los organismos de control, con respeto por su independencia, el debido proceso y las garantías constitucionales de quienes puedan resultar mencionados en el documento entregado hoy a las autoridades competentes.
El comunicado precisa que el presidente De La Espriella ordenó a todas las entidades del Gobierno Nacional identificar posibles focos de corrupción, cerrar los mecanismos que faciliten el desvío de recursos públicos, documentar rigurosamente cada hallazgo e informar de inmediato a las autoridades competentes, como parte de una instrucción que, según la propia Presidencia, se mantiene vigente desde el inicio mismo de su mandato presidencial hasta el día de hoy en todas las carteras ministeriales del país.
Para fortalecer esa labor hacia el futuro, la Presidencia anunció que se incorporarán herramientas de inteligencia artificial, análisis de datos y trazabilidad digital que permitan seguir cada peso público desde su salida del Tesoro Nacional hasta su destinación final en cada una de las entidades del Estado colombiano, en lo que el Gobierno describe como un mecanismo permanente de control, y no como un ejercicio limitado a esta primera entrega documental ante las autoridades del país.
El Libro de la Verdad es resultado del llamado Empalme Anticorrupción 2026, un proceso liderado por el vicepresidente José Manuel Restrepo en su calidad de director nacional del empalme, que según el propio documento movilizó a 1.256 personas voluntarias en distintas etapas del proceso completo, entre ellas 753 que trabajaron antes de la posesión presidencial en una plataforma interna denominada “el Arca de Noé” por sus propios organizadores y coordinadores voluntarios en todo el país.
El documento está estructurado en cinco capítulos completos: el proceso metodológico del empalme, nueve comportamientos críticos identificados como nocivos para el funcionamiento del Estado, los hallazgos específicos documentados por el Equipo Élite Anticorrupción, un balance sectorial firmado individualmente por cada ministro del despacho, y los principios que el Gobierno de la Patria Milagro afirma haber adoptado para corregir cada una de esas fallas identificadas durante todo el largo proceso de empalme institucional en el país.
El Gobierno Nacional cerró su comunicado reiterando que cumplirá su deber constitucional de proteger los recursos de todos los colombianos y que colaborará plenamente con las investigaciones que correspondan a partir de esta entrega formal ante los organismos de control del Estado colombiano. A continuación, se presenta una revisión más detallada de los cinco grandes bloques temáticos que componen el Libro de la Verdad, con sus principales cifras y casos documentados por el propio Gobierno.
El proceso metodológico del empalme
El primer capítulo del Libro de la Verdad describe el proceso metodológico del empalme como un ejercicio sin precedentes en la historia reciente de Colombia. Según el documento, por primera vez el empalme presidencial se concibió simultáneamente como instrumento de recuperación operativa del Estado y como mecanismo explícito de lucha contra la corrupción, bajo la denominación interna de Empalme Anticorrupción, ordenado directamente por el propio presidente electo desde antes de asumir su posesión oficial el 7 de agosto.
El capítulo destaca el carácter voluntario del ejercicio: 753 personas trabajaron sin remuneración en los meses previos a la posesión presidencial, en una plataforma que sus propios organizadores denominaron internamente “el Arca de Noé”; otras 503 se sumaron el mismo día de la instalación oficial viajando por sus propios medios desde distintas regiones del país, y el proceso completo llegó a movilizar a 1.256 voluntarios en total, según las cifras que reporta el propio documento entregado a las autoridades.
La gobernanza del empalme se organizó en varias instancias diferenciadas: la Dirección del Empalme, el Comité Nacional del Empalme Anticorrupción, un Equipo Transversal con seis áreas técnicas especializadas, el Equipo Élite Anticorrupción encargado de actuar ante indicios de corrupción o sabotaje informático, y un Comité Intersectorial con veintidós equipos sectoriales responsables de revisar la información de cada entidad del Estado colombiano bajo su respectiva competencia técnica, administrativa y presupuestal específica de cada uno de los sectores.
El documento reconoce además el uso de herramientas de inteligencia artificial para apoyar la organización documental, la consolidación analítica y la trazabilidad operativa de todo el largo proceso completo de empalme, aunque aclara expresamente que esa tecnología “no reemplaza la responsabilidad humana de análisis, validación y toma de decisiones institucionales”, subordinando en todo momento su uso al criterio de los equipos técnicos especializados que participaron directamente en el ejercicio de empalme institucional del país entero.
Metodológicamente, el proceso se apoyó en once etapas operativas y seis tipos de validación específica: documental, funcional, tecnológica, presupuestal, operativa e interinstitucional, con fuentes como el Sistema Electrónico para la Contratación Pública, derechos de petición y seguimiento periodístico especializado de fuentes públicas. El Libro aclara que esa validación “no constituye auditoría ni investigación administrativa”, y que su hallazgo central fue la identificación de nueve comportamientos críticos, desarrollados con más detalle en el siguiente capítulo del documento oficial.
Tema Los nueve comportamientos críticos
El segundo capítulo del Libro de la Verdad tipifica nueve comportamientos críticos que, según el documento, se repitieron de forma transversal en distintos sectores del Estado y habrían inducido a prácticas corruptas. La tipología se construyó a partir de 126 casos identificados por los veintidós equipos sectoriales durante el empalme, de los cuales finalmente se priorizaron 59 para su documentación detallada, ocho de ellos ligados a un sector específico y el noveno de naturaleza transversal a todo el aparato estatal.
Los primeros tres comportamientos descritos son la destrucción del rigor técnico, por la pérdida de capacidad directiva estable y la dependencia de contratos por prestación de servicios próximos a vencer; el colapso de la capacidad tecnológica, por sistemas misionales sostenidos en plataformas obsoletas o proveedores únicos sin alternativa; y la opacidad y distorsión de la información pública, por la coexistencia de cifras oficiales sin contraste independiente en materias tan sensibles como lo fiscal, la defensa y las relaciones exteriores del país.
El documento describe además la parálisis operativa, entendida como el bloqueo deliberado o negligente de procesos institucionales completos y necesarios para la ciudadanía; la captura contractual y concentración del poder operativo, por la asignación recurrente de contratos, funciones o capacidades críticas a un grupo reducido de actores; y la expansión del riesgo litigioso, que según el Libro desvía recursos que podrían destinarse a hospitales, colegios o vías hacia el pago de demandas evitables contra el propio Estado colombiano.
Los últimos comportamientos identificados son la pérdida de control territorial frente a economías criminales, que debilita la autoridad estatal en zonas donde operan grupos armados ilegales del país; la fragmentación del Estado y el fracaso de la conducción estratégica, que generan vacíos de gobernanza entre distintas entidades públicas; y la capacidad fiscal restringida, calificada como transversal porque condiciona la capacidad de respuesta de todas las entidades públicas frente a las necesidades urgentes de la ciudadanía colombiana en general.
Como ejemplo ilustrativo del primer comportamiento, el Libro cita el caso del Fondo Mujer, en la Presidencia de la República, que al 1 de julio de 2026 había ejecutado apenas 172 millones de pesos de los 55.142 millones adicionados a su presupuesto, equivalentes a un 0,3 %, sin que ninguno de sus siete programas aprobados hubiera iniciado implementación, tras la cancelación sucesiva de varios procesos de contratación de operadores de ese mismo programa social específico del Gobierno.
Los hallazgos del Equipo Élite Anticorrupción
El tercer capítulo del Libro de la Verdad recoge 23 casos documentados directamente por el Equipo Élite Anticorrupción, un grupo técnico especializado que, según el documento, actuó ante hallazgos relacionados con procesos contractuales próximos a adjudicarse, decisiones administrativas de última hora y gestión de recursos públicos durante los meses de transición gubernamental, activando denuncias penales, quejas disciplinarias y solicitudes formales de intervención preventiva ante las distintas autoridades competentes de todo el Estado colombiano en su conjunto.
El primer caso citado es el de ESSMAR E.S.P., en Santa Marta, donde el Equipo Élite pidió medidas preventivas sobre un contrato de 786.000 millones de pesos para una planta desalinizadora, iniciado entre el 18 y el 19 de junio de 2026, pocas semanas antes de terminar el gobierno anterior en el poder. La Procuraduría suspendió el proceso apenas cuatro días después de recibir la solicitud, según relata el propio documento entregado a las autoridades competentes.
Otro caso señalado es el de la sesión del OCAD de Ciencia, Tecnología e Innovación, convocada para el 6 de agosto de 2026, un día antes del cambio de Gobierno, para definir proyectos por cerca de 900.000 millones de pesos. Tras la solicitud de vigilancia preventiva presentada por el Equipo Élite, la Procuraduría pidió suspender la sesión, que finalmente no tuvo quórum, según reportó la prensa citada directamente en el propio Libro de la Verdad.
El Libro también documenta el contrato de CENIT Transporte y Logística de Hidrocarburos con la firma GESYCOBRO, por 23.663 millones de pesos, adjudicado a una sociedad cuyo capital social ascendía apenas a 117 millones de pesos, con un valor final superior a la oferta inicial. El caso derivó en una denuncia penal presentada el 12 de julio de 2026, ampliada posteriormente ante la Fiscalía General de la Nación el 4 de agosto de ese mismo año.
Un quinto caso destacado es el de FENOGE, donde el proceso de contratación del programa Colombia Solar, por 165.492 millones de pesos, sufrió modificaciones que alteraron las condiciones de evaluación de las ofertas ya presentadas por los distintos interesados. Tras la intervención del Equipo Élite, la Procuraduría abrió investigación disciplinaria y ordenó la suspensión inmediata del director ejecutivo de la entidad, el 3 de agosto de 2026, según consta en el propio documento oficial entregado.
El balance sectorial
El cuarto capítulo, el más extenso del Libro de la Verdad, recoge el balance de veintidós sectores del Estado, cada uno firmado individualmente por el ministro o la ministra responsable de esa cartera. Según el documento, esa decisión busca que la verdad institucional “no se cuente desde el anonimato, sino desde la responsabilidad de quien dirige cada cartera”, en un ejercicio que combina cifras oficiales, hallazgos de la Contraloría y datos de organismos independientes citados por cada despacho.
En Agricultura, el balance firmado por el ministro Indalecio Dangond Baquero señala que, de 351.463 hectáreas entregadas a través del Fondo de Tierras, apenas 98.148 cuentan con registro pleno ante la Oficina de Instrumentos Públicos, mientras más de 206.000 hectáreas permanecen en condición provisional todavía hoy. La Agencia Nacional de Tierras, además, destinó 979.003 millones de pesos para comprar 537 predios, de los cuales solo tres tenían escritura registrada a favor de la Nación colombiana.
El sector Defensa, a cargo del ministro respectivo, reporta un déficit presupuestal del Ejército Nacional de 14 billones de pesos, junto con una flota aérea deteriorada: de 19 helicópteros MI-17 solo 8 están operacionales, y de 386 aeronaves de la Fuerza Aeroespacial, apenas el 52 % puede volar. El documento vincula este deterioro con el crecimiento de grupos armados como el Clan del Golfo, que pasó de 5.500 a 10.000 integrantes entre 2022 y 2025, según cifras de la Fundación Ideas para la Paz.
En Salud, el balance firmado por la ministra Ana María Vesga Gaviria documenta que seis Entidades Promotoras de Salud siguen intervenidas a julio de 2026, tras más de tres años, sin mejoras estructurales según la Contraloría. La cartera de las IPS frente a esas EPS pasó de 15,24 billones de pesos en 2022 a 40,20 billones en 2026, un incremento del 164 %, mientras se acumulaban más de 645.000 reclamos específicamente por medicamentos no entregados a los pacientes.
El capítulo cierra con hallazgos fiscales de carácter transversal: al 31 de mayo de 2026, el recaudo del Sistema General de Regalías ascendía a 15,1 billones de pesos, con un faltante cercano a 2,8 billones frente a lo programado originalmente, una situación que, según el Libro, podría afectar la ejecución de obras en más de 900 municipios del país si la tendencia de deterioro en los ingresos continúa en los próximos años y vigencias fiscales.
Los principios de Gobierno de la Patria Milagro
El quinto y último capítulo del Libro de la Verdad responde a una pregunta distinta de la que ocupó a los capítulos anteriores: si estos documentaron qué ocurrió en el Estado recibido, este explica qué cambia a partir de ahora. El documento aclara que estos principios no son una lista de buenas intenciones posterior a los hallazgos, sino reglas adoptadas desde el inicio mismo del empalme, concebidas cada una como corrección directa de uno de los nueve comportamientos críticos.
Según el Libro, los principios rectores se derivan de un doble fundamento: los valores que el presidente Abelardo De La Espriella plantea como base de la Patria Milagro (amor por Colombia, libertad, justicia, seguridad y honestidad) y sus principios de acción cívica y de gobierno, entre ellos la fe, el respeto a la Constitución, la seguridad como derecho ciudadano y la lucha incansable contra la corrupción y la impunidad en todo el territorio del país.
De ahí se desprenden nueve principios rectores para el nuevo Gobierno: Primero la Patria, Extrema Coherencia, Verdad y Transparencia, Dignidad Humana, Bien Común, Familia y Cohesión Social, Libertad, Responsabilidad y Mérito, Autoridad Legítima, y Servicio y Restauración. El primero de ellos, según el Libro, corrige la destrucción del rigor técnico al exigir hoja de vida verificada y mérito comprobable como criterio de entrada al servicio público, y no la simple cercanía política de los funcionarios.
El documento traza el resto de las correspondencias una a una: la verdad y la transparencia frente a la opacidad de la información pública, exigiendo validación independiente de cada cifra oficial; el bien común frente a la parálisis operativa, priorizando obras con mayor impacto; la autoridad legítima frente a la captura contractual, revisando contratos sin concurrencia real de oferentes; y la dignidad humana frente al riesgo litigioso, previniendo el daño antijurídico que termina pagando el Estado colombiano.
El capítulo cierra con una síntesis que resume la arquitectura completa del Libro, afirmando que “donde se destruyó el rigor técnico, gobierna el mérito” y aplicando esa misma lógica de corrección a cada uno de los nueve comportamientos restantes, hasta llegar a la capacidad fiscal restringida. El Gobierno de la Patria Milagro presenta este capítulo como el código de acción con el que asumió la administración del Estado desde el primer día de su mandato.

