La Aeronáutica Civil informó este martes 11 de agosto, que el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón de Cali retomó su operación con normalidad tras la recuperación total del fluido eléctrico y la superación de las afectaciones derivadas del sismo de magnitud 7.4 que sacudió al país en la mañana. La noticia llega como un alivio en medio de una jornada de emergencia nacional, especialmente porque Cali es uno de los principales centros de coordinación de la respuesta al terremoto y la conectividad aérea de su aeropuerto es estratégica para el movimiento de rescatistas, personal médico, insumos humanitarios y equipos de evaluación estructural hacia las zonas más afectadas.
Las intermitencias y los daños en el sistema principal de suministro de energía eléctrica de la terminal aérea fueron el principal obstáculo que enfrentó el aeropuerto tras el sismo. Los equipos técnicos y las autoridades competentes trabajaron durante las horas posteriores al terremoto para concluir las labores de verificación de todos los sistemas, garantizando las condiciones óptimas de seguridad necesarias antes de autorizar la reactivación de los itinerarios. Ese proceso de verificación es un protocolo obligatorio que la Aeronáutica Civil aplica en cualquier terminal aérea que haya sido afectada por un evento sísmico, independientemente de la magnitud aparente de los daños visibles.
El Ministerio de Transporte ofreció el balance más actualizado sobre el estado de los aeropuertos del país tras el sismo, con una diferenciación importante entre terminales con operación plena y terminales con operación restringida. Cali, Quibdó y Armenia operan con normalidad. En Pereira, Buenaventura, Cartago y Manizales las pistas están listas para vuelos humanitarios y de Estado, pero persisten restricciones para la operación comercial. “Con @AerocivilCol trabajamos para restablecerla cuanto antes”, indicó el Ministerio en su cuenta de la red social X, confirmando que la recuperación de la operación comercial plena en esas terminales es una prioridad activa para el gobierno.
La distinción entre operación humanitaria y operación comercial es técnica y jurídicamente relevante. Una pista habilitada para vuelos humanitarios y de Estado permite el aterrizaje y despegue de aeronaves militares, de organismos de socorro y de carga de emergencia, pero no autoriza vuelos comerciales de pasajeros hasta que no se completen todas las verificaciones de seguridad requeridas. En el contexto de la emergencia actual, esa distinción tiene una implicación directa: los aeropuertos de Pereira, Buenaventura, Cartago y Manizales pueden recibir ya mismo los vuelos con rescatistas, médicos, insumos y equipos que el país está movilizando hacia las zonas más golpeadas, sin esperar a que se restablezca la operación comercial completa.
Algunas aerolíneas debieron cancelar o reprogramar vuelos durante el periodo de interrupción de las operaciones en los distintos aeropuertos afectados. La Aeronáutica Civil manifestó su total disposición para acompañar tanto a los usuarios del transporte aéreo como a los distintos actores de la operación dentro del ámbito de sus competencias, facilitando la recuperación progresiva de la normalidad en los itinerarios. Los pasajeros con vuelos programados fueron instados a mantenerse en contacto directo con sus respectivas aerolíneas para verificar el estado actual de sus vuelos, consultar posibles reprogramaciones y conocer las alternativas disponibles ante los ajustes operacionales derivados del sismo.
La reapertura plena del Alfonso Bonilla Aragón y la habilitación de pistas para vuelos humanitarios en Pereira, Buenaventura, Cartago y Manizales representan un paso crítico en la cadena logística de la respuesta a la emergencia. Pereira, la ciudad con mayor número de fallecidos según los informes de Asocapitales, necesita con urgencia que su terminal aérea restablezca la operación comercial completa para facilitar el movimiento de personas y la llegada de refuerzos desde otras ciudades del país. La situación del aeropuerto Matecaña, con 3 fallecidos por desprendimiento de cubierta en sus instalaciones y el sistema de comunicaciones de la ciudad colapsado, hace de su recuperación plena una de las prioridades más urgentes de las próximas horas.
La Aeronáutica Civil anunció que continuará monitoreando la situación e informará oportunamente sobre la evolución definitiva de la operación aeroportuaria a través de sus canales oficiales, incluyendo su cuenta en la red social X bajo el usuario @AerocivilCol. Esa vigilancia permanente es especialmente relevante en las horas y días posteriores a un terremoto de esta magnitud, cuando las réplicas pueden generar nuevas afectaciones en infraestructuras ya evaluadas y liberar verificaciones adicionales que interrumpan temporalmente la operación sin previo aviso. El Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil trabajan de manera articulada para que la red aeroportuaria del país recupere su operación plena en el menor tiempo posible.
La recuperación del Alfonso Bonilla Aragón y el avance en la habilitación de pistas en las terminales más golpeadas son también una señal sobre la resiliencia de la infraestructura aeroportuaria colombiana y la capacidad técnica de sus equipos para responder con rapidez en situaciones de emergencia. En una Colombia que este lunes decretó toque de queda en Cali y Pereira, militarizó ciudades y tiene operaciones de rescate activas en decenas de puntos simultáneos, mantener los corredores aéreos funcionando no es solo una necesidad logística: es una condición para que el Estado pueda cumplir la promesa que el presidente De la Espriella repitió desde el primer minuto de la tragedia y que los colombianos afectados están esperando: que nadie estará solo.
