El presidente Abelardo De La Espriella confirmó este miércoles la firma del decreto que declara formalmente la emergencia económica para enfrentar las consecuencias del terremoto del 10 de agosto. El mandatario anunció que el llamado decreto madre de emergencia económica se firmaría esa misma tarde, a partir de las 5:00 p.m., en un Consejo de Ministros extraordinario junto a todo su gabinete ministerial, tal como lo había anticipado días atrás ante todo el país entero.
El presidente explicó que, en condiciones fiscales normales, buena parte de los efectos de una tragedia de esta magnitud podrían enfrentarse con los instrumentos ordinarios del Estado colombiano y ampliaciones al presupuesto general de toda la nación. Sin embargo, aseguró que Colombia atraviesa hoy la realidad fiscal más compleja de toda su historia republicana reciente, lo que justifica plenamente, según él, recurrir a herramientas extraordinarias para atender esta grave emergencia nacional en el país entero.
Como sustento de esa afirmación, De La Espriella citó cifras concretas ante el país: actualmente, cerca de uno de cada tres pesos del recaudo tributario del país se destina al pago de la deuda pública, frente a uno de cada seis hace apenas una década atrás. La deuda bruta, agregó, supera ya el 60 % del producto interno bruto, en medio de un déficit fiscal que sigue presionando las finanzas de toda la nación colombiana.
Frente a ese panorama, el mandatario anunció que su Gobierno revisará y reducirá gastos asociados a programas de la administración anterior que, según su propio criterio, no resulten prioritarios frente a las necesidades actuales más urgentes de todo el país, mientras se buscan de manera simultánea nuevas fuentes complementarias de financiación para atender la reconstrucción de las regiones más golpeadas por el fuerte terremoto del 10 de agosto en todo el extenso territorio nacional colombiano.
El presidente fue enfático en asegurar que, bajo ninguna circunstancia, estos ajustes fiscales afectarán a los colombianos más necesitados de todo el país, mencionando explícitamente a los adultos mayores de todo el país entero. Insistió en que la prioridad central del decreto es garantizar los recursos necesarios para atender a las víctimas y reconstruir las regiones golpeadas por el sismo, sin sacrificar en ningún momento a la población más vulnerable de todo el territorio nacional colombiano en su conjunto.
De La Espriella explicó que la emergencia económica permitirá generar el espacio fiscal que exige esta tragedia y minimizar su impacto económico y social sobre todo el país entero afectado por el fuerte sismo, pero advirtió que las facultades extraordinarias que le otorga esta figura constitucional “no son un cheque en blanco” para su Gobierno, y que cada peso movilizado deberá responder directamente a las necesidades derivadas de la actual emergencia nacional que vive el país.
El mandatario prometió que los recursos serán administrados con responsabilidad, transparencia y rigor técnico en todo momento de este largo proceso de reconstrucción nacional que se avecina para el país, y aseguró personalmente, en su calidad de presidente de la República, que no habrá ningún espacio para la corrupción en el manejo de estos fondos públicos destinados a la emergencia. Dijo que él mismo se encargará personalmente de vigilar que cada peso sea invertido correctamente.
El anuncio se suma a otras medidas económicas que el Gobierno ha ido presentando desde el inicio de esta emergencia nacional que golpea al país, entre ellas el desembolso de un primer tramo de crédito del Banco Mundial y la creación del Fondo Milagro para canalizar los recursos de la reconstrucción, en lo que la administración de De La Espriella describe como una respuesta fiscal integral frente a la tragedia del 10 de agosto en Colombia.
