Desde Buenaventura, el presidente Abelardo De La Espriella anunció este domingo un paquete de medidas para atender la emergencia dejada por el terremoto y, según dijo, transformar un territorio históricamente golpeado por el centralismo del Estado colombiano. El mandatario aseguró que Buenaventura no está sola y que el Gobierno Nacional hará presencia permanente, tanto para resolver la crisis inmediata de salud como para impulsar la reconstrucción de mediano y largo plazo en toda la región del Pacífico.
En atención médica inmediata, el presidente informó el envío de más de 260 kilos de medicamentos, insumos y dispositivos médicos hacia Buenaventura, coordinado junto con la ministra de Salud del Gobierno Nacional. A través del Instituto Nacional de Salud se organizó además el traslado de médicos y cirujanos de apoyo desde Bogotá, que ya se encuentran trabajando en la región junto al personal local para reforzar la atención a los heridos y afectados por el sismo del 10 de agosto.
El Gobierno también reportó apoyo directo a la red hospitalaria local: a través de la Defensa Civil y la Organización Panamericana de la Salud se instalaron carpas que suman 24 camas adicionales para compensar las afectaciones en los hospitales Luis Ablanque de la Plata y Santa Sofía. El presidente anunció que en los próximos días llegarán nuevas carpas, ayudas e insumos para seguir aumentando la capacidad de hospitalización disponible en toda la ciudad de Buenaventura.
De manera más estructural, De La Espriella se comprometió a fortalecer la gobernanza y la viabilidad financiera del Hospital Luis Ablanque de la Plata, actualmente intervenido por el Estado, además de reforzar los equipos básicos de salud en el territorio. Dijo haber dado instrucciones precisas a la ministra de Salud para disponer los recursos y el acompañamiento técnico necesarios, con el fin de asegurar remisiones oportunas en los casos de mayor complejidad médica de la región.
En materia humanitaria, el presidente destacó que la oficina de la primera dama, Ana Lucía Pineda, ha hecho llegar cientos de toneladas de ayudas a Buenaventura desde que ocurrió el terremoto hace más de una semana. El mandatario enmarcó este apoyo dentro de una estrategia más amplia de atención a las regiones afectadas por el sismo, que según explicó busca garantizar que ninguna zona del país quede sin la asistencia que requiere en medio de la emergencia nacional.
Más allá de la salud, el presidente anunció dos compromisos de fondo para la región: recuperar la seguridad de Buenaventura mediante la aplicación plena de la ley y el pie de fuerza necesario en las calles, y resolver a través del Ministerio de Vivienda el histórico problema del acueducto de la ciudad, que calificó como una deuda de muchos años con sus habitantes. Ambos temas han figurado durante décadas entre las principales demandas sociales del distrito portuario del Pacífico.
El presidente también se refirió a la crisis educativa que dejó el sismo en la región, con miles de estudiantes sin poder asistir a clases presenciales por los daños registrados en la infraestructura escolar de varios colegios. Como solución transitoria, anunció que se implementará educación virtual mientras avanzan las reparaciones, un plan que dependerá en buena parte de la conectividad y de la disposición de los operadores de telefonía móvil que operan en toda la zona afectada.
El mandatario cerró su intervención con un mensaje directo a la comunidad: “Buenaventura no será más la tierra del olvido”, dijo, prometiendo que su Gobierno traerá oportunidades reales a la región tras años enteros de abandono estatal y centralismo económico y político. Los próximos meses, con obras de reconstrucción, seguridad y acueducto todavía por ejecutarse por completo, serán la prueba de si ese compromiso anunciado desde el puerto se convierte en hechos concretos para sus habitantes.
