El presidente Abelardo de la Espriella entregó este martes 11 de agosto a las 11:49 a.m., desde Pereira, el balance más actualizado del Puesto de Mando Unificado nacional tras el terremoto de magnitud 7.4. Las cifras son devastadoras: 181 personas fallecidas, 1.595 heridas, 195 desaparecidas en las 5 ciudades en alerta roja, 1.136 viviendas completamente destruidas, 8.357 viviendas averiadas y 35 centros de salud afectados. El mandatario entregó este reporte tras culminar su recorrido por el Eje Cafetero, donde visitó los puestos de mando de la región y se reunió con las autoridades locales para verificar de primera mano el estado de la emergencia y las necesidades más urgentes de la población damnificada.
Desde Pereira, el presidente anunció la primera medida de alivio económico concreta para los damnificados del Eje Cafetero. De la Espriella instruyó al ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, para que se decrete un alivio en el pago de todos los servicios públicos durante 3 meses para todas las personas afectadas en Risaralda. “He dado instrucciones precisas al señor ministro de Vivienda para que se decrete un alivio económico en servicios públicos para todas las personas afectadas en Risaralda por tres meses. Vamos a hacer ese censo y vamos a otorgar esa posibilidad para que la gente pueda tener un respiro en medio de esta tragedia”, afirmó el mandatario, quien también reveló el impacto emocional que le generó recorrer el centro de la capital risaraldense. “A mí se me arrugaba el corazón cuando pasaba por el centro de Pereira y veía todos esos negocios destruidos”, dijo el presidente.
La segunda medida anunciada desde Pereira fue la estructuración del programa de subsidio de arriendo para las personas que perdieron su vivienda como consecuencia del terremoto. El presidente explicó que el proceso requiere primero hacer un censo completo de los damnificados y una caracterización de las viviendas afectadas para proceder con la entrega de los subsidios, que permitirán a las familias trasladarse a un lugar seguro mientras se avanzan en las reparaciones de sus hogares. “Necesitamos hacer ese censo, caracterizar esas viviendas para proceder de conformidad y entregarles a esas personas un subsidio para que se puedan mudar. Posteriormente entraremos a las reparaciones de las casas”, explicó De la Espriella, trazando una hoja de ruta en dos fases para la atención habitacional de los damnificados.
Las cifras entregadas por el presidente desde el PMU nacional reflejan la magnitud real de una catástrofe que se extiende por 5 ciudades en alerta roja: Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y Armenia. Los 195 desaparecidos son el dato más angustiante del balance, pues implica que las operaciones de búsqueda y rescate siguen activas en múltiples puntos y que el número de fallecidos puede aumentar a medida que los equipos de rescate acceden a estructuras colapsadas donde aún hay personas atrapadas. Las 1.136 viviendas completamente destruidas y las 8.357 averiadas dibujan el tamaño del desafío habitacional que Colombia deberá enfrentar en los próximos meses, muy por encima de la capacidad ordinaria de respuesta del sistema de gestión del riesgo.
Los 35 centros de salud afectados son otro de los datos que más preocupan a las autoridades sanitarias. En una emergencia donde cientos de heridos necesitan atención médica inmediata y continua, que la red hospitalaria de las ciudades más golpeadas esté parcialmente inhabilitada representa una presión adicional sobre los centros que sí están operativos y sobre la capacidad del sistema para trasladar pacientes críticos a ciudades con mayor capacidad hospitalaria como Bogotá y Medellín. La ministra de Salud, Ana María Vesga, tiene en esa cifra uno de los retos más urgentes de su primera semana al frente de la cartera.
Tras el PMU en Pereira, el presidente De la Espriella continuó su recorrido por el Eje Cafetero. Su próxima parada fue Armenia, capital del Quindío, donde también se instaló un Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta en un departamento que registra 174 heridos, 5 edificios colapsados y daños en el aeropuerto El Edén y en el sistema de acueducto. Después de Armenia, el mandatario se desplazó a Manizales para encabezar en horas de la tarde el PMU de la capital caldense, donde hay 5 fallecidos, 78 heridos, 17 edificios destruidos y graves daños en la Catedral Basílica Metropolitana.
El recorrido del presidente por Pereira, Armenia y Manizales en un solo día es la expresión más concreta del estilo de gobierno que De la Espriella prometió desde la campaña y que en su primera semana en el poder ha sido puesto a prueba de la manera más exigente posible. Un mandatario que prometió gobernar desde los territorios enfrenta ahora la emergencia más grave de su mandato recorriendo las ciudades afectadas una a una, entregando balances en terreno, anunciando medidas concretas y poniendo su rostro ante el dolor de miles de colombianos que lo eligieron hace apenas 51 días.
El balance que De la Espriella entregó desde Pereira este martes no es el definitivo, y las autoridades advirtieron que las cifras seguirán actualizándose a medida que avancen las evaluaciones de daños y necesidades en las zonas más afectadas. Lo que sí quedó claro desde el PMU nacional es que Colombia enfrenta una emergencia de escala histórica que exigirá semanas de rescate, meses de reconstrucción y años de acompañamiento institucional a las comunidades que en un solo sismo del 10 de agosto de 2026 lo perdieron todo.
