Más de 9.400 metros cuadrados de espacios comerciales fueron recuperados y embellecidos en Bogotá mediante un programa de trabajo comunitario que vinculó a 150 personas privadas de la libertad. La estrategia fue desarrollada por el Instituto para la Economía Social, IPES, en articulación con el INPEC, dentro del programa “Buena Esa”. Las jornadas incluyeron labores de lavado y pintura en 5 Plazas Distritales de Mercado y 3 Puntos Comerciales, beneficiando espacios utilizados diariamente por comerciantes, compradores, residentes y visitantes.
La intervención hizo parte de las acciones del IPES para mejorar las condiciones de sus espacios comerciales y fortalecer lugares que cumplen una función económica y social en diferentes localidades de Bogotá. Las personas participantes se encontraban en fase de confianza y mínima seguridad, y desarrollaron actividades de mantenimiento que permitieron recuperar superficies deterioradas. El trabajo comunitario se planteó también como una herramienta para promover procesos de reintegración social y laboral de quienes avanzan en el cumplimiento de sus condenas.
Las labores se realizaron en la Plaza Distrital de Mercado Fontibón, en la localidad de Fontibón; la Plaza Distrital de Mercado 20 de Julio, en San Cristóbal; la Plaza Distrital de Mercado 12 de Octubre, en Barrios Unidos; la Plaza Distrital de Mercado Restrepo, en Antonio Nariño; y la Plaza Distrital de Mercado Las Ferias, en Engativá. Estos espacios concentran diariamente actividades comerciales y de abastecimiento, por lo que las acciones de mantenimiento también contribuyen a mejorar las condiciones de quienes trabajan y transitan por estas zonas.
El proceso también alcanzó 3 Puntos Comerciales administrados por el IPES. Las intervenciones se desarrollaron en el Punto Comercial San Andresito Plaza Carrera 38, ubicado en Puente Aranda; el Punto Comercial Flores de la Calle 26, en Los Mártires; y el Punto Comercial La Esperanza, también en esta localidad. En estos lugares se adelantaron trabajos de lavado y pintura que permitieron recuperar áreas y mejorar la presentación de espacios destinados a actividades comerciales, atención al público y circulación cotidiana.
La directora del IPES, Catalina Arciniegas, destacó el alcance social de la estrategia y señaló que el trabajo comunitario puede convertirse en una expresión concreta de justicia restaurativa. La funcionaria resaltó la articulación con el INPEC y la importancia de generar espacios que contribuyan a la transformación social. Para el IPES, el mejoramiento físico de las plazas y puntos comerciales también representa una oportunidad para fortalecer estos escenarios y consolidarlos como lugares de encuentro, actividad económica y atractivo para residentes y visitantes.
La estrategia contó con la participación de personas privadas de la libertad provenientes del Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta, Media y Mínima Seguridad de Bogotá, conocido como La Picota; la Cárcel y Penitenciaría con Alta y Media Seguridad para Mujeres de Bogotá, El Buen Pastor; y la Cárcel y Penitenciaría de Media Seguridad de Bogotá, La Modelo. La vinculación de estos centros permitió organizar los grupos que participaron en las jornadas y facilitar el desarrollo de las actividades comunitarias programadas.
Además de los resultados físicos, la iniciativa busca visibilizar procesos de resiliencia y preparación para la vida en sociedad de las personas privadas de la libertad que participan en programas de trabajo comunitario. La experiencia plantea que estas actividades pueden aportar al fortalecimiento de habilidades y a la construcción de nuevas oportunidades una vez finalicen las condenas. Desde esta perspectiva, el mantenimiento de espacios públicos y comerciales se convierte en una acción que combina recuperación urbana con procesos de reintegración social.
La articulación entre el IPES y el INPEC dejó como resultado la recuperación de más de 9.400 metros cuadrados en 8 espacios comerciales de Bogotá, mediante el trabajo de 150 personas privadas de la libertad. La estrategia muestra cómo una intervención de mantenimiento puede generar efectos simultáneos sobre el entorno urbano y los procesos de resocialización. Con estas acciones, las entidades buscan continuar promoviendo el trabajo comunitario como una herramienta de transformación, mientras mejoran las condiciones de espacios donde diariamente se desarrolla buena parte de la actividad comercial de la ciudad.
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Bogota
