Retornan al Palacio de Nariño el cuadro histórico de Juan José Nieto Gil

 

En un acto de profunda justicia histórica y reivindicación étnica, la vicepresidenta Francia Elena Márquez Mina entregó formalmente a la Casa de Nariño el cuadro oficial del expresidente Juan José Nieto Gil, reconocido como el único mandatario afrodescendiente en toda la historia política de Colombia, después de permanecer guardado durante varios años en el sótano del recinto presidencial tras múltiples omisiones institucionales.

Durante la ceremonia protocolaria efectuada en Bogotá, la alta mandataria recordó que el espíritu del dirigente caribeño la acompañó permanentemente para gobernar en favor de la dignidad popular, señalando que la devolución de la obra busca garantizar su ubicación definitiva al lado de todos los gobernantes que han dirigido los destinos del país sudamericano, subsanando así deudas históricas con los pueblos afrodescendientes.

El expresidente Juan José Nieto Gil ejerció el poder ejecutivo durante 6 meses, específicamente entre el 25 de enero y el 18 de julio de 1861, en medio de una época convulsionada por profundas divisiones políticas que marcaron la transición institucional entre los mandatos de Mariano Ospina Rodríguez y el general Tomás Cipriano de Mosquera en el territorio nacional.

Nacido el 24 de junio de 1805 en el actual departamento del Atlántico, Nieto Gil destacó además como un autodidacta ilustre y el primer gran novelista del país, autor de importantes obras literarias y geográficas, además de ser uno de los principales gestores e impulsores de la abolición definitiva de la esclavitud en la región de la Costa Norte colombiana.

La obra entregada corresponde a un óleo encargado en 2016 por el Ministerio de Cultura al pintor vallecaucano Justiniano Durán, luego de una iniciativa de la Academia de Historia de Cartagena que buscaba corregir las alteraciones sufridas por el retrato original conservado en el Museo de la Inquisición, el cual fue retocado en el pasado para modificar los rasgos físicos y aclarar el tono de piel del exmandatario.

Tras este emotivo rescate institucional impulsado desde el despacho vicepresidencial, se prevé que el jefe de Estado develé próximamente el cuadro para colgarlo en la galería oficial junto al retrato de José María Melo, único presidente de origen indígena, consolidando un reconocimiento simbólico indispensable para la memoria cultural y la pluralidad democrática de la nación colombiana durante la presente vigencia.

La recuperación de este patrimonio visual ratifica la importancia de visibilizar las contribuciones históricas de las comunidades étnicas en la construcción de la república, recordando que la memoria oficial debe reflejar fielmente la diversidad cultural que conforma la identidad ciudadana, evitando silencios institucionales que invisibilizan los aportes de líderes afrodescendientes fundamentales en la evolución sociopolítica del país.

El retorno definitivo de la pintura al Palacio de Nariño representa un hito fundamental dentro de las políticas de reparación histórica y reconciliación nacional promovidas desde las altas instancias del poder público, garantizando que las futuras generaciones conozcan la verdadera trayectoria de quienes moldearon las bases democráticas de la sociedad colombiana actual con dignidad y compromiso inquebrantable.

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