Petro se fue sin escuchar a la oposición y la réplica encendió el Congreso


Gustavo Petro cerró su intervención de casi dos horas en el Salón Elíptico del Capitolio con una frase cargada de simbolismo: “Declaro instalado el periodo constitucional del Congreso de la República 2026-2030, y hasta pronto, volveremos, ad astra”. Dicho esto, el presidente saliente abandonó el recinto sin quedarse a escuchar las réplicas de la oposición, un derecho consagrado en el Estatuto de la Oposición Política, la Ley 1909 de 2018, que establece que las colectividades declaradas en oposición pueden responder al discurso presidencial inmediatamente después de que este concluya. Por primera vez en cuatro años de mandato, Petro no se quedó a escuchar a sus contradictores en el Congreso.

La salida del presidente generó reacciones inmediatas. El representante Daniel Briceño, del Centro Democrático, fue uno de los primeros en pronunciarse desde su cuenta en X: “Petro salió huyendo del Congreso y no escuchó a la oposición. El senador Petro estaría muy molesto con el presidente Petro”, escribió, en una frase que recordaba que Petro, en su etapa como congresista, fue uno de los más exigentes defensores del derecho de réplica. La vicepresidenta Francia Márquez, en cambio, sí permaneció en la sesión y escuchó los discursos de los oradores opositores, en un contraste que no pasó desapercibido entre los presentes en el Capitolio.

El primero en usar la palabra, conforme a lo planeado, fue el representante Julio César Triana, de Cambio Radical. Su intervención arrancó con una frase directa que resumió el tono de toda su réplica: “Es un maltrato contra la oposición que no nos escuche como manda la ley”. Triana calificó la actuación del Legislativo durante los últimos cuatro años como la de “un muro de contención” frente a lo que describió como intentos del gobierno por desbordar los contrapesos institucionales. También recriminó a Petro por ser, en sus palabras, el primero en no reconocer los resultados electorales tras la segunda vuelta del 21 de junio, y aseguró que el balance económico presentado por el mandatario eran las mismas cifras que había repetido en los últimos años sin sustento real.

Triana también le envió un mensaje directo al nuevo gobierno y al presidente electo Abelardo de la Espriella. Le pidió dar “todas las garantías a la oposición”, con una frase que resumió cuatro años de tensión institucional: “Para que ninguno de ustedes vaya a sentir el temor que sentimos todos nosotros en estos cuatro años”. El representante de Cambio Radical le tendió así, desde la tribuna, un espejo al proyecto político que llega al poder, exigiéndole que el trato que recibió la oposición durante el gobierno saliente no se repita en el nuevo ciclo que arranca el 7 de agosto.

El senador Andrés Forero, del Centro Democrático, fue el segundo en tomar la palabra. Abrió su discurso con un homenaje a Miguel Uribe Turbay, asesinado por la Segunda Marquetalia en medio de un acto político en Bogotá según las investigaciones de la Fiscalía: “Rendirle un sentido homenaje a nuestro mártir, a nuestro héroe, a nuestro amigo Miguel Uribe. Queremos un país en el que defender lo que se cree no cueste la vida”. Forero también exaltó a las exsenadoras Paloma Valencia, María Fernanda Cabal y Paola Holguín, figuras emblemáticas de la oposición uribista que no estarán en esta legislatura, como una forma de reconocer cuatro años de control político desde las bancadas de la oposición.

Forero calificó la oposición ejercida por el Centro Democrático como “seria e implacable”, y reconoció en sus contradictores “dignos contradictores a los que no hay que destruir”. También hizo un balance crítico de la política de paz total: “Nos opusimos a la paz total como nos opusimos a los Acuerdos de La Habana, porque la impunidad termina siendo partera de nuevas violencias. Hoy, el terror ha vuelto”, afirmó. Sin embargo, el discurso de Forero no estuvo exento de una señal política hacia De la Espriella: le envió “un saludo afectuoso y fraternal” y reiteró la decisión del partido de ser “partido de Gobierno y apoyar todos aquellos proyectos con los que tengamos identidad programática”, un mensaje que llegó justo en medio de la disputa con el gobierno entrante por la presidencia del Senado.

Antes de que los congresistas opositores tomaran la palabra, hubo un momento de tensión en el recinto. El presidente saliente del Congreso, Lidio García, indicó que inicialmente solo intervendrían Triana y Forero, excluyendo a Enrique Gómez, del partido Salvación Nacional, quien también estaba previsto para hablar. Esa decisión generó una discusión entre bancadas que elevó la temperatura política del recinto en los minutos previos a las réplicas. García, en su propio discurso de despedida como presidente del Congreso, también le pidió a Petro respetar los resultados electorales, en una intervención que marcó el tono de cierre de un periodo legislativo caracterizado por la polarización.

El presidente Lidio García cerró su gestión con una frase que sintetizó cuatro años de tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo: “La democracia necesita gobiernos fuertes, pero también congresos independientes”. Con esa sentencia, el Congreso que instaló Petro este 20 de julio dio paso a una nueva legislatura que arranca con una coalición de gobierno aún en construcción, una oposición que desde el primer día marcó territorio y un presidente saliente que prefirió irse sin escuchar lo que tenían que decirle quienes lo contradijeron durante cuatro años.

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