El representante conservador Nicolás Barguil se convirtió este lunes 20 de julio de 2026 en el nuevo presidente de la Cámara de Representantes de Colombia, tras obtener 180 votos en la plenaria de la corporación que se instaló para el periodo 2026-2030. La elección se produjo sin mayores contratiempos ni tensiones en la cámara baja, pues Barguil fue el único candidato postulado luego de que el representante del Centro Democrático Daniel Briceño decidiera dar un paso al costado para priorizar la disputa por la Presidencia del Senado con Honorio Henríquez. El resultado consolidó al Partido Conservador como uno de los grandes ganadores de la jornada legislativa del Día de la Independencia.
La llegada de Barguil a la presidencia de la Cámara fue una de las sorpresas políticas del proceso de conformación de mesas directivas. Daniel Briceño llegó al Capitolio como el congresista más respaldado del país, con más de 262.000 votos en las elecciones del 8 de marzo, y era el favorito indiscutible para presidir la cámara baja en el arranque del gobierno de De la Espriella. Sin embargo, una milimétrica negociación entre las principales bancadas de derecha le permitió al conservador Barguil romper los pronósticos y arrebatarle el cargo al alfil del Centro Democrático, en un movimiento que reveló la capacidad de articulación del Partido Conservador en las primeras horas del nuevo periodo legislativo.
Nicolás Antonio Barguil Cubillos es oriundo de Montería, Córdoba, y primo del senador electo David Barguil. Profesional en mercadeo y negocios internacionales, inicia con esta presidencia su segundo periodo en el Congreso. En su trayectoria legislativa 2022-2026 participó en la aprobación de reformas para el financiamiento pensional de las entidades territoriales, impulsó la realización de la COP16 mediante beneficios tributarios, co-creó el Fondo de Emprendimiento para la Mujer y apoyó el reconocimiento de la pesca turística como actividad económica sostenible. También acompañó la reforma tributaria del gobierno Petro en sus cuatro debates en la Cámara, un antecedente que le costó el apodo de “conservador petrista” por parte del propio Briceño.
En su discurso de posesión como presidente de la Cámara, Barguil prometió garantías para todas las bancadas e imparcialidad en la toma de decisiones. Le hizo un reconocimiento explícito al presidente electo Abelardo de la Espriella, aclarando que ese aprecio “no alterará la convicción institucional”, una frase que buscó despejar dudas sobre su independencia frente al Ejecutivo que tomará posesión el 7 de agosto. La declaración fue leída como un gesto de equilibrio ante un Congreso donde la oposición del Pacto Histórico suma 69 congresistas y tendrá representación garantizada en la segunda vicepresidencia de la corporación.
La mesa directiva de la Cámara para el primer año legislativo 2026-2027 quedó conformada con Simón Molina, del partido Creemos, en la Primera Vicepresidencia, y Erick Adrián Velasco Burbano, del Pacto Histórico, en la Segunda Vicepresidencia, en cumplimiento del Estatuto de la Oposición que garantiza a las bancadas opositoras una de las vicepresidencias del Congreso. La Secretaría General quedó en manos de Miguel Ángel Sánchez, del Partido Liberal, por los cuatro años completos del periodo legislativo, y la Dirección Administrativa para Jhon Abiud Ramírez Barrientos, del Partido de la U.
La elección de Barguil también estrechó los lazos entre el nuevo gobierno y el Partido Conservador, que hasta este 20 de julio no ha declarado formalmente si será partido de gobierno, independiente o de oposición frente a De la Espriella. El papel protagónico del ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, en los diálogos previos con los compromisarios de los partidos para la conformación de las mesas directivas fue reconocido por varios actores del proceso, aunque desde el Centro Democrático fue visto como una interferencia indebida del Ejecutivo en la autonomía del Legislativo, una tensión que quedó abierta y que se trasladará a la agenda de las próximas semanas.
La victoria de Barguil dejó malestares visibles en el uribismo. Briceño, quien terminó cediendo la presidencia de la Cámara para apoyar a Henríquez en el Senado, no escatimó en calificativos para el nuevo presidente, a quien llamó públicamente “conservador petrista”. Ese malestar refleja una fractura interna en la coalición del gobierno entrante que se hizo pública desde el primer día de la nueva legislatura, con el Centro Democrático sintiéndose desplazado de las dignidades legislativas pese a haber sido uno de los pilares de la campaña presidencial de De la Espriella.
Con Barguil en la presidencia de la Cámara y la disputa por la presidencia del Senado entre Deluque y Henríquez aún sin resolverse en las horas de la noche de este 20 de julio, el nuevo Congreso colombiano arranca su periodo 2026-2030 con una coalición de gobierno que ya mostró sus primeras grietas internas antes de que De la Espriella tome posesión el 7 de agosto. La presidencia de Barguil tendrá sobre la mesa desde el primer día la agenda legislativa del nuevo Ejecutivo, la gestión de una oposición robusta con 69 congresistas y la tarea de demostrar que la imparcialidad prometida en su discurso de posesión no quedará en palabras.
