El general William Rincón Zambrano, director general de la Policía Nacional de Colombia, publicó una carta abierta dirigida a los colombianos y a los más de 180.000 hombres y mujeres que integran la institución, en lo que constituye un balance reflexivo y profundamente humano de su gestión al frente de la institución más grande de seguridad del país. La carta, titulada “La dignidad transforma policías, el servicio transforma vidas”, no es un informe de gestión al uso: es el testimonio de un comandante que decidió hacer de la dignidad de sus uniformados el fundamento de su liderazgo, en la convicción de que un policía que se siente cuidado cuida mejor a los ciudadanos.
Rincón Zambrano abrió su carta con una confesión que pocas veces se escucha en un alto oficial de la fuerza pública colombiana. Cuando llegó a la Dirección General y comenzó sus primeros recorridos por estaciones, comandos y unidades, no encontró solo indicadores operacionales: encontró rostros. Policías que llevaban meses lejos de sus familias, jóvenes patrulleros llenos de sueños pero también de incertidumbres, mujeres que conciliaban la maternidad con las exigencias del servicio, y veteranos que seguían saliendo a las calles con la convicción del primer día pese al cansancio acumulado. Esa realidad humana lo llevó a una conclusión que orientó cada decisión de su mandato: “Ningún policía puede cuidar plenamente la dignidad de los demás si antes la Institución no protege la suya.”
En materia operacional, los resultados que Rincón Zambrano presenta en su carta son contundentes. Durante su gestión se realizaron más de 290.000 capturas, se retiraron de circulación cerca de 14.000 armas de fuego y se recuperaron cerca de 4.000 vehículos y más de 15.000 motocicletas hurtadas en el último año. En la lucha contra el narcotráfico se incautaron más de 320 toneladas de cocaína y se aplicaron medidas de extinción de dominio a bienes de las economías ilegales. En la lucha contra el secuestro y la extorsión se realizaron más de 2.000 capturas, lo que permitió que en varios municipios del país no se registrara un solo caso de secuestro, resultado que el propio director calificó como algo que “representa hogares que pudieron permanecer unidos y personas que conservaron su libertad”. Frente al ELN, el Clan del Golfo y organizaciones criminales transnacionales también se adelantaron operaciones significativas, al tiempo que se intervinieron 5.000 minas ilegales y se realizaron 3.000 capturas por delitos ambientales.
Pero Rincón Zambrano fue enfático en que ninguna cifra operacional tiene sentido si no va acompañada del bienestar de quienes la hacen posible. Más de 344.000 beneficiarios accedieron a programas orientados a mejorar su calidad de vida, cerca de 61.000 uniformados recibieron la prima de orden público, y 23.000 auxiliares de policía comenzaron a recibir una remuneración realmente digna. El Subsistema de Salud de la institución recibió inversiones por 150.000 millones de pesos en infraestructura, dotación, medicamentos y mejoramiento de servicios. Además, se cumplió y superó la meta del Plan 20 mil, incorporando más de 23.000 nuevos uniformados para fortalecer la presencia institucional en sectores urbanos y rurales de todo el país.
La carta también da cuenta de una transformación profunda en la cultura interna de la institución. Se promovieron nuevos proyectos de carrera para que el mérito y la excelencia abrieran caminos reales, con resultados tangibles: en la más reciente promoción del Curso 123 “Víctor Alberto Delgado Mallarino”, 22 integrantes del nivel ejecutivo alcanzaron el rango de oficiales, demostrando que la vocación, la disciplina y la preparación pueden transformar destinos. Más de 1,4 millones de beneficiarios participaron en procesos de formación y capacitación, y 24.000 estudiantes policías accedieron gratuitamente a programas académicos. Uno de los avances más significativos fue la transformación de la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden, que permitió reducir en un 60% las intervenciones que requirieron el uso de la fuerza en manifestaciones sociales.
El general no eludió el dolor. “El año 2025 y lo que va del 2026 también nos ha dejado momentos dolorosos. 34 policías perdieron la vida sirviendo a Colombia”, escribió, en un pasaje que rompe el tono institucional de cualquier balance y que revela la dimensión más honesta del liderazgo castrense: la que reconoce el sacrificio sin adornarlo. Rincón Zambrano destacó que la institución también brindó protección a niños, niñas y adolescentes y capturó cerca de 2.000 personas responsables de delitos cometidos contra ellos. Adicionalmente, Colombia asumió la presidencia de AMERIPOL durante su gestión, ampliando las alianzas estratégicas para enfrentar las amenazas transnacionales en un mundo donde las redes del delito desconocen las fronteras.
La carta cierra con una reflexión que trasciende los grados, los cargos y las condecoraciones. Rincón Zambrano no aspira a que los colombianos recuerden cifras ni balances. Aspira a que recuerden “una Institución que comprendió que la seguridad no consiste exclusivamente en combatir el delito, sino en cuidar la vida; que entendió que ejercer la autoridad exige humanidad y que decidió hacer de la dignidad el fundamento de su servicio.” Con esas palabras, el director general de la Policía Nacional dejó escrito el legado con el que quiere ser recordado: no como el general de los operativos más grandes, sino como el comandante que convenció a una institución de 180.000 personas de que cuidar a quienes cuidan a Colombia también es hacer seguridad ciudadana.
