Este lunes 20 de julio de 2026, en lo que será su último discurso en plaza pública como presidente de Colombia, Gustavo Petro vivió un momento sin precedentes en la historia reciente del país: minutos antes de que iniciara su intervención de cierre en el desfile por los 216 años del Grito de Independencia, la cúpula de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional se retiró de la tarima principal de manera inédita, sin escuchar al mandatario saliente. Los uniformados de alto rango se despidieron del jefe de Estado y abandonaron el escenario justo cuando miles de colombianos se acomodaban para escuchar su discurso final en plaza pública.
La salida de generales y almirantes coincidió con el final del componente militar del evento y quedó registrada en videos que se viralizaron en redes sociales en cuestión de minutos. Las imágenes muestran a los altos oficiales despidiéndose formalmente del presidente y abandonando la tarima de manera ordenada, en un gesto que, independientemente de su explicación protocolaria, generó una lectura política inmediata: la cúpula de las Fuerzas Militares y de la Policía no estuvo presente en el momento más simbólico del último acto público del presidente saliente, a menos de tres semanas de que entregue el poder.
La versión oficial intentó enmarcar la salida dentro de la normalidad institucional. Fuentes oficiales indicaron que la cúpula se retiró debido a la finalización del cronograma del desfile y a que la Fuerza Pública no participa en actos de carácter político. El propio Petro salió al paso de la controversia desde su cuenta en la red social X: “Porque lo acordé con la cúpula porque la fuerza pública no debe participar en política”, escribió el mandatario, buscando desactivar las interpretaciones sobre una ruptura entre el presidente y sus generales en los últimos días de su gobierno.
La salida de la cúpula trajo consecuencias inmediatas sobre el terreno. La tarima desde donde decenas de periodistas cubrían el desfile para distintos medios del país quedó sin seguridad de la Fuerza Pública. Cientos de personas rodearon la estructura y, tras reiterados insultos de manifestantes hacia los comunicadores, los periodistas tuvieron que ser evacuados escoltados para evitar que su integridad física se pusiera en riesgo. El incidente quedó documentado en videos difundidos por la Revista Semana y otros medios, y encendió un debate sobre las condiciones de seguridad dispuestas para el último acto presidencial de Petro en plaza pública.
En la tarima principal también se vivieron momentos de tensión. Tras la culminación del desfile militar, decenas de asistentes rompieron las barreras de seguridad instaladas sobre la avenida Villavicencio para acercarse al escenario donde hablaba el presidente. Varias personas cayeron al piso mientras intentaban llegar a la zona más cercana a la tarima, en un episodio que reflejó tanto la euforia de los asistentes como las deficiencias en el dispositivo de control de multitudes que quedó en evidencia una vez que la Fuerza Pública se retiró del lugar.
El retiro de la cúpula no ocurre en el vacío. Se produce en un contexto de tensión acumulada entre el gobierno Petro y las Fuerzas Militares que marcó buena parte del cuatrienio. Solo el 6 de julio de 2026, mediante la Resolución 008016, el gobierno llamó a calificar servicios a 10 altos oficiales de unidades especializadas del Ejército, la mayoría con trayectoria en las especialidades de Aviación e Ingenieros Militares. En total, en lo que va de 2026, ya son más de 330 militares retirados, una cifra que contrasta con los 80 a 150 que suelen salir en un año normal, y que ha sido calificada por analistas como una barrida sin precedentes en la historia reciente de las Fuerzas Militares colombianas.
El desfile en sí mismo ya era histórico antes de que ocurriera la salida de la cúpula. Por decisión del presidente Petro, el tradicional desfile del 20 de julio se trasladó por primera vez al sur de Bogotá, con un recorrido que inició desde la transversal 70C y finalizó en la intersección de la avenida Villavicencio con la carrera 23C, en inmediaciones del Centro Comercial Gran Plaza El Ensueño, en Ciudad Bolívar. La decisión también implicó reducir parte de la exhibición militar, según altas fuentes consultadas por El Tiempo, en lo que fue el último desfile presidido por Petro en sus cuatro años de mandato.
Pese al ruido generado por la salida de la cúpula y los incidentes con la prensa, Petro pronunció su discurso ante una multitud que lo acompañó hasta el final. “Pudo ser mejor, pero este fue un gobierno que creo, pasará a las páginas de la historia como uno de los mejores gobiernos en la historia de Colombia”, afirmó el mandatario, quien también entregó la Orden de Boyacá a 29 organizaciones sociales y le obsequió a María José Pizarro el sombrero del jefe del M-19, Carlos Pizarro, buscando convertirlo en patrimonio histórico. Un último discurso que, por lo ocurrido antes de que comenzara, quedará en la memoria tanto por lo que Petro dijo como por quiénes decidieron no estar presentes para escucharlo.
