El presidente electo Abelardo De la Espriella designó a Juliana Gutiérrez Zuluaga como ministra del Deporte, dentro del bloque de seis nombramientos anunciados el 7 de julio de 2026. Gutiérrez es administradora de empresas con maestría en administración de riesgos, y su trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente en el sector privado y en el trabajo social con comunidades vulnerables de Antioquia, un perfil distinto al de otros integrantes del gabinete con carreras más tradicionalmente políticas.
Es hermana del alcalde de Medellín, Federico “Fico” Gutiérrez, cuyo movimiento político, Creemos, respaldó la candidatura de De la Espriella desde el inicio de la contienda electoral. Ese respaldo temprano, sumado a la relevancia política que Fico Gutiérrez ha tenido en Antioquia en los últimos años, es un elemento que distintos analistas han señalado como relevante para entender la llegada de Juliana Gutiérrez al gabinete nacional.
Antes de este nombramiento, Gutiérrez había encabezado la lista al Senado del movimiento Creemos para las elecciones legislativas, un paso con el que su nombre empezó a ganar visibilidad nacional más allá del ámbito estrictamente familiar. En esa etapa, ella misma insistió públicamente en que no llegaba a la política como una figura improvisada a la sombra de su hermano, sino con una trayectoria y una vocación propias.
Dentro del proceso de empalme del gobierno entrante, Gutiérrez estuvo encargada del área de Prosperidad Social, y en algún momento del proceso se mencionó su posible llegada a la dirección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), una opción que, de acuerdo con la información disponible hasta ahora, finalmente no se concretó en favor de su designación en el Ministerio del Deporte.
Un elemento que ha marcado su discurso público, y que resulta relevante para entender su llegada a un cargo con fuerte componente social, es una historia personal que ella misma ha compartido en entrevistas: la pérdida de su hijo Jerónimo por cáncer, y el diagnóstico posterior de una enfermedad degenerativa en su hija Alicia. Gutiérrez ha señalado que esas experiencias transformaron su vocación hacia el servicio público y le dieron lo que ella misma ha descrito como un “propósito superior”.
Vale la pena anotar, como contexto institucional y no como pronóstico sobre su gestión, que la cartera de Deporte ha tenido en los últimos años una rotación relativamente alta de titulares en comparación con otros ministerios, un dato que menciono únicamente como referencia sobre el funcionamiento histórico de esa cartera, no como una proyección sobre el desempeño que tendrá Gutiérrez al frente de ella.
