La Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar (UApA) presentó el balance del Programa de Alimentación Escolar (PAE) durante la jornada de empalme, destacando un aumento significativo en la inversión pública. Entre 2022 y 2026, el presupuesto asignado creció un 104 %, pasando de $3,58 billones a $7,31 billones. Este esfuerzo financiero ha permitido que 5,9 millones de estudiantes accedan al programa, garantizando un servicio fundamental para la permanencia educativa en todo el territorio nacional.
La estrategia de cobertura alcanzó hitos clave en la infraestructura municipal. A junio de 2026, 828 municipios reportan una cobertura igual o superior al 95 %, lo que representa que la proporción de municipios con acceso universal pasó del 48,3 % al 73,9 %. Además, la intervención estatal logró reducir la cantidad de regiones con atención inferior al 50 %, pasando de 72 a solo 17, consolidando una presencia más equitativa y eficiente en las zonas históricamente más vulnerables.
El programa también ha priorizado la calidad y el bienestar del talento humano involucrado. En 2026, el 93,4 % del personal manipulador de alimentos cuenta con un contrato escrito, lo que equivale a 54.129 trabajadores formalizados. Esta cifra representa un avance sustancial respecto al 58 % registrado en 2023, resultado de un proceso de inspección, vigilancia y control liderado por el Ministerio del Trabajo y la UApA, aunque el reto de eliminar el trabajo informal y voluntario persiste.
Un cambio estructural significativo se observa en la modalidad de entrega de los beneficios nutricionales. La proporción de alimentos preparados directamente en las instituciones educativas subió al 75,5 % en 2026, frente al 58,2 % de 2022, logrando reducir la dependencia de productos industrializados. La hoja de ruta hacia el 2030 propone que esta tendencia continúe, priorizando preparaciones frescas, saludables y que integren productos locales adquiridos a productores campesinos, familiares y étnicos de cada región.
La sostenibilidad financiera del PAE durante los periodos de receso escolar se consolidó mediante la entrega de canastas alimentarias. Esta iniciativa benefició a 3,2 millones de estudiantes en 22 entidades territoriales, con un enfoque especial en 127 municipios altamente priorizados. Este esquema busca mitigar el riesgo de deserción y garantizar que el derecho a la alimentación no se vea interrumpido, incluso cuando las aulas se encuentran cerradas, reforzando la seguridad alimentaria de los hogares con mayores necesidades.
La priorización de poblaciones con enfoques diferenciales ha sido otro eje de la política. El programa ha reforzado su atención hacia la primera infancia, estudiantes de jornada única, comunidades étnicas, víctimas del conflicto armado y personas con discapacidad. Asimismo, se han implementado condiciones operativas especiales en sedes rurales de difícil acceso, donde los retos geográficos —como la falta de vías o la necesidad de transporte fluvial y marítimo— exigían soluciones logísticas diferenciadas para asegurar la entrega oportuna.
Los desafíos pendientes para la administración entrante incluyen culminar la formalización laboral total de los manipuladores, aumentar la cobertura hasta la universalidad y profundizar las compras públicas locales. Mantener la alimentación durante los recesos y reducir al mínimo la oferta de productos industrializados son objetivos estratégicos que requieren continuidad. Estos puntos fueron entregados formalmente por la UApA, asegurando que la información esté disponible para garantizar que el sistema mantenga su impacto positivo en la población estudiantil.
El balance de gestión subraya que la dignificación del PAE es una herramienta esencial para la construcción de una educación pública inclusiva y de calidad. El legado de los últimos cuatro años deja una infraestructura operativa más robusta y una mayor conciencia sobre la importancia de la nutrición en el desarrollo pedagógico de niños, niñas y jóvenes. Con estos resultados, el Estado reafirma que una alimentación adecuada es la base indispensable para el aprendizaje, el bienestar y la equidad social en Colombia.

