El Nogal se vistió de gala: así se vivió la XVIII versión de los Galardones Heterogéneos Gacetas de Colombia

 

El pasado jueves 16 de julio, el Salón Buenos Aires del Club El Nogal, en Bogotá, fue el escenario de la XVIII versión de los Galardones Heterogéneos Gacetas de Colombia, el reconocimiento que desde hace casi veinte años reúne en un mismo salón a periodistas, empresarios, diplomáticos, líderes espirituales y gestores sociales del país. Una vez más, el símbolo de la noche fue “La Bailarina del Poder”, la estatuilla que representa disciplina, equilibrio y perseverancia.

La ceremonia estuvo marcada por la entrega de 49 distinciones entre galardones, medallas Luis Carlos Galán y colibríes de plata, en categorías que van desde el periodismo nacional y regional hasta el liderazgo empresarial, la diplomacia, la música popular y el servicio público. La diversidad de sectores representados —una de las características que la organización más reivindica de este premio— volvió a quedar en evidencia en el recorrido de nombres que subieron al escenario.


En el capítulo diplomático, Kobi Valer recibió el Colibrí de Plata como mejor diplomático de la República de Israel en Colombia, y Víctor Chu fue distinguido en la misma categoría como representante de Taiwán. Ambos reconocimientos se enmarcan en la relación bilateral que estas misiones han sostenido con el país durante su gestión.

El periodismo, eje histórico del galardón, tuvo varias figuras protagónicas: Tatiana Pretelt fue reconocida como mejor comunicadora y periodista organizacional, mientras que Ivonne Vargas Padilla recibió la distinción de periodista del año en su respectiva categorías. A ellos se sumaron reconocimientos regionales y deportivos para nombres como Susana Panesso Vélez, Gonzalo González, Carolina Ochoa y Astrid Escobar Valencia.


La dirección de medios también tuvo su espacio propio, con galardones para Jorge Hernán Peláez, Rodrigo Torres Villamil, Juan Lozano Ramírez, Yesid Lancheros y José Manuel Acevedo Medina, cada uno reconocido por su liderazgo editorial en distintas plataformas. La presentación y la comunicación institucional estuvieron representadas por María Mercedes Ruiz Orozco, Liliana Osorio Arzayús y Marcelo Cezán.

El sector empresarial tuvo entre sus distinguidos a Christian Daes, nombrado empresario del año; a Juan Carlos Correa Escobar, como líder industrial; y a Yuli Bayona, Sandra Neira Lievano, Ramiro Avendaño Jaramillo y Carlos Alberto Uribe, reconocidos en distintas categorías de liderazgo empresarial y gremial. En el ámbito político y social, César Augusto Ortíz Zorro como mejor gobernador, y Reinel Gaitán como líder social y humanitario.

El liderazgo espiritual estuvo representado por el pastor Ricardo Rodríguez, María Patricia Rodríguez, Héctor J. Pardo y José Diego Jaramillo Cuartas, mientras que la música y la cultura popular tuvieron su propio homenaje con Yennifer Quintero Méndez, Harol Raúl Rosero Polo, Kandymaku Busintana Bayona, Milena Benites y Hernando Augusto Ramírez Giraldo, conocido como “Mono Cabuya”. La academia, la salud y la fuerza pública completaron el cuadro de honor con César López Meza, Carlos Francisco Fernández, la brigadier general Yurian Jeanette Romero y Mario Camilo Torres.


Cerraron la noche los homenajeados con la Medalla Luis Carlos Galán: Amparo Acuña, Hernando Villalobos, Benigno Muñoz Estepa, Cristian A. Vega Canasteros, José Antonio Alfonso Franco, David Rosenthal y Laura Pérez González, entre otros, en un cierre que resumió el espíritu del galardón: reconocer trayectorias de servicio antes que obras puntuales.

“Quiero agradecer a Dios, la junta directiva y a todos nuestros patrocinadores por hacer que este reconocimiento a los mejores del país sea hoy lo que es, iniciamos pensando en grande y hoy solamente el cielo es el límite” aseguró José Gámez López, presidente de la Organización Gacetas de Colombia, quien aseguró que pronto la “Bailarina del Poder” llegará a escenarios más allá de las fronteras con el Gacetas Universal. 

Como ha ocurrido en versiones anteriores, la velada reafirmó el propósito con el que nació este reconocimiento hace casi dos décadas: convocar, bajo un mismo techo, a voces que rara vez comparten escenario, desde la diplomacia hasta el folclor llanero, bajo el símbolo de la Bailarina del Poder.

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