Cada veintidós de julio se conmemora el Día Internacional del Trabajo de Cuidado Remunerado al Interior de los Hogares, una fecha fundamental para reconocer, valorar y dignificar la labor de miles de mujeres que sostienen el bienestar cotidiano, el funcionamiento de los hogares y el desarrollo general de la sociedad mediante sus tareas diarias de asistencia, soporte emocional y mantenimiento del hogar.
Las actividades asociadas al cuidado comprenden cocinar, limpiar, lavar ropa, atender a menores de edad, acompañar a personas mayores o asistir a ciudadanos con discapacidad, requiriendo conocimientos técnicos y un esfuerzo físico considerable. Cuando estas labores se ejecutan de manera remunerada, constituyen una ocupación profesional que exige plenas garantías de derechos laborales, acceso a la protección social y condiciones óptimas de trabajo digno.
A pesar de su indiscutible relevancia social, esta labor continúa figurando como uno de los empleos más invisibilizados y desigualmente remunerados en la economía moderna. En la ciudad de Bogotá, durante el año 2024, más de 101.000 mujeres se encontraban ocupadas en actividades de cuidado remunerado dentro de los hogares, frente a poco más de 5.000 hombres que desempeñaban la misma labor, evidenciando una alta feminización del sector.
La precariedad laboral afecta de forma alarmante a gran parte de estas trabajadoras, ya que más de la mitad carece de una cotización integral al sistema de seguridad social y no recibe prestaciones sociales plenas. Asimismo, muchas de ellas perciben ingresos inferiores al salario mínimo legal vigente o enfrentan profundas brechas salariales frente a sus pares masculinos, incrementando su vulnerabilidad económica de cara a una vejez desprotegida.
Esta conmemoración impulsa la necesidad imperiosa de transformar los imaginarios culturales que históricamente han relegado las tareas de cuidado exclusivamente al género femenino. Reconocer este trabajo implica valorar económicamente el aporte de quienes lo ejercen, garantizar sus derechos fundamentales y transitar hacia un modelo de corresponsabilidad justa que involucre activamente al Estado, al sector privado, a las comunidades y a las familias.
En el ámbito distrital, este compromiso institucional se materializa mediante el fortalecimiento del Sistema Distrital de Cuidado, una política pública pionera que consolida el cuidado como un derecho ciudadano. Entre noviembre de 2020 y abril de 2026, este esquema ha logrado ofrecer más de ocho millones y medio de atenciones a 1.052.517 mujeres y a sus familias, ampliando el acceso a servicios de bienestar y respiro.
La estrategia implementada en la capital facilita oportunidades concretas de formación y desarrollo personal para aquellas mujeres que tradicionalmente han asumido la carga de sostener la vida mediante el cuidado. Las instalaciones institucionales habilitadas permiten aliviar el tiempo dedicado a estas labores no remuneradas, promoviendo su autonomía económica y facilitando su inserción en mejores condiciones dentro del mercado laboral formal de la ciudad.
Conmemorar esta fecha permite ratificar que el trabajo de cuidado remunerado al interior de los hogares resulta indispensable para la supervivencia de la sociedad moderna. Las autoridades distritales y las organizaciones sociales reiteraron su llamado urgente para seguir promoviendo políticas públicas efectivas que aseguren la equidad salarial y el reconocimiento pleno de los derechos laborales de todas las trabajadoras del sector.
