Colombia se ha consolidado como un referente global en la gestión de información al presentar el Marco de Datos Ciudadanos, una hoja de ruta institucional diseñada para integrar la producción de datos de la sociedad civil al Sistema Estadístico Nacional. Con este instrumento, el país se convierte en uno de los primeros del mundo en adoptar un modelo de este tipo y el primero en implementar un esquema de madurez para medir la calidad y rigor técnico de la información generada por organizaciones sociales, comunidades y academia.
El proyecto, liderado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), busca complementar las estadísticas oficiales con insumos que ofrecen una perspectiva más detallada y contextualizada de las realidades territoriales. Según Piedad Urdinola, directora del DANE, este avance marca una evolución hacia un sistema estadístico más innovador y participativo, donde la información se gestiona como un bien público esencial para orientar la toma de decisiones estratégicas que impactan directamente el desarrollo social y económico de la nación.
La construcción de este marco fue un esfuerzo de cocreación que inició en 2023, involucrando a entidades públicas, académicos y aliados internacionales como la Global Partnership for Sustainable Development Data (GPSDD) y la División de Estadística de las Naciones Unidas. Este proceso colaborativo permitió que la herramienta no solo adoptara estándares globales, como el Marco de Copenhague, sino que se adaptara a las particularidades y necesidades específicas del contexto colombiano, asegurando que la participación ciudadana sea el eje del ecosistema estadístico.
Uno de los componentes más innovadores es el Modelo de Madurez para Datos Ciudadanos, una herramienta de autodiagnóstico diseñada para que las organizaciones puedan evaluar sus capacidades en cuatro dimensiones críticas: planeación, gobernanza, metodología y uso de resultados. A través de este modelo, las iniciativas sociales pueden identificar brechas y trazar rutas de mejora continua, garantizando que su producción estadística cumpla con criterios de calidad, ética y transparencia, tales como el consentimiento informado y la seguridad de la información.
El valor de esta iniciativa radica en su capacidad para visibilizar fenómenos sociales, ambientales y poblacionales con enfoques diferenciales e interseccionales. Los datos producidos por la ciudadanía no reemplazan la estadística oficial, sino que la enriquecen, aportando una mirada más cercana a la base territorial. Este esquema de trabajo conjunto fortalece la confianza institucional y permite que el Estado acceda a información pertinente para cerrar brechas de inequidad, consolidando un ecosistema donde la colaboración es la clave del éxito.
El lanzamiento, efectuado en Cali, sirvió como preámbulo para el II Foro Nacional de Datos y Estadística, programado para los días 24 y 25 de septiembre. Durante el evento, Fernando Segura, jefe de Transparencia de la Alcaldía de Cali, destacó que la ciudad ha sido pionera en datos abiertos y celebró que la capital vallecaucana sea el escenario donde se valida este nuevo paradigma de gobernanza. Para la administración local, el conocimiento generado desde la base social es un activo público indispensable para construir sistemas más transparentes.
La relevancia de este modelo ha trascendido las fronteras nacionales, atrayendo el interés de organismos internacionales que ven en la experiencia colombiana un referente para otras naciones. Países como Malawi y Nepal ya han manifestado su intención de conocer y replicar esta metodología, como parte de los proyectos liderados por la ONU. Este reconocimiento global subraya la capacidad del país para traducir principios internacionales en herramientas prácticas que efectivamente transforman la gestión de la información en beneficio de la democracia.
Esta iniciativa ratifica el compromiso del país con el fortalecimiento de un Sistema Estadístico Nacional incluyente y moderno. Al abrir espacios para que la sociedad civil sea protagonista en la cadena de valor de los datos, el país no solo mejora su capacidad de respuesta ante los desafíos territoriales, sino que también empodera a las comunidades para incidir directamente en las políticas públicas. La consolidación de este marco abre una nueva era en la gobernanza de datos para la región.
