Una avalancha destruyó parte de la infraestructura de captación sobre el río Tame en el municipio de Tame, Arauca, dejando a más de 40.000 personas sin servicio de agua potable. Ante la emergencia, la Administración Distrital de Bogotá y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, EAAB, pusieron a disposición del municipio su planta portátil de tratamiento de agua potable, en un gesto de solidaridad institucional que trasciende los límites administrativos de la capital y responde a una crisis humanitaria que afecta a una de las poblaciones más vulnerables del país.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, confirmó el apoyo a través de su cuenta en la red social X. “Desde Bogotá enviamos una planta de tratamiento de agua potable para ayudar a los habitantes de Tame, Arauca. Cerca de 40.000 personas están sin servicio de agua potable luego de que una avalancha destruyera parte del sistema de acueducto”, escribió el mandatario distrital, quien extendió la solidaridad de la ciudad a los afectados y destacó que la planta estará operativa durante un mes mientras se adelantan las reparaciones del sistema dañado.
La planta portátil fue trasladada desde el sábado 18 de julio y tiene capacidad para tratar hasta 10 litros de agua por segundo, lo que permite abastecer a aproximadamente 4.500 personas cada día. Para dimensionar esa cifra en términos bogotanos, el Acueducto señaló que equivale a la población de barrios como La Soledad, Los Laches o Pablo VI. Durante el mes que dure el acompañamiento solicitado por la administración local de Tame, 2 operarios del Acueducto de Bogotá estarán a cargo del manejo y operación de la planta en terreno.
La gerente general del Acueducto de Bogotá, Natasha Avendaño, respaldó la decisión con un mensaje que refleja el compromiso institucional de la entidad más allá de su jurisdicción. “Desde el Acueducto de Bogotá estaremos siempre dispuestos a colaborar, dentro de nuestras posibilidades, en estas situaciones que ponen en riesgo el abastecimiento para miles de colombianos”, afirmó la funcionaria, cuyas palabras enmarcan el apoyo no como una excepción sino como una política de solidaridad interinstitucional ante emergencias que afecten el acceso al agua en cualquier parte del país.
El acceso al agua potable es un derecho fundamental consagrado en la Constitución colombiana, y su interrupción masiva constituye una emergencia sanitaria de primera magnitud. Que más de 40.000 personas en Tame hayan quedado sin servicio por cuenta de una avalancha sobre el río del mismo nombre evidencia la vulnerabilidad de los sistemas de acueducto en municipios medianos del país, cuya infraestructura de captación y distribución en muchos casos no cuenta con sistemas de respaldo ni redundancia suficiente para responder a eventos de origen natural de esta escala.
La respuesta de Bogotá ante la emergencia en Tame es también un ejercicio de solidaridad territorial que merece destacarse. La capital del país no está obligada a extender sus recursos técnicos y humanos a otros municipios, pero la decisión de Galán y del Acueducto de poner a disposición una planta portátil y dos operarios durante un mes entero demuestra que las capacidades instaladas de las grandes entidades distritales pueden convertirse en un activo nacional en momentos de crisis. El modelo de cooperación interinstitucional que se activa en esta emergencia podría servir como referencia para futuros protocolos de respuesta ante desastres que afecten sistemas de acueducto en el país.
Tame es un municipio del departamento de Arauca con una población de alrededor de 60.000 habitantes, ubicado en una región que históricamente ha enfrentado retos de orden público, rezago en infraestructura y vulnerabilidad ante fenómenos naturales. Que más de dos tercios de su población hayan quedado sin agua por cuenta de una sola avalancha refleja la fragilidad estructural de sus sistemas de servicios públicos y la urgencia de invertir en su modernización y en la construcción de alternativas de abastecimiento que no dependan de una sola fuente de captación.
Con la planta operando en terreno desde el 18 de julio y con el respaldo técnico de los operarios del Acueducto de Bogotá, los habitantes de Tame tendrán acceso a agua tratada mientras las autoridades locales y nacionales avanzan en la reparación de la infraestructura dañada por la avalancha. La solidaridad de Bogotá con Arauca en esta emergencia es un recordatorio de que el agua no tiene fronteras administrativas y de que las instituciones del Estado están llamadas a actuar con la misma contundencia ante una crisis humanitaria sin importar en qué rincón del país ocurra.

