Adiós al hombre que enseñó a volar a una Colombia soñadora: murió Máximo Tedesco


“Quien nos enseñó a volar, hoy vuela más alto”. Con esa frase, sus hijos y familiares despidieron a Máximo Tedesco, el ingeniero que en 1971 fundó la primera fábrica de aviones ultralivianos de Colombia y que, más de cinco décadas después, sigue siendo recordado como el hombre que le puso alas a una industria que no existía en el país. Tedesco murió ayer, 12 de julio de 2026, en Cali, a los 84 años, según confirmó su familia a través de una esquela funeraria.

Nacido en 1942, Tedesco dedicó toda su vida a una obsesión que nunca lo abandonó: diseñar máquinas capaces de volar. Ingeniero aeronáutico y mecánico formado en la Universidad McGill de Montreal, regresó a Colombia y fundó, el 3 de agosto de 1971, Agrocópteros Ltda., en Cali, la primera compañía del país dedicada a fabricar aviones ultralivianos. Ese proyecto sembró lo que hoy es un pequeño pero sólido clúster aeronáutico en el Valle del Cauca, con impacto que trasciende su propia historia personal.

A lo largo de su carrera diseñó la serie de aviones MXP, entre ellos el MXP-740 “Savannah”, el MXP-750 “Agrícola” y el MXP-1000 “Tayrona”, y llegó a producir y exportar cerca de 700 aeronaves a países de América, Europa, África y Oceanía. Su empresa más reciente, World Aircraft Company South America, conocida como WACSA, con sede en Jamundí, mantuvo ese legado en marcha junto a su hijo Filippo Tedesco, quien hoy lidera la compañía familiar y continúa la producción de aeronaves ligeras en el Valle del Cauca.

Su nombre quedó ligado para siempre a una de las anécdotas más recordadas de la aviación colombiana: en agosto de 1988 aterrizó su propio avión en plena vía Panamericana, a la altura de Cali, entró a una gasolinera como un vehículo más, tanqueó gasolina corriente y volvió a despegar ante la mirada atónita de los conductores que se detuvieron a observar la escena. Casi cuatro décadas después, El programa Los Informantes de Caracol Televisión volvió sobre esa historia, que él mismo contaba como prueba de que la vida es romper los parámetros establecidos.

Tedesco fue también maestro de otros empresarios que hoy sostienen la industria que él ayudó a crear, como Mario Sánchez, fundador de Ibis Aircraft, quien aprendió el oficio trabajando a su lado antes de fundar su propia compañía en el sector. Ese espíritu de transmitir el conocimiento, decía el propio Tedesco en una de sus últimas entrevistas, era una de sus mayores urgencias: no quería que su saber se enterrara con él, sino que sirviera para que otros rompieran también sus propios límites.

Su trabajo contribuyó a consolidar un clúster aeronáutico en el Valle del Cauca, con apoyo de la Cámara de Comercio de Cali y la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, dejando una industria que hoy exporta aeronaves a distintas partes del mundo. Empresas como Aerodynos de Colombia y Caldas Aeronáutica surgieron también de ese ecosistema, en gran parte gracias al conocimiento técnico y la terquedad que Tedesco compartió durante más de cinco décadas con quienes se acercaron a aprender de él.

Según información entregada por su familia, la velación se realiza este martes 14 de julio, de 8:00 a.m. a 9:45 p.m., en las Capillas de Velación Inmemoriam, Sala Samanes, ubicadas en la calle 5 número 27-35, en el barrio San Fernando, en Cali. La eucaristía está programada para la 1:00 p.m. del mismo día, en la Parroquia San Fernando Rey, con posterior regreso a la sala y cremación, según el mismo comunicado familiar compartido con los medios.

Colombia despide así a uno de los pioneros de su industria aeronáutica, un hombre que convirtió un taller artesanal en Cali en una fábrica capaz de competir en mercados como Israel, Portugal e Irán, y que dejó una huella imposible de borrar en la aviación ligera del país. Como recuerda hoy su familia en la esquela, Tedesco “hoy vuela más alto”, cerrando así una historia que combinó terquedad, ingenio y una pasión que nunca dejó de estar en el aire.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente