94 años de la Federación Colombiana de Tenis: de los clubes aficionados de la élite a la cima mundial


Este domingo 19 de julio de 2026, la Federación Colombiana de Tenis cumple 94 años de existencia. Pero para entender lo que representa esa cifra, hay que remontarse mucho más atrás, a los primeros años del siglo XX, cuando el tenis era apenas un juego de familias adineradas que regresaban de Europa con raquetas, pelotas y manuales de reglas bajo el brazo. De aquel pasatiempo de élite a convertirse en la tercera plataforma deportiva más importante del país, la historia de la FCT es la historia del tenis colombiano: lenta al principio, vertiginosa después, y hoy más vigorosa que nunca.

La versión más difundida sobre la llegada del tenis a Colombia señala al bogotano Álvaro Uribe Cordovés como su principal introductor. Luego de una estancia en Europa, regresó al país con implementos y un manual de reglas, y en 1902 construyó una pista en el Polo Club de Bogotá donde jugaban sus hijos, sobrinos y sobrinas. En Medellín, los ingleses Maurice Badian, Harold B. Maynham y Edgard J. Shorman construyeron una cancha en 1903. El deporte blanco se regó con una velocidad sorprendente: antes de 1920, ciudades como Cartagena, Barranquilla, Cali, Bucaramanga y Manizales ya contaban con canchas y aficionados que competían entre sí con creciente entusiasmo.

Los primeros clubes que le dieron estructura al tenis colombiano nacieron en esa misma época. En 1907 se levantó una cancha en el Country Club de Bogotá. En 1910 ya existía el Medellín Tenis Club. En 1917 nació el América Sport Club, hoy América Tenis Club, fundado por Carlos Müller, Carlos Estévez Brenton, Rafael Ordóñez, Ernest Schmidt, Julián Clavijo, Vicente Sánchez y Rafael Torres, quienes arrendaron por 20 pesos mensuales un lote en el barrio La Magdalena de Bogotá. En la Costa Caribe, el Country Club de Barranquilla surgió en los años veinte con figuras como Alberto Roncallo y los hermanos Karl y Robert Parrish. En Cali, el Club de Tenis nació también en esa misma década gracias a los alemanes Otto Barth, Leíb Konietzco y Stewarth Graham.

El primer colombiano en competir en torneos avalados internacionalmente fue Felipe Restrepo, quien en 1919 disputó el Tournoi des Paques en París. Ese mismo año fue superado en octavos de final, pero en 1925 regresó para proclamarse campeón del torneo tras ganar seis partidos consecutivos, y ese año también jugó Roland Garros como 4.° sembrado, venciendo al francés Edouard Borotra y al británico Y. Das De Kapurthala. Restrepo fue la primera señal de que Colombia tenía no solo aficionados, sino tenistas capaces de competir con los mejores del mundo en las canchas europeas.

Con ese caldo de cultivo de clubes, torneos regionales y primeras figuras internacionales, en 1932 se creó el Comité Central de Tenis, semilla de lo que hoy es la Federación Colombiana de Tenis. Su propósito fundacional era promover la organización de la disciplina en Colombia y dar estructura a los torneos que permitieran el desarrollo del deporte en todo el país. Hoy, 93 años después, David Samudio, Director Ejecutivo de la FCT y presidente número 22 de la entidad, sintetiza ese legado con claridad: “Ha pasado por momentos difíciles, así como grandes triunfos. El nuevo comité ejecutivo de 2025 a 2029 ha fijado un plan de desarrollo con grandes proyectos donde vamos a tener en cuenta la masificación, el jugador junior, la transición al profesionalismo y el jugador profesional.”


La historia física de la institución también tiene sus capítulos memorables. A lo largo de las décadas, la FCT operó desde una oficina muy pequeña en el Coliseo El Campín, bajo la responsabilidad de Kurt Wodak padre, y posteriormente pasó por sedes en la Calle 28, el Edificio Barichara, el Centro de Alto Rendimiento de Altura y El Salitre Greco. Hoy trabaja desde el nuevo edificio del Comité Olímpico Colombiano, un espacio moderno que comparte con otras federaciones deportivas del país. Cada mudanza cuenta una etapa distinta de crecimiento institucional, desde la precariedad de los primeros años hasta la solidez con que opera en la actualidad.

En Copa Davis, Colombia hizo su debut en 1959 y su mejor resultado histórico llegó en 1974, cuando alcanzó los cuartos de final. Desde 2007, el país se ha mantenido en el Grupo I de la Zona Americana, una constancia que refleja la solidez del proceso formativo sostenido por la FCT. El récord histórico de victorias en sencillos en esa competencia lo tiene Santiago Giraldo con 25 triunfos, superando las 24 victorias del mítico Jairo Velasco, quien dominó entre 1969 y 1982. En ese mismo escalafón histórico figuran Mauricio Hadad con 23 victorias, Alejandro Falla con 22 y Álvaro Carlos Jordán con 20, un listado que refleja décadas de entrega al equipo nacional.

Las figuras que han proyectado el nombre de Colombia al mundo son parte esencial de esta historia. Fabiola Zuluaga llegó a ser número 16 del mundo, alcanzó las semifinales del Australian Open 2004 y fue capitana de Copa Davis y entrenadora de María Sharápova. Alejandro Falla llegó al puesto 48 del mundo y ganó el corazón del tenis mundial cuando en Wimbledon 2010 estuvo a un punto de eliminar a Roger Federer. Iván Molina conquistó junto a Martina Navratilova el título de dobles mixtos de Roland Garros en 1974, uno de los triunfos más tempranos del tenis colombiano en un Grand Slam.

El capítulo más luminoso de la historia reciente lo escribieron Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, quienes en 2019 conquistaron Wimbledon y el US Open en dobles masculino, convirtiéndose en los mejores del mundo en esa modalidad y poniendo a Colombia en el mapa del tenis mundial con mayúsculas. Ese logro no fue fruto de la casualidad: fue el resultado de décadas de construcción institucional, formación técnica y apuesta sostenida por el talento colombiano. Santiago Giraldo llegó al puesto 28 del mundo en 2014 y es el máximo ganador de la historia en Copa Davis para Colombia.

Hoy el presente también es prometedor. Daniel Galán se sostiene en la élite del circuito masculino, Camila Osorio figura entre las mejores del mundo en el circuito femenino, Emiliana Arango recién ingresó al top 100 de la WTA y Angélica Bernal acaba de lograr el subtítulo en dobles en silla de ruedas en Wimbledon, ampliando la dimensión del tenis colombiano hacia el deporte paralímpico. Las nuevas generaciones también asoman: Valentina Mediorreal, Miguel Tobón Jr., Pablo Robledo Hoyos, Samuel Linde, Samuel Heredia y Tomás Marín se perfilan como los relevos naturales de quienes hoy sostienen la bandera tricolor en el circuito internacional.


El crecimiento institucional de la FCT en los últimos años es tan notable como el deportivo. De 100 torneos anuales hace una década, hoy la entidad avala más de 220 con su sello. Sus tres sedes deportivas, el Forest Hills, el Club Laverdieri y el Club Militar, albergan más de 30 campos y más de 800 deportistas activos en todos los niveles. Más de 200 jugadores han sido becados a Estados Unidos a lo largo de su historia. Los procesos de ranking, que antes se hacían manualmente en hojas de cálculo, hoy se actualizan de forma automática cada semana mediante un sistema integrado que genera cuadros de competencia en menos de 20 minutos.

La implementación del World Tennis Number, WTN, representa uno de los pasos más significativos de la modernización reciente. “La implementación del WTN representa un paso firme hacia la modernización del deporte, alineado con los avances tecnológicos que hoy transforman el mundo”, indicó David Rodríguez, Director del Proyecto WTN. Gracias a esa herramienta, los tenistas colombianos pueden competir en igualdad de condiciones internacionales, acceder a plataformas de visibilidad global y tomar decisiones más informadas sobre su desarrollo deportivo, conectando a Colombia con los estándares más exigentes del tenis mundial.

El respaldo institucional y empresarial ha sido determinante para sostener ese crecimiento. El Ministerio del Deporte y el Comité Olímpico Colombiano acompañan todos los procesos de apoyo a los deportistas y sus participaciones internacionales. La ITF y la Cosat respaldan la credibilidad de la entidad en el escenario global. Desde el sector privado, aliados como Colsanitas, Wilson, Latam, KIA, Electrolit y El Tenista han hecho posible organizar torneos de talla internacional y sostener procesos de formación que de otro modo serían inviables solo con recursos propios de la federación.

Mauricio Lederman, presidente de la FCT, lo resume con la perspectiva de quien conoce el presente y traza el horizonte. “Hemos trazado una hoja de ruta centrada en la masificación, la buena fundamentación de los jugadores, el fortalecimiento del tenis aficionado, la carnetización y el uso del WTN como herramienta para todos”, señaló el directivo. Noventa y tres años después de aquel primer Comité Central de Tenis creado en 1932, la Federación Colombiana de Tenis celebra su aniversario con la certeza de que lo construido es sólido, lo que viene es ambicioso y el mejor capítulo del tenis colombiano todavía está por escribirse.

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