Egipto venció 3-1 a Nueva Zelanda este domingo 21 de junio en una remontada histórica, en el partido de la segunda jornada del Grupo G de la Copa Mundial de la FIFA 2026, disputado en el BC Place de Vancouver. Con goles de Mostafa Zico, Mohamed Salah y Mahmoud Trézéguet en la segunda mitad, los Faraones dieron vuelta un marcador adverso y lograron su primera victoria en la historia de las Copas del Mundo, exactamente 33.628 días después de su debut mundialista en Italia 1990. El triunfo los colocó como líderes del Grupo G con cuatro puntos.
Nueva Zelanda sorprendió con una salida de alto voltaje. Apenas a los 40 segundos, Callum McCowatt ya había progresado por la derecha y obligado al portero egipcio Mostafa Shobeir a despejar en el área pequeña. Al minuto 13, Elijah Just generó otra ocasión que Shobeir desvió a córner, y en el saque siguiente llegó el gol: Tim Payne ejecutó desde la esquina y Finn Surman apareció completamente libre en el área para conectar un cabezazo perfecto y poner el 1-0. Fue un remate impecable y, también, un evidente error de marcaje de la defensa egipcia.
Egipto acusó el golpe y tardó en recuperar el hilo del encuentro durante el resto del primer tiempo. Salah intentó una carrera al minuto 5 que terminó en disparo bloqueado desde la frontal, y Mohanad Lashin recibió una tarjeta amarilla al minuto 16 por una patada alta que complicó aún más el panorama del seleccionado africano. Nueva Zelanda administró la ventaja con orden defensivo y llegó al descanso con el 1-0 a su favor, dejando a los Faraones con la tarea de remontar en los 45 minutos finales.
El complemento cambió por completo el partido. Al minuto 58, Mohamed Hany subió por la derecha y centró al corazón del área, donde Mostafa Zico apareció completamente solo para cabecear con potencia y vencer a Crocombe pese a su intento de desvío. El gol fue la primera señal de que Nueva Zelanda había comenzado a perder su organización defensiva, el único activo que la había sostenido durante toda la primera mitad del encuentro en el BC Place.
Apenas nueve minutos después llegó el gol de la ventaja. Salah armó una brillante pared con Mostafa Zico dentro del área, recibió el balón de vuelta en el espacio y definió raso con la zurda al lado izquierdo de Max Crocombe para el 2-1. El capitán egipcio, que llegó al torneo como el segundo máximo goleador histórico de su selección con 67 tantos antes del Mundial, marcó así en una Copa del Mundo por primera vez desde Rusia 2018. El gol desató la euforia de los miles de hinchas africanos presentes en Vancouver.
El partido quedó sentenciado al minuto 82. Salah ejecutó un tiro de esquina preciso al primer palo y Mahmoud Trézéguet, que había ingresado en sustitución de Marmoush minutos antes, apareció libre de marca para conectar un sólido cabezazo que puso el 3-1. Fue el tercer gol del partido nacido de un fallo defensivo neozelandés en un balón parado, una constante que definió el encuentro en su tramo final. Trézéguet, nieto del legendario delantero francés David Trézéguet, completó así una actuación determinante.
El triunfo tuvo una dimensión histórica difícil de cuantificar para el fútbol egipcio. Con esta victoria, Egipto superó un hito que perseguía desde su primera participación mundialista hace 92 años, convirtiéndose en el cuarto equipo africano en la historia en ganar su primer partido en un Mundial, el seleccionado de Hossam Hassan también se acercó a los dieciseisavos de final a solo un punto de asegurar su clasificación. “Es increíble. En los años venideros, será recordado como uno de los mayores logros en la historia del fútbol egipcio”, declaró uno de los jugadores al término del encuentro.
Con este resultado, el Grupo G quedó con Egipto como líder con 4 puntos, seguido de Irán y Bélgica con 2 unidades cada uno, y Nueva Zelanda como colista con 1. La última jornada del viernes 26 de junio promete emociones máximas: Egipto enfrentará a Irán en Seattle y Bélgica a Nueva Zelanda en Vancouver, en dos partidos simultáneos que definirán los dos clasificados del sector. Para los All Whites, la derrota fue un duro golpe, aunque mantienen posibilidades matemáticas de avanzar si vencen a Bélgica.

