Abelardo de la Espriella cerró este domingo, 14 de junio, su campaña presidencial rumbo a la segunda vuelta del 21 de junio. El candidato de Defensores de la Patria escogió el municipio de Buga, Valle del Cauca, para su último acto en plaza pública. Antes de subir a la tarima, visitó por más de una hora la basílica menor del Señor de los Milagros, acompañado de su círculo de confianza.
Desde la tarima, el candidato se dirigió a miles de seguidores que llegaron hasta el centro de Buga. Visiblemente emocionado, reconoció que se trataba de su última aparición como aspirante presidencial y lanzó una promesa a los asistentes: “la próxima vez que nos veamos, Buga, seré su presidente”. El acto giró en torno al concepto de “patria milagro”, eje central de su discurso de cierre en esta etapa de contienda.
El candidato, conocido entre sus seguidores como “el tigre”, afirmó que “la manada del Tigre llevará a Colombia a que sea la patria milagro”. Reflexivo, agregó que comprendió que la campaña “ya no le pertenecía”, pues se trataba de una lucha más grande que un solo candidato. Dijo sentir sobre sus hombros la enorme responsabilidad de representar la esperanza de millones de colombianos que, según él, se niegan a arrodillarse.
El cierre en Buga también respondió a una clara estrategia electoral. La región Pacífico ha sido uno de los fortines tradicionales de la izquierda, por lo que el candidato buscaba sumar respaldos adicionales antes del 21 de junio. En la primera vuelta del 31 de mayo, De la Espriella obtuvo 10,3 millones de votos y aventajó por 700.000 sufragios a su rival, el senador Iván Cepeda, del movimiento Pacto Histórico.
De cara al balotaje del 21 de junio, las encuestas resultan favorables para el candidato. La más reciente medición de la firma AtlasIntel señala que De la Espriella derrotaría a Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial. Esa tendencia confirma una recuperación sostenida: según Guarumo, su intención de voto pasó de 18,2% en enero a 27,5% hacia finales de mayo, achicando la distancia frente a su rival del Pacto Histórico.
El cierre también tuvo un giro hacia el orden público. El candidato denunció tener conocimiento de presuntas presiones de grupos armados contra comunidades del suroccidente del país, que exigirían fotografías de los tarjetones marcados como “salvoconductos” en retenes ilegales. Mencionó a disidencias de la Segunda Marquetalia, de alias Mordisco, el Eln, los Comuneros del Sur en Nariño, y a disidencias de alias Calarcá en los departamentos de Caquetá y Huila.
Las acusaciones del candidato presidencial tampoco se quedaron únicamente en los grupos armados ilegales. También dirigió fuertes señalamientos contra el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, perteneciente a la coalición del Pacto Histórico, a quien responsabilizó de no actuar frente a la situación de orden público en su departamento. El llamado de De la Espriella fue directo: “no sea bandido, gobernador”, expresó ante los miles de asistentes congregados en Buga.
Con este acto multitudinario en Buga, Abelardo de la Espriella dio por terminado su recorrido de campaña previo a la segunda vuelta presidencial. El candidato deja atrás la plaza pública y se concentra ahora en la espera de los resultados del 21 de junio, fecha en la que millones de colombianos decidirán, entre él e Iván Cepeda, quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años de gobierno.
