¿Cómo verificar la idoneidad de su cirujano plástico antes del quirófano?

 

La creciente oferta de procedimientos estéticos rápidos y económicos ha normalizado la intervención del cuerpo, muchas veces sin que los pacientes dimensionen las consecuencias reales sobre su salud. Detrás de atractivas promesas de resultados inmediatos o milagrosos existen riesgos médicos graves cuando las personas acuden a lugares no habilitados por las autoridades sanitarias. De acuerdo con los datos oficiales de la Secretaría Distrital de Salud, entre enero de 2025 y mayo de 2026, Bogotá registró un total de 282 quejas por irregularidades en servicios estéticos, de las cuales el 69 % correspondían a establecimientos clandestinos.

Intervenciones quirúrgicas de alta demanda como la liposucción o la lipólisis láser, independientemente de las innovaciones tecnológicas aplicadas, constituyen actos médicos complejos que exigen una formación profesional rigurosa. Estos procedimientos requieren obligatoriamente el uso de equipos de alta gama y una capacidad de respuesta inmediata y especializada ante cualquier tipo de complicación intraoperatoria. Sin embargo, factores transversales como la presión social, el desconocimiento normativo y la búsqueda de economía han llevado a que tratamientos invasivos se realicen en consultorios particulares, centros estéticos e incluso apartamentos de vivienda.

Este tipo de locaciones informales carecen por completo del personal médico idóneo y de las estrictas condiciones de asepsia exigidas por la Resolución 3100 de 2019 expedida por el Ministerio de Salud. Los especialistas adscritos a Colsanitas, el doctor Alberto Lacouture y el doctor Ricardo Peña Cortés, enfatizan de manera conjunta que el lugar donde se realiza la intervención es un factor innegociable de seguridad biológica. La elección consciente de una institución de salud debidamente certificada marca la diferencia definitiva entre la vida y la muerte ante una eventualidad o una emergencia médica en el quirófano.

Los expertos advierten que cuando el costo comercial de un paquete quirúrgico oscila entre los 3 o 4 millones de pesos, se está sacrificando de forma deliberada la calidad de los insumos médicos. Bajo estas tarifas de bajo costo es imposible financiar la seguridad de la infraestructura clínica, la idoneidad del cirujano, la presencia del anestesiólogo o la cobertura de un seguro de riesgos médicos. La recomendación gremial es que estas cirugías se realicen exclusivamente con médicos especialistas en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, dentro de instituciones hospitalarias de alta complejidad y con el equipo de soporte técnico completo.

Para minimizar los riesgos asociados a las malas prácticas médicas y asegurar una experiencia quirúrgica responsable, el primer paso fundamental consiste en consultar el nombre completo del médico cirujano en la plataforma digital del Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud (Rethus), o directamente en el directorio oficial de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y Reconstructiva (SCCP). De igual manera, se debe optar siempre por clínicas de tercer o cuarto nivel debidamente habilitadas por el Ministerio de Salud, las cuales cuentan con infraestructura de hospitalización, unidades de cuidados intensivos (UCI) y el apoyo de especialistas interdisciplinarios las 24 horas del día.

Adicionalmente, el paciente debe asegurarse de que el procedimiento estético cuente con la presencia permanente y exclusiva de un anestesiólogo certificado durante todo el tiempo que dure la intervención quirúrgica en la sala de operaciones. También es obligatorio realizarse de forma previa las valoraciones de laboratorio y los diagnósticos por medicina interna y anestesia antes de ingresar al quirófano para confirmar clínicamente que el organismo de la persona es apto para la anestesia general o local. La seguridad del paciente continúa después de recibir el alta médica, por lo que se debe cumplir estrictamente con los periodos de reposo y los cuidados farmacológicos indicados por el especialista tratante.

Los cirujanos plásticos insisten en la importancia de desconfiar abiertamente de aquellas promesas comerciales que garanticen resultados perfectos, cirugías express o procedimientos milagrosos sin sangrado. En este sentido, se debe rechazar cualquier tipo de presión comercial por parte de asesores de ventas que pretendan programar la cirugía de forma rápida sin haber completado las valoraciones clínicas prequirúrgicas correspondientes. Las tendencias de belleza efímeras difundidas en redes sociales no deben guiar de ninguna manera las decisiones médicas o quirúrgicas de los ciudadanos en el territorio nacional.

La decisión de transformar el cuerpo a través de la medicina estética no debe tomarse a la ligera ni estar motivada por la búsqueda ciega de economía monetaria en tratamientos corporales o faciales invasivos. Antes de dar el paso definitivo hacia una intervención de esta índole, es fundamental priorizar el bienestar físico y mental, exigiendo siempre la lectura y firma del consentimiento informado obligatorio. La seguridad en las salas de cirugía es una responsabilidad compartida que exige condiciones clínicas óptimas para no poner la vida en manos inexpertas.

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