Colombia atraviesa una transformación silenciosa pero poderosa en su economía digital. Mientras el debate político se concentra en seguridad y salud, una propuesta está capturando la atención de miles de jóvenes emprendedores, desarrolladores y creadores de contenido que llevan años esperando que alguien en la política los vea como lo que son: un motor económico real. El candidato presidencial Abelardo de la Espriella llegó con una apuesta que pocos esperaban de un abogado penalista: convertir a Colombia en el hub gamer más importante de América Latina, con política de Estado, infraestructura y respaldo financiero concreto para el ecosistema digital nacional.
La propuesta no es un guiño electoral ni una promesa de campaña lanzada al aire para capturar votos jóvenes. Está sustentada en un programa de gobierno de 113 páginas que articula el gaming con la economía del software, el hardware, el emprendimiento juvenil, las exportaciones digitales y la reconversión laboral mediante inteligencia artificial. El documento reconoce algo que otros candidatos han ignorado sistemáticamente: que el desempleo juvenil en Colombia llegó al 23,7 % en 2024 y que la economía digital no es el futuro, es el presente, y Colombia lleva años mirándolo desde afuera sin atreverse a entrar con decisión y recursos reales.
Detrás de esta visión hay una lectura geopolítica y económica que De la Espriella comparte con su fórmula vicepresidencial, el economista José Manuel Restrepo. Corea del Sur exportó contenido digital por USD 14,08 mil millones en 2024. Turquía conquistó más de 150 países con su industria audiovisual generando ingresos superiores a USD 500 millones al año. Colombia tiene talento, tiene juventud y tiene una industria creativa que el Estado nunca ha decidido respaldar en serio. Esa es precisamente la brecha que esta propuesta dice estar dispuesta a cerrar con instrumentos concretos de financiamiento y política pública.
El ecosistema que propone el candidato no se limita a los videojuegos en sentido estricto. Abarca el desarrollo de software y hardware, la creación de contenidos digitales, la economía de los streamers y creadores, los esports, la formación tecnológica acelerada en inteligencia artificial y computación cuántica, y la conexión directa del talento colombiano con mercados en Estados Unidos, Europa y Asia. Todo articulado desde una política de Estado que incluye incentivos fiscales, créditos con tasa cero, coworking, mentoría de élite y la posibilidad de cobrar en dólares sin intermediarios que hoy encarecen y frenan el crecimiento.
Para 2040, la visión del programa es que Colombia tenga hubs de innovación juvenil que superen desigualdades territoriales y posicionen al país como referente regional en economía digital. No es una promesa etérea: el programa establece metas, instrumentos y cifras. Exenciones de impuesto de renta de hasta $400 millones al año para creadores, créditos de hasta $150 millones para equipos tecnológicos con 0 % de interés, internet de fibra ilimitada y becas masivas para reconversión en inteligencia artificial. Es, en síntesis, la apuesta más estructurada que candidato colombiano alguno haya presentado para el sector en mucho tiempo.
Jhonatan Rojas, director de Revista Impacta en compañía de Juan Carlos Montes, director de TecnoTV, entrevista a Abelardo de la Espriella, candidato presidencial del movimiento significativo de ciudadanos Defensores de la Patria para 2026, para profundizar en su propuesta para la industria del gaming y el ecosistema digital, una apuesta que está generando conversación entre emprendedores, desarrolladores y jóvenes creadores que ven por primera vez su sector reflejado con seriedad en un programa de gobierno con cifras, instrumentos y visión de largo plazo para el país.
Director Impacta. Doctor De la Espriella, usted es conocido como abogado penalista, no como líder tecnológico. ¿Por qué el gaming y la economía digital aparecen con tanto peso en su programa de gobierno?
Abelardo De la Espriella. Colombia lleva demasiado tiempo mirando la revolución digital desde la tribuna mientras otros países la juegan en la cancha. El gaming no es entretenimiento menor: es industria, es empleo, es exportación, es identidad cultural y es el lenguaje económico de una generación completa que hoy tiene un 23,7 % de desempleo. Nosotros decidimos escuchar a esos jóvenes y responderles con política real, no con aplausos de campaña. Cuando uno entiende que Corea del Sur exportó contenido digital por USD 14,08 mil millones en 2024, la pregunta no es si Colombia debe entrar a ese mercado. La pregunta es por qué no lo ha hecho todavía con decisión y recursos de Estado.
D.I. Su propuesta habla de convertir a Colombia en el hub gamer más importante de América Latina. ¿Qué significa eso en términos concretos y qué necesita el país para lograrlo?
A.D.L.E. Significa infraestructura física y digital, significa incentivos reales para que los creadores y desarrolladores no tengan que irse del país para prosperar, y significa que el Estado deje de ser un obstáculo y se convierta en un aliado. Estamos hablando de créditos de hasta $150 millones con 0 % de interés para equipos tecnológicos, exenciones tributarias de hasta $400 millones al año, internet de fibra ilimitada, espacios de coworking, mentoría de élite y la posibilidad de cobrar en dólares sin intermediarios. No es magia: es política pública bien diseñada, con instrumentos que ya existen en otros países y que aquí simplemente nadie ha tenido la voluntad de implementar con escala y seriedad.
D.I. ¿Cómo conecta el gaming con el problema del desempleo juvenil que usted mismo identifica como uno de los más graves del país?
A.D.L.E. De manera directa y poderosa. Nosotros queremos convertir a los NINIs, jóvenes que ni estudian ni trabajan, en SISIs: jóvenes que sí estudian y sí trabajan. El gaming y la economía digital son uno de los caminos más eficientes para lograrlo porque no requieren años de formación tradicional: requieren talento, conectividad, formación técnica acelerada y acceso a mercados globales. Un joven colombiano con formación en desarrollo de videojuegos, diseño digital o creación de contenido puede estar generando ingresos en dólares en 14 meses si tiene las condiciones adecuadas. Eso es exactamente lo que nuestra propuesta busca garantizar desde el primer año de gobierno.
D.I. El programa menciona becas masivas para reconversión en inteligencia artificial. ¿Cómo se articula eso con el ecosistema gaming y qué alcance real tendría esa apuesta?
A.D.L.E. La inteligencia artificial ya está transformando el gaming a nivel global: desde el diseño de personajes hasta la personalización de experiencias, los motores de juego y la monetización de contenidos. Un desarrollador colombiano que no entienda IA va a quedarse rezagado en un mercado que avanza a velocidad exponencial. Por eso nuestras becas y bonos masivos de reconversión en inteligencia artificial no son un programa académico más: son una herramienta de competitividad nacional. Queremos que el talento joven colombiano no solo participe en la economía digital global sino que la lidere desde Colombia, generando valor, empleo y divisas sin tener que emigrar para encontrar oportunidades reales.
D.I. ¿Qué papel jugaría el sector privado en esta estrategia y cómo evitar que termine siendo otro programa estatal que suena bien pero no ejecuta?
A.D.L.E. La diferencia entre este programa y los que han fracasado antes está precisamente ahí: nosotros no llegamos a administrar, llegamos a gerenciar con resultados. El sector privado es protagonista, no espectador. Los incentivos fiscales, los créditos con tasa cero y la infraestructura de coworking están diseñados para que la empresa privada, los inversionistas y los emprendedores encuentren condiciones reales de rentabilidad. El Estado pone el marco, la infraestructura y los incentivos; el talento y el capital privado ponen la ejecución. Además, tengo al lado a José Manuel Restrepo, un economista y educador que conoce cómo se construyen esos puentes entre política pública e inversión privada con disciplina fiscal y visión de largo plazo.
D.I. Para cerrar, ¿cuál es el mensaje para los jóvenes desarrolladores, gamers y creadores digitales que hoy sienten que Colombia no los ve ni los apoya?
A.D.L.E. Que esta vez sí los vemos. Que esta vez no son el último renglón de un programa de gobierno sino uno de sus motores principales. Colombia tiene el talento para competir en la economía digital global: tiene jóvenes brillantes, creativos, con hambre de futuro y con una capacidad de adaptación que muchos países desarrollados envidiarían. Lo que ha faltado es un Estado que apueste por ellos con instrumentos reales, no con aplausos y fotos. Nuestra propuesta les dice con claridad: aquí hay créditos, aquí hay exenciones, aquí hay infraestructura, aquí pueden cobrar en dólares y aquí pueden construir su futuro sin tener que abandonar su patria para lograrlo.
