Colombia lanza su primer Plan Nacional de Artes Plásticas y Visuales

 

El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes presentó el Plan Nacional de Artes Plásticas y Visuales 2026-2036, denominado "Crear, pensar y habitar el arte en colectivo". Esta ambiciosa política pública, la primera en la historia del país dedicada exclusivamente a este sector, es el resultado de un proceso de construcción participativa de 3 años, que integró los aportes de artistas, gestores, comunidades étnicas, campesinas y organizaciones de víctimas en diversas regiones del territorio nacional.

La directora de Artes del Ministerio, Maira Salamanca, enfatizó que la hoja de ruta propone una noción expandida del arte, reconociendo la pluralidad de saberes y experiencias estéticas. El plan valida no solo las prácticas artísticas contemporáneas, sino también los conocimientos ancestrales, comunitarios y territoriales. Este enfoque transdisciplinar busca proteger la diversidad de formas en las que se genera conocimiento, valorando tanto el rigor académico como la riqueza de las prácticas artísticas que surgen de la cotidianidad en los territorios.

Un pilar fundamental de esta política es el lugar central otorgado a las víctimas del conflicto armado, transformando el paradigma de su relacionamiento con el Estado. El plan abandona la lógica de hablar "sobre" ellas para privilegiar el trabajo "junto" a ellas, reconociéndolas como creadoras, artistas y narradoras de su propia memoria. Este cambio de paradigma se materializa en proyectos como el Parque Memorial 6402, diseñado de manera colaborativa con la organización de mujeres buscadoras MAFAPO.

La estrategia se despliega a través de cuatro ejes estratégicos que buscan el fortalecimiento integral del sector. En creación, investigación y formación, el plan se compromete a incrementar los recursos para acompañar el trabajo de artistas y agentes culturales, garantizando su papel esencial en el pensamiento crítico. La salvaguarda del derecho a la creatividad se convierte en un motor para la transformación social y política, fomentando nuevas relaciones entre sujetos y materias a través del diálogo intercultural.

El eje de acceso y apropiación se orienta al cuidado de la vida y la paz, buscando ampliar las lógicas de circulación de las obras artísticas dentro y fuera del país. Esto incluye fortalecer el Programa de Salones de Artistas, mejorando su conexión con las necesidades territoriales, la gestión de archivos y la documentación permanente. Además, se promueven condiciones laborales dignas para quienes ejercen la labor de artistas, curadores y mediadores en los entornos locales, reconociendo su aporte al tejido social.

La dimensión de economías culturales busca alcanzar la sostenibilidad mediante el robustecimiento del Sistema Nacional de Convocatorias y el aumento en la estabilidad presupuestal. La meta es garantizar la continuidad de los programas a mediano y largo plazo, evitando la volatilidad en la asignación de recursos. Al profesionalizar y dignificar la gestión de los agentes del sector, se aspira a fortalecer la autonomía de los proyectos artísticos frente a las variaciones administrativas propias de los ciclos gubernamentales regionales.

La organización y descentralización territorial constituyen otro componente clave, proyectando el fortalecimiento de los canales de participación, el monitoreo y el seguimiento desde las regiones. El plan busca potenciar el papel de los consejos nacionales de artes plásticas y visuales como mecanismos reales de articulación. La gobernanza territorial es vista como la herramienta idónea para asegurar que las políticas públicas sean pertinentes, escuchando directamente a los colectivos y comunidades que dinamizan el arte nacional en sus contextos específicos.

Respecto a los retos que impone la inteligencia artificial, el plan propone formar a los agentes del ecosistema en el uso ético y equitativo de las nuevas tecnologías. Se hará énfasis en la capacitación sobre licenciamientos abiertos, derechos de autor y derechos conexos para proteger las prácticas manuales, colectivas y artesanales. De esta manera, Colombia se posiciona como un referente regional en la implementación de políticas culturales que integran la innovación tecnológica con la protección ética del conocimiento artístico.

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