El secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero Ardila, anunció a través de su cuenta en la red social X la decisión de implementar ley seca en la capital del país de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La medida regirá desde las 6:00 p.m. del viernes 19 de junio hasta las 12:00 p.m. del lunes 22 de junio, abarcando así el fin de semana completo de la jornada electoral prevista para el domingo 22 de junio.
La determinación fue adoptada por las autoridades distritales tras analizar el comportamiento registrado durante el fin de semana de la primera vuelta presidencial. Según explicó el funcionario en su mensaje, la experiencia reciente motivó a la administración a adoptar medidas preventivas más estrictas para garantizar condiciones de orden y seguridad durante la nueva jornada de votación.
El argumento central de la Secretaría de Gobierno apunta a la complejidad del contexto electoral que atraviesa el país. En ese sentido, las autoridades consideran indispensable que tanto la Policía como el Distrito concentren la totalidad de sus capacidades operativas en la protección del proceso democrático y en la preservación de la convivencia ciudadana durante esos tres días.
La restricción a la venta y consumo de bebidas alcohólicas cubre un período de 66 horas continuas, lo que la convierte en una de las medidas de ley seca más extensas aplicadas en Bogotá en el marco de una elección presidencial reciente. La decisión afecta directamente al comercio, la industria del entretenimiento nocturno y a miles de establecimientos que operan en los fines de semana en la ciudad.
Quintero Ardila reconoció en su comunicado que la determinación no resulta sencilla para los sectores afectados ni para la ciudadanía en general. Sin embargo, el funcionario subrayó que la prioridad de la administración distrital en este momento es asegurar que las elecciones transcurran en un ambiente de paz, condición que en su criterio justifica la restricción temporal de las actividades relacionadas con el licor.
El anuncio llega en un momento en que Colombia se prepara para una segunda vuelta presidencial que enfrenta a Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, dos candidatos con altos niveles de rechazo cruzado según las encuestas más recientes. Este clima de polarización política refuerza la percepción de las autoridades sobre la necesidad de blindar la jornada electoral con medidas preventivas que minimicen riesgos de alteración del orden público.
La medida se suma a los protocolos de seguridad que habitualmente rodean las elecciones en Colombia, pero adquiere especial relevancia en Bogotá dada su condición de principal plaza electoral del país. La capital concentra una parte determinante del electorado nacional, lo que convierte cualquier incidente en su territorio en un factor con potencial impacto sobre el resultado y la legitimidad del proceso.
La ciudadanía bogotana ha respondido históricamente con niveles razonables de acatamiento a este tipo de restricciones en períodos electorales. Las autoridades distritales expresaron su confianza en la comprensión y el compromiso de los habitantes de la ciudad, a quienes hicieron un llamado explícito a colaborar con una medida que, según la administración, tiene como único propósito proteger la democracia y garantizar una elección en paz.
