Bélgica y Egipto empataron 1-1 este lunes 15 de junio, en el debut de ambas selecciones en el Grupo G de la Copa Mundial de la FIFA 2026, disputado en el estadio de Seattle. El conjunto egipcio, con Mohamed Salah como principal figura, sorprendió con la ventaja en la primera mitad, pero los Diablos Rojos, dirigidos por Rudi García, lograron el empate en el complemento gracias a un autogol provocado por la entrada de Romelu Lukaku desde el banco.
Bélgica comenzó con el control del balón y mayor posesión, pero el equipo egipcio, dirigido por Hossam Hassan, se mostró intenso y peligroso en cada contragolpe. Al minuto 19, Mohamed Salah recibió cerca de la frontal del área, giró con un toque simple hacia Emam Ashour, quien controló y sacó un derechazo potente y raso que se coló junto al poste, dejando sin opciones a Thibaut Courtois para el 1-0. El gol llegó instantes antes de una pausa de hidratación y sorprendió por completo a los europeos.
Tras el golpe, Bélgica reaccionó e intensificó su búsqueda del empate. Kevin de Bruyne ejecutó un tiro libre que se estrelló en el poste, mientras Egipto resistió con orden y amenazó por momentos con ampliar la ventaja. Mohamed Salah probó de cabeza, pero Courtois respondió con una atajada clave para mantener el resultado en 1-0. El árbitro decretó cuatro minutos de tiempo añadido en el primer tiempo, en los que ambas selecciones tuvieron ocasiones de peligro sin lograr modificar el marcador antes del descanso.
Con el 1-0 a favor de Egipto al descanso, los Faraones se acercaban a una victoria que les hubiera devuelto la confianza tras quedarse fuera de Qatar 2022, donde cayeron en la repesca ante Senegal en los penaltis, y tras una participación para el olvido en Rusia 2018, donde perdieron sus tres partidos de la fase de grupos. En el complemento, Bélgica salió con mayor decisión y empezó a generar más llegadas al área egipcia, en busca de revertir el resultado adverso del primer tiempo.
El partido cambió al minuto 66, cuando Rudi García decidió hacer ingresar a Romelu Lukaku desde el banco. La presencia del histórico delantero belga generó desconcentración inmediata en la defensa egipcia, y segundos después, en un confuso rechace dentro del área, el defensor Mohamed Hany terminó enviando el balón a su propia portería para el 1-1. El gol cambió por completo el ánimo del encuentro y dejó a Egipto, que hasta ese momento controlaba el resultado, obligado a replantear su estrategia defensiva.
Con el marcador igualado, Bélgica se volcó al ataque en busca de la remontada, aunque sin lograr profundidad suficiente para vulnerar la defensa egipcia. Egipto, por su parte, también vivió una situación similar a la de su rival: pese a haber estado en ventaja durante buena parte del partido, no consiguió recuperar el control ni generar ocasiones claras para volver a adelantarse. El encuentro se mantuvo intenso y disputado en los últimos minutos, sin que ninguna de las dos selecciones encontrara el camino hacia un tercer gol.
El silbatazo final llegó con el resultado de 1-1, un punto que deja sensaciones encontradas para ambas selecciones en su debut en el Grupo G, que también integran Irán y Nueva Zelanda, quienes cerraban la actividad de este lunes en el estadio SoFi de Los Ángeles. Para Egipto, el empate representa un buen arranque tras su decepcionante participación en Rusia 2018, donde no logró sumar ningún punto, mientras que para Bélgica, el resultado deja la sensación de una oportunidad perdida ante un rival que parecía controlado durante buena parte.
El partido confirmó que el Grupo G promete estar muy disputado desde su primera jornada, con Salah y Lukaku como protagonistas de una tarde de muchas emociones en el estadio de Seattle. Ambas selecciones tendrán que reponerse rápidamente y mejorar aspectos defensivos antes de su siguiente compromiso, en el que buscarán su primera victoria en esta edición del Mundial. La igualdad mostrada en este debut augura una lucha cerrada por los puestos de clasificación entre las cuatro selecciones que conforman este grupo.

