El folclor de Colombia está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Sonia Bazanta Vides, conocida a nivel mundial como Totó la Momposina, a los 85 años de edad. La legendaria cantautora nacional murió el pasado domingo 17 de mayo de 2026 en Celaya, México, debido a un infarto agudo al miocardio. La triste noticia fue oficializada por su mánager y el Ministerio de las Culturas, las Artes y Saberes.
A través de un comunicado, sus hijos Marco Vinicio, Angélica María y Eurídice Salomé Oyaga Bazanta informaron que la intérprete partió en tranquilidad, rodeada por el amor de sus seres cercanos. Sus familiares destacaron sus virtudes humanas, recordando su permanente alegría, sabiduría ancestral y generosidad desinteresada. Su deceso representa la pérdida de la embajadora más importante de la identidad nacional, cuya imponente presencia escénica trascendió múltiples fronteras del ancho mundo.
La maestra nació el 1 de agosto de 1940 en Talaigua Nuevo, Bolívar, un municipio ubicado en la Depresión Momposina. Creció en el seno de una familia con profunda tradición artística, ya que su padre era un talentoso percusionista y su madre una destacada bailarina folclórica. Esta rica influencia del entorno caribeño moldeó desde la infancia su pasión por rescatar los ritmos autóctonos, convirtiéndola en una gran investigadora incansable musical.
A lo largo de 6 décadas de trayectoria, Totó la Momposina se consagró como la máxima exponente de géneros como la cumbia, el bullerengue, el mapalé, la chalupa y el porro. Con sus cantos de labranza y tambores, dignificó las expresiones de los pueblos ribereños del río Magdalena. Su música era una poderosa herramienta de resistencia cultural que visibilizaba las valiosas raíces africanas de las comunidades marginadas del norte colombiano.
Un hito memorable de la historia cultural ocurrió en 1982, cuando formó parte de la destacada delegación artística que acompañó al célebre escritor Gabriel García Márquez a Estocolmo, Suecia, para recibir el prestigioso Premio Nobel de Literatura. En dicho escenario internacional, su poderosa voz y el imponente sonar de los tambores colombianos deslumbraron a la realeza europea, abriendo de manera definitiva las puertas del viejo continente a los ritmos caribeños.
La producción discográfica de la maestra incluye obras emblemáticas de reconocimiento global, entre las que sobresalen los aclamados álbumes titulados La candela viva y Pacantó. Su valioso aporte a la industria fue de nuevo exaltado con prestigiosos galardones internacionales, recibiendo el Premio Womex en 2006 y el Grammy Latino a la Excelencia Musical en 2013. Estos reconocimientos consolidaron su figura como una gran guardiana del rico legado sonoro de América.
Afectada por delicadas condiciones asociadas a su salud neurológica, la querida cantautora tomó la difícil determinación de retirarse definitivamente de las presentaciones públicas y los escenarios musicales en el transcurso del año 2022. Desde aquel momento, fijó su residencia habitual en territorio mexicano para estar bajo el cuidado constante de sus familiares directos. Su retiro marcó el fin de una era en los recordados espectáculos en vivo del folclor colombiano.
Los restos mortales de la artista serán repatriados a la capital del país el próximo miércoles 27 de mayo de 2026. Las autoridades culturales locales confirmaron que se llevará a cabo una velación pública oficial y un magno homenaje póstumo en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional. El invaluable legado sonoro de esta maestra caribeña permanecerá vigente, consolidado como un baluarte eterno de la identidad musical de toda la nación.
Foto tomada de J Alex Vlasquez.
