La Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) obtuvo la calificación AAA/Estable otorgada por BRC Ratings – S&P Global, la nota más alta en capacidad de pago y solidez crediticia que puede recibir una institución. El reconocimiento coincide con un informe reciente de la Contraloría General de la República que identifica a la UNAD como la única universidad pública del país capaz de sostener su operación mayoritariamente con recursos propios, en contraste con el 97% de las instituciones del sector que dependen en alta proporción de las transferencias nacionales.
El rector Jaime Leal Afanador destacó el significado del reconocimiento para la educación pública colombiana. “La UNAD demuestra que la educación pública, cuando se gestiona con innovación, transparencia y sostenibilidad, puede alcanzar la máxima confianza financiera sin renunciar a su misión social”, afirmó el directivo. Para Leal Afanador, el grado de inversión AAA no es un accidente contable sino la prueba de que la educación pública puede ser el activo más sólido de un país cuando se gestiona con rigor, visión de largo plazo y un modelo que prioriza simultáneamente la cobertura, la calidad y la sostenibilidad financiera institucional.
Uno de los elementos más llamativos del modelo UNAD es su eficiencia en el costo por estudiante. Mientras en la educación tradicional formar a un estudiante puede costar alrededor de $27,93 millones anuales, en la UNAD ese costo es de aproximadamente $3,11 millones, lo que representa una eficiencia casi 9 veces mayor sin afectar la calidad académica. Este diferencial es posible gracias a un modelo educativo híbrido y virtual que permite llegar a más estudiantes con menor costo operativo, apoyado en infraestructura digital y en una red nacional de centros educativos distribuidos estratégicamente en el territorio.
BRC Ratings fundamentó su calificación en múltiples factores que reflejan la coherencia del modelo institucional. Entre los elementos destacados se encuentran el crecimiento de los ingresos por servicios educativos, el control de gastos operativos, la expansión nacional mediante nuevos centros educativos, la diversificación de fuentes de financiamiento, el endeudamiento prudente, un gobierno corporativo sólido y la capacidad de planificación financiera. Leonardo Urrego, jefe de la Oficina de Planeación, subrayó que la calificación responde a la coherencia entre el modelo educativo, la gestión financiera y la capacidad de adaptación institucional a lo largo del tiempo.
Urrego también puso en perspectiva el superávit de más de $35.000 millones reportado por la Contraloría. “Es fundamental entender que ese superávit no es una utilidad, sino capacidad institucional para reinvertir en tecnología, laboratorios y permanencia estudiantil. Mientras el país enfrenta retos fiscales, la UNAD envía un mensaje de gestión pública poderoso: lo público puede y debe ser eficiente, responsable y altamente confiable”, concluyó el directivo, trazando una distinción crucial entre el excedente financiero como fin en sí mismo y como herramienta al servicio de la misión educativa de la institución.
Para los estudiantes y egresados, la calificación AAA tiene implicaciones prácticas concretas. Pertenecer a una universidad financieramente sólida significa estudiar en una institución con capacidad de continuidad, inversión continua en infraestructura, mejora sostenida de servicios y cumplimiento de sus compromisos académicos e institucionales. En el mercado laboral, el título de la UNAD envía una señal positiva: proviene de una universidad pública reconocida no solo por su cobertura y modelo educativo sino también por su seriedad administrativa, sostenibilidad financiera y buen gobierno corporativo ante los empleadores.
La calificación AAA no es un logro reciente sino el resultado de una trayectoria de ascenso constante desde 2011, fruto de una planeación de largo plazo orientada a la excelencia. BRC Ratings – S&P Global es la calificadora de riesgo más grande del mundo en emisión de opiniones técnicas sobre capacidad de pago y calidad crediticia de entidades. Para la UNAD, este reconocimiento constituye una validación externa, independiente y especializada sobre su gestión financiera, su gobierno institucional y la prudencia en la administración de sus recursos públicos y propios a lo largo de más de una década de gestión sostenida.
En un momento en que la discusión sobre la financiación de la educación superior pública en Colombia genera tensiones entre el gobierno y las universidades tradicionales, el caso de la UNAD ofrece un modelo alternativo que merece atención. La combinación de alcance territorial masivo, bajo costo por estudiante, autosuficiencia financiera y máxima calificación crediticia configura una propuesta institucional que desafía la narrativa de que la educación pública de calidad necesariamente requiere transferencias crecientes del Estado. La pregunta que abre este reconocimiento es si otros actores del sistema pueden aprender y replicar elementos del modelo que ha construido la institución.
