Policía Nacional erradica más de 2.200 hectáreas de coca en los primeros 100 días de 2026

 

La Policía Nacional de Colombia superó significativamente la meta proyectada de erradicación de cultivos ilícitos para el primer trimestre de 2026. Bajo el cumplimiento del Plan Estratégico del Sector y Seguridad (PES) del Ministerio de Defensa, la institución logró intervenir un total de 2.289,5 hectáreas de arbusto de coca al 10 de abril. Este resultado sobrepasa el objetivo inicial de 1.800 hectáreas, demostrando una operatividad contundente en la lucha contra las economías criminales en las regiones más afectadas por el narcotráfico.

El General William Rincón Zambrano, director de la Policía Nacional, calificó la ofensiva como permanente y vital para proteger la legalidad en el territorio nacional. Según el alto oficial, las acciones se han ejecutado mediante una combinación de estrategias que incluyen la aspersión terrestre y la erradicación manual directa. Este esfuerzo sostenido busca debilitar la capacidad financiera de las organizaciones delictivas que utilizan el tráfico de estupefacientes para financiar la violencia y expandir su control en las zonas rurales del país.

Del balance total presentado por la institución, 1.715,1 hectáreas fueron intervenidas a través de mecanismos de aspersión terrestre controlada. Por otro lado, la erradicación manual, que exige un despliegue humano y técnico de alto riesgo en campo, alcanzó las 574,4 hectáreas. Estas cifras reflejan un avance del 27% por encima de lo previsto para esta fecha, consolidando una tendencia positiva hacia el cumplimiento de la meta anual fijada en 10.000 hectáreas para este 2026.

Las operaciones se concentraron principalmente en el departamento de Putumayo, donde se erradicaron 1.220,9 hectáreas, siendo el foco de mayor intervención institucional. Le sigue el departamento de Bolívar con 864,2 hectáreas, mientras que en Nariño y Antioquia se reportaron 183,1 y 21,2 hectáreas respectivamente. La priorización de estos territorios responde a un análisis de inteligencia sobre la densidad de los cultivos y la presencia de corredores estratégicos utilizados por las estructuras armadas ilegales.

La erradicación de estos cultivos constituye una herramienta fundamental para reducir la producción de clorhidrato de cocaína y afectar la sostenibilidad de las redes de narcotráfico. La Policía Nacional sostiene que cada hectárea eliminada representa menos recursos para la compra de armamento y la contratación de personal por parte de grupos al margen de la ley. Estas acciones permiten que el Estado recupere el control institucional en zonas donde la economía ilícita ha desplazado históricamente el desarrollo legal.

El éxito de las operaciones en estos primeros 100 días del año ratifica el compromiso de la fuerza pública con el fortalecimiento de la seguridad ciudadana. La intervención no solo impacta la oferta de narcóticos, sino que también contribuye a la protección del medio ambiente en áreas de reserva afectadas por la deforestación cocalera. Los uniformados desplegados cuentan con el respaldo logístico necesario para asegurar que el proceso de erradicación sea sostenible y no sea revertido por nuevas siembras.

La institución continuará desarrollando operaciones integrales y articuladas con otras agencias del Estado para garantizar que la reducción de los cultivos sea irreversible. El General Rincón Zambrano enfatizó que la lucha frontal contra el narcotráfico no se detendrá y que se intensificarán los controles en los laboratorios de procesamiento cercanos a las zonas de cultivo. La meta de 10.000 hectáreas anuales se proyecta como un objetivo alcanzable si se mantiene el ritmo operativo demostrado durante este primer periodo.

Finalmente, la Policía Nacional hizo un llamado a las comunidades rurales para que se integren a los programas de sustitución de cultivos impulsados por el Gobierno Nacional. La transición hacia economías lícitas es el complemento necesario para que los esfuerzos de erradicación generen una paz estable y duradera en los departamentos intervenidos. Con estos resultados, la fuerza pública reafirma su papel como garante de la seguridad y la soberanía en cada rincón de la geografía colombiana.

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