Museo Santa Clara inaugura exposición que une arte colonial y cuerpos disidentes

 

El Museo Santa Clara inaugura este 9 de abril de 2026 la exposición temporal titulada Entonces llamó a un arcángel, del artista bogotano David Felipe Escobar. Esta propuesta establece un diálogo profundo entre el patrimonio colonial del antiguo templo y las reflexiones contemporáneas sobre el cuerpo y la espiritualidad. La exhibición estará abierta al público hasta el 28 de junio, ofreciendo una relectura de las iconografías religiosas desde una perspectiva que reconoce identidades diversas y fuera de las normas tradicionales.

La muestra se inspira en las pinturas de ángeles y arcángeles que históricamente han habitado los muros del Real Convento de Santa Clara. El artista Escobar utiliza estas figuras celestiales para propiciar un encuentro con representaciones de cuerpos queer y desobedientes, basándose en la ambigüedad andrógina del barroco. Esta visión permite establecer puentes entre las imágenes coloniales y las identidades no binarias actuales, revelando tensiones estéticas y posibilidades simbólicas que ya se encontraban inscritas en la historia del recinto.

La exposición está dividida en dos núcleos temáticos que buscan reordenar el espacio museográfico habitual para alterar las jerarquías visuales del templo. En el primer eje, algunas pinturas de arcángeles son desplazadas de su ubicación original para cuestionar las construcciones fijas de género y arte. Este gesto invita a los visitantes a entablar una relación más cercana con las obras, permitiendo que lo sagrado sea percibido desde una fluidez que desafía lo inamovible de la tradición religiosa colonial.

El segundo núcleo, denominado Una nueva Iglesia, explora la posibilidad de imaginar la espiritualidad desde la diversidad de experiencias humanas actuales. Mediante el uso de elementos instalativos como sedas y cadenas, el artista propone un espacio simbólico donde convergen creencias apócrifas y vivencias históricamente excluidas. Esta propuesta no busca oponerse a lo religioso, sino activar el museo como un lugar de encuentro donde se disputan y reinventan las formas en que lo divino es representado por la sociedad.

El Museo Santa Clara, hoy un espacio desacralizado, funciona como el escenario perfecto para que el patrimonio entre en contacto directo con el arte experimental. La muestra permite a los ciudadanos bogotanos releer su propia historia y reconocer las ambigüedades presentes en la iconografía cristiana clásica. Además de la exhibición física, se han programado diversas actividades pedagógicas, talleres y recorridos comentados para fomentar conversaciones críticas sobre el cuerpo y la diversidad en el contexto del arte contemporáneo nacional.

David Felipe Escobar es un artista plástico y escritor egresado de Parsons The New School for Design con una sólida trayectoria internacional. Su trabajo se caracteriza por el uso de materiales no convencionales y reflexiones constantes sobre la tensión entre el deseo, la violencia y lo divino. Recientemente, ha publicado obras literarias en ciudades como Berlín y México, consolidando un perfil interdisciplinario que ahora llega al centro de Bogotá para intervenir uno de los monumentos coloniales más emblemáticos del país.

La exposición podrá visitarse de martes a domingo en el horario habitual del museo, ubicado en la carrera octava con calle octava. Esta intervención artística representa un hito en la programación del recinto al permitir que voces disidentes habiten un espacio cargado de tradición conventual femenina. La entrada a la inauguración será a las 5:00 p. m., brindando una oportunidad única para observar cómo el arte contemporáneo activa y dota de nuevos significados al legado histórico de la capital colombiana.

Con esta iniciativa, el Ministerio de Cultura reafirma su compromiso con la apertura de los museos nacionales a diálogos incluyentes y reflexiones sobre los derechos ciudadanos. Entonces llamó a un arcángel se posiciona como una de las muestras más vanguardistas de la temporada, invitando al público a imaginar otras formas de existencia. La combinación de historia, fe y arte moderno asegura una experiencia sensorial que invita a pensar la espiritualidad como un concepto abierto, acogedor y en constante evolución cultural.

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