El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes consolidó una etapa histórica para el Festival Internacional de las Artes Vivas (FIAV) en este 2026, apostando por una descentralización sin precedentes. Por primera vez, la estrategia denominada Circuitos Vivos permitió que 12 obras de danza y teatro circularan fuera de Bogotá, llegando a 15 ciudades del país. Esta iniciativa, realizada en conjunto con la Alcaldía Mayor de Bogotá, busca que las artes escénicas dejen de estar centralizadas en la capital para fortalecer la oferta cultural en diversos territorios nacionales.
En esta segunda edición, el festival se posicionó como el principal evento de artes escénicas de Colombia, integrando más de 30 obras nacionales seleccionadas mediante convocatoria pública. El Minculturas destinó una inversión de 465 millones de pesos orientada específicamente a fortalecer la creación y la circulación artística. Gracias a este esfuerzo, cerca de 80.000 personas han podido disfrutar de al menos una obra del FIAV, evidenciando un alto impacto social y una respuesta masiva por parte de públicos que antes no tenían acceso a este tipo de espectáculos.
La estrategia Circuitos Vivos se desarrolló en articulación con la Red Nacional de Teatros Públicos y Patrimoniales, permitiendo que cuatro obras internacionales y ocho nacionales recorrieran el país. Esta red de teatros, junto al Centro Nacional de las Artes, fue fundamental para activar los escenarios regionales y consolidar una infraestructura cultural conectada. El festival, que inició el 27 de marzo y culmina este 5 de abril, ha logrado diversificar los perfiles de los asistentes y ampliar significativamente la cobertura territorial de las artes vivas en el territorio.
De acuerdo con las estimaciones de aforo en ciudades intermedias, la circulación de estas obras impactó directamente a una población de entre 50.000 y 80.000 ciudadanos fuera de la capital. La programación no solo se limitó a los teatros emblemáticos de Bogotá, sino que ocupó espacios patrimoniales y escenarios alternativos en diversas regiones. Este hito histórico demuestra que existe una demanda latente por contenidos culturales de alta calidad en las provincias, lo que justifica la inversión pública en logística de transporte y montaje para las compañías artísticas.
Un elemento diferenciador de esta edición fue el enfoque de diálogo intercultural, teniendo al Caribe como la región invitada de honor. Diez de las obras nacionales seleccionadas recogieron historias y ritmos propios del norte del país, integrando muestras de eventos icónicos como el Carnaval de Barranquilla y el Festival de Ovejas. También se incluyeron expresiones del Son de Negro de Santa Lucía y el Encuentro de Cultura Anfibia de Talaigua, permitiendo que la diversidad de saberes tradicionales conversara con las propuestas contemporáneas de las artes vivas.
Dentro de la política de acceso democrático a la cultura, el Ministerio garantizó la entrada gratuita a estudiantes de artes escénicas de universidades públicas para funciones seleccionadas. Esta medida busca fortalecer el vínculo entre los procesos académicos y los circuitos profesionales, permitiendo que las nuevas generaciones de artistas se formen bajo estándares internacionales. El apoyo a la formación se complementa con el programa Artes para la Paz, que actualmente beneficia a más de 400.000 niños y jóvenes colombianos, utilizando el teatro y la danza como herramientas de transformación social.
La ministra Yannai Kadamani Fonrodona aseguró que la descentralización del festival representa un cambio estructural en la política cultural del país, reconociendo la diversidad de los territorios. Al proyectarse como una red nacional de circulación, el FIAV garantiza un acceso más equitativo a las artes, rompiendo con el modelo tradicional de concentración en un solo núcleo urbano. Esta visión permite que los artistas locales encuentren plataformas de visibilidad más amplias y que los ciudadanos de regiones apartadas ejerzan plenamente sus derechos culturales mediante una oferta artística variada y profesional.
A través de esta estrategia, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes reafirma su compromiso con la democratización del ecosistema artístico en Colombia durante este 2026. La activación de los escenarios regionales no solo impulsa la economía creativa local, sino que fomenta el encuentro entre diferentes saberes y prácticas culturales del país. El cierre del festival este domingo marca el éxito de una gestión que priorizó la inclusión y la movilidad, sentando las bases para que el Festival Internacional de las Artes Vivas continúe siendo un referente de unión nacional.
