Colombia genera más de 12 millones de toneladas de residuos al año, pero solo entre el 17% y el 20% se aprovecha, según cifras del DANE y la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. En ese escenario, los dispositivos electrónicos representan uno de los mayores retos por su rápida obsolescencia y la complejidad de sus componentes. LG Colombia ha respondido a ese desafío fortaleciendo iniciativas que permiten recuperar materiales de equipos en desuso e integrarlos nuevamente a la cadena productiva, reduciendo la presión sobre los rellenos sanitarios del país.
La industria tecnológica ha comenzado a integrar modelos de economía circular que van más allá de la disposición final de los equipos. Este enfoque fomenta la recuperación de materiales estratégicos, la valorización de recursos y la reducción de residuos que llegan a rellenos sanitarios o a canales informales de gestión. Para LG, esta transición no es solo una respuesta a la regulación, sino una apuesta estratégica que redefine la relación entre innovación tecnológica y responsabilidad ambiental en cada etapa del ciclo de vida de sus productos en el mercado colombiano.
“En LG entendemos que nuestra responsabilidad ambiental en tecnología no termina en el punto de venta. A través de iniciativas como Red Verde buscamos promover el desecho responsable de nuestros electrodomésticos cuando llegan al final de su vida”, explicó Catherin Ospina, gerente de mercadeo de LG Colombia. Sus palabras reflejan un cambio de paradigma en la industria: la sostenibilidad ya no es un complemento de la propuesta de valor, sino un eje estructural que atraviesa desde el diseño del producto hasta su disposición final.
En Colombia, LG ha materializado esta estrategia a través de la Red Verde, un programa que permite a los usuarios gestionar la disposición de sus equipos electrónicos de forma estructurada. A través de este sistema es posible solicitar la recolección de dispositivos como monitores, parlantes, televisores y lavadoras, facilitando su integración a procesos certificados de aprovechamiento. Este modelo conecta al consumidor final con una cadena de gestión responsable que garantiza que los materiales recuperados regresen al ciclo productivo de manera eficiente y controlada.
La estrategia local se articula con iniciativas globales de la compañía. El programa Zero Waste to Landfill, implementado en centros de producción, busca evitar que los residuos industriales lleguen a vertederos mediante la clasificación en origen y la reutilización de materiales. A esto se suma Better Life for All, iniciativa de responsabilidad social y ambiental que proyecta sus metas hacia 2030 sobre pilares como la neutralidad de carbono, la tecnología limpia y la accesibilidad, configurando un marco global que da coherencia y escala a las acciones locales de sostenibilidad.
El compromiso ambiental de LG también se refleja en el diseño mismo de sus dispositivos. Equipos como monitores y sistemas de audio incorporan estructuras que facilitan su desensamble y posterior reciclaje, alineándose con los principios de la Responsabilidad Extendida del Productor, cada vez más relevantes en la regulación del sector tecnológico. A esto se suma la transformación en los empaques: la reducción de plásticos de un solo uso y la incorporación de cartón reciclado en productos como televisores permiten disminuir la huella ambiental sin afectar la logística ni la protección del equipo.
“La gestión eficiente de los recursos es una prioridad técnica que guía cada desarrollo, desde el software que prolonga la vida útil del hardware hasta los materiales utilizados en su fabricación. El objetivo es avanzar hacia una operación con menor impacto ambiental en todas sus etapas”, agregó Ospina. Esta declaración sintetiza una visión que trasciende el reciclaje como acto aislado para convertirlo en un principio transversal que orienta las decisiones de ingeniería, diseño y operación de la compañía en todos sus mercados, incluido el colombiano.
En un contexto donde la sostenibilidad se consolida como eje estratégico de la industria tecnológica, la integración de modelos circulares redefine la relación entre innovación y medio ambiente. Colombia, con sus altos volúmenes de generación de residuos y sus bajas tasas de aprovechamiento, necesita con urgencia que más actores del sector asuman compromisos concretos y medibles. Las apuestas de LG a través de Red Verde y sus iniciativas globales trazan un camino que demuestra que la eficiencia productiva y la responsabilidad ambiental no solo son compatibles, sino que juntas construyen una propuesta de valor más sólida y sostenible.
