El Informe Global de Monitoreo de la Educación (GEM 2026) de la UNESCO resaltó recientemente las políticas implementadas en Colombia para garantizar el derecho a la educación con un enfoque de equidad. Durante la presentación del informe en París, el organismo internacional señaló que estrategias como los docentes itinerantes y el rediseño del Sistema General de Participaciones son ejemplos concretos de cómo cerrar las brechas entre la ruralidad y los sectores históricamente excluidos. Este reconocimiento sitúa al país como un referente regional en la búsqueda de soluciones para los 273 millones de niños y jóvenes que aún permanecen fuera del sistema escolar a nivel mundial.
Una de las iniciativas con mayor impacto positivo según el organismo es el programa de maestras y maestros itinerantes. Esta estrategia permite llevar educación inicial directamente a los hogares de niños entre los 3 y 5 años en zonas remotas donde la infraestructura educativa es inexistente o de difícil acceso. En 2025, esta labor permitió atender a 6.692 menores que estaban en riesgo de exclusión, asegurando su ingreso al ciclo formativo desde la etapa más temprana. El enfoque territorial busca que el lugar de nacimiento no sea un impedimento para acceder a una formación digna y de calidad.
En materia de financiamiento, el informe de la UNESCO subraya la importancia de la fórmula aplicada al Sistema General de Participaciones en Colombia. Actualmente, el país destina cerca del 60% de estos recursos al sector educativo, priorizando los territorios rurales donde se concentran los mayores rezagos históricos. El ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, afirmó en el escenario internacional que la equidad educativa es hoy una realidad tangible en los territorios más apartados. La inversión focalizada permite que los recursos lleguen con mayor eficiencia a las zonas que requieren fortalecer su capacidad instalada y su planta docente.
Los resultados de estas políticas se reflejan en el programa Educación Superior en tu Colegio, que ha beneficiado a 20.565 estudiantes en 31 departamentos del país. Esta iniciativa permite que jóvenes en zonas rurales y municipios PDET accedan a formación técnica, tecnológica y profesional sin necesidad de desplazarse de sus comunidades. Gracias a este despliegue, Colombia superó por primera vez los 2,5 millones de estudiantes en educación superior, alcanzando una cobertura del 57,5%. Además, el 97% de los estudiantes matriculados en instituciones públicas del país gozan actualmente de gratuidad total en sus matrículas.
El avance en la ruralidad también muestra indicadores históricos, con 112 colegios que graduaron por primera vez a 2.172 bachilleres en zonas apartadas. Asimismo, 271 instituciones educativas avanzan en la ampliación de grados para asegurar que los estudiantes puedan culminar todo su ciclo escolar en sus propios territorios. En cuanto a la educación inicial, la cobertura ha llegado al 92% de los municipios colombianos, brindando atención integral a más de 2,1 millones de niños. Estos datos confirman una tendencia hacia la universalización de la educación con un estándar de dignidad que busca saldar deudas sociales históricas.
Paralelamente a los avances en cobertura, Colombia ha asumido un liderazgo estratégico en la agenda global de tecnología. El país se vinculó formalmente al comité de gobierno del Observatorio de Inteligencia Artificial en Educación para América Latina y el Caribe, promovido por la UNESCO. Este rol se suma al trabajo realizado durante la presidencia pro tempore de la CELAC en 2025, desde donde se impulsó una hoja de ruta para el uso ético de la inteligencia artificial. El objetivo es que estas herramientas tecnológicas sirvan para mitigar las desigualdades y fortalecer el rol de los educadores en el aula.
La agenda en París también facilitó acuerdos para implementar el Convenio Regional de Reconocimiento de Estudios, Títulos y Diplomas en la región. El director de Educación de la UNESCO, Borhene Chakroun, visitará próximamente el país para avanzar en la movilidad académica y el aseguramiento de la calidad educativa. Estos esfuerzos de cooperación internacional buscan facilitar que los títulos obtenidos en Colombia tengan validez y reciprocidad en otros países de América Latina y el Caribe. La integración regional se presenta como un camino necesario para fortalecer la competitividad de los profesionales colombianos en el mercado laboral externo.
Daniel Rojas Medellín, actual ministro de Educación Nacional, es un economista con amplia trayectoria en la gestión de políticas públicas y el desarrollo territorial. Antes de asumir la cartera educativa, lideró la Sociedad de Activos Especiales (SAE), donde enfocó su gestión en la democratización de la propiedad y el uso productivo de bienes para el beneficio de comunidades campesinas. Su visión al frente del ministerio se ha centrado en fortalecer la educación pública como un motor de transformación social y productiva. Bajo su dirección, el país ha priorizado la llegada del Estado a las regiones olvidadas, consolidando un sistema educativo que pone la dignidad humana en el centro de su agenda.
