La Guajira tendrá su primera subestación eléctrica estable tras décadas de apagones y fluctuaciones

 

El gobierno nacional dio inicio a la construcción de la subestación provisional de 110 kV en Uribia, una de las obras eléctricas más esperadas de La Guajira, que beneficiará a cerca de 400.000 habitantes de los municipios de Uribia y Manaure. La infraestructura, impulsada por el Ministerio de Minas y Energía y Air-e Intervenida, busca acabar con años de apagones, fluctuaciones y fallas permanentes en el suministro eléctrico que afectaban diariamente la tranquilidad, el descanso y la calidad de vida de miles de familias guajiras.

El proyecto contempla la instalación de una subestación provisional de 110.000/34.500V que reducirá interrupciones, estabilizará los niveles de tensión y garantizará un suministro más confiable y eficiente para el norte del departamento. El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, calificó la obra como un hecho histórico para La Guajira y reconoció el papel de las comunidades en su materialización. “Hoy estamos dando inicio a una obra que los habitantes venían reclamando desde hace años. Esta infraestructura le devuelve la dignidad al pueblo guajiro”, afirmó el funcionario durante el acto de inicio de obras.

Palma fue contundente al señalar que la intervención del gobierno nacional sobre Air-e fue determinante para hacer posible el proyecto. “Si esta empresa no hubiese estado intervenida, esta obra jamás hubiese sido posible. Seguramente en manos privadas nunca se habría priorizado una solución para estas comunidades. El Gobierno tomó la decisión de intervenir para garantizar el derecho a la energía de la gente del Caribe colombiano”, aseguró el ministro, vinculando directamente la decisión administrativa de intervención con la viabilidad de una obra que el sector privado no ejecutó en años.

El ministro también ubicó esta obra dentro de la estrategia energética para el Caribe y la transición energética nacional. “No hay transición energética sin La Guajira y no hay transición energética sin el pueblo Caribe. Aquí hay un enorme potencial de energía limpia, pero necesitamos obras urgentes de transmisión para poder llevar esa energía al país”, sostuvo Palma. Esta declaración conecta la solución inmediata de las fluctuaciones eléctricas con una visión de largo plazo que posiciona a La Guajira como epicentro de la transición energética justa de Colombia.

El gobierno solicitó además que la futura estación permanente de 110 kV Uribia-Manaure sea asumida directamente por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), como parte de las obras urgentes definidas para el Caribe. “Le hemos pedido a Air-e que permita que el Gobierno nacional asuma la construcción de la estación permanente Uribia-Manaure a través de la UPME, para poder ejecutarla de manera más rápida y definitiva frente a la situación actual de la compañía”, señaló Palma, anticipando que la solución provisional requiere una respuesta estructural y permanente de mayor alcance.

Durante la jornada de socialización del proyecto, realizada en Uribia con participación de autoridades locales, líderes comunitarios y representantes del sector energético, se formalizó la entrega oficial del lote destinado para la ejecución de las obras. Este paso concreto marca el inicio efectivo de una intervención que las comunidades venían reclamando desde hace años. La participación de líderes locales en el acto refleja el carácter territorial de la iniciativa y el reconocimiento institucional de que las soluciones energéticas en La Guajira deben construirse con y para sus comunidades.

El compromiso del gobierno con La Guajira se extiende más allá de la subestación provisional. El 35% del presupuesto nacional destinado a comunidades energéticas, equivalente a 1 billón de pesos, fue asignado al departamento para llevar soluciones a territorios históricamente excluidos. Adicionalmente, cerca de 20.000 millones de pesos en recursos de regalías avanzan hacia proyectos de transición energética en el municipio de Uribia, consolidando una apuesta que combina infraestructura de transmisión, generación renovable y acceso comunitario a la energía en uno de los departamentos más estratégicos del país.

La subestación provisional de Uribia es mucho más que una obra de infraestructura: es una señal de que el Estado puede y debe intervenir cuando el mercado falla en garantizar derechos fundamentales. Durante décadas, los habitantes de Uribia y Manaure pagaron con apagones e inestabilidad el precio de un modelo de prestación del servicio que no funcionó. La llegada de esta obra no borra esa historia, pero abre una nueva etapa en la que La Guajira, con todo su potencial de energía limpia, puede convertirse en el corazón de la transformación energética que Colombia necesita para las próximas décadas.​​​​​​​​​​​​​​​​

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